Nueva York anunció que se une a la red de la OMS después de que Estados Unidos se retirara nuevamente de la agencia bajo el gobierno de Donald Trump. El Departamento de Salud estatal ingresó a la Red Mundial de Alerta y Respuesta ante Brotes Epidémicos (GOARN). Con este paso, el estado busca reforzar su papel en la preparación y respuesta sanitaria a nivel global. La decisión marca un gesto político y técnico, mientras la Casa Blanca se aleja de la Organización Mundial de la Salud.
¿Qué significa que Nueva York se una a la OMS?
El Departamento de Salud de Nueva York se incorporó formalmente a GOARN, una red coordinada por la OMS que reúne a más de 300 instituciones y centros técnicos. Esta red ayuda a detectar, verificar y responder de manera rápida a brotes epidémicos en cualquier región del mundo. A través de GOARN, Nueva York compartirá laboratorios, expertos y protocolos para responder a emergencias de salud global.
La gobernadora Kathy Hochul destacó que el estado siempre ha sido líder en salud y seguridad pública. Señaló que Nueva York hará “su parte” para proteger vidas, incluso cuando el gobierno federal se aleja de la cooperación internacional. En la práctica, esto significa que equipos de Nueva York podrán ser desplegados, por ejemplo, ante brotes de enfermedades emergentes en otros países. Asimismo, el estado recibirá información temprana y apoyo técnico cuando enfrente amenazas sanitarias internas.
Para la OMS, sumar un estado con la capacidad hospitalaria y científica de Nueva York fortalece la red global. GOARN fue clave durante brotes como el ébola y la covid‑19, coordinando expertos, laboratorios móviles y logística. Ahora, el estado se sienta en esa mesa, pese a que el gobierno nacional ha optado por retirarse otra vez de la agencia.
¿Por qué se produce esta decisión ahora?
El movimiento de Nueva York llega semanas después de que la Administración Trump hiciera efectiva la nueva salida de Estados Unidos de la OMS. En su regreso a la Casa Blanca, el presidente firmó una orden ejecutiva para retirar al país de la agencia y dejar de pagar las cuotas pendientes. La medida revive el choque que ya se había visto durante la pandemia de covid‑19, cuando Trump acusó a la OMS de mala gestión.

En sus críticas más recientes, el presidente ha cuestionado el papel de la OMS en “otras crisis sanitarias mundiales”, insistiendo en que la organización actuó de forma parcial o ineficiente. Para la Casa Blanca, redirigir fondos fuera de la OMS responde a una estrategia de “priorizar intereses nacionales”. Sin embargo, para autoridades estatales como Hochul, esa retirada “compromete la seguridad sanitaria mundial del país”.
En este contexto, la decisión de Nueva York funciona como respuesta política y técnica. Por un lado, el estado busca no quedar aislado de los flujos globales de información epidemiológica. Por otro, envía una señal de desacuerdo con la orientación federal en materia de cooperación sanitaria.
¿Qué es GOARN y cómo participará Nueva York?
GOARN es una red creada por la OMS para articular la respuesta internacional ante brotes epidémicos y emergencias de salud. Agrupa universidades, institutos de salud pública, laboratorios de referencia y agencias técnicas de todos los continentes. Su misión es ofrecer detección temprana, verificación de información y despliegue rápido de equipos especializados cuando aparece una amenaza.
La red brinda apoyo a los países con conocimientos técnicos, capacidad de laboratorio y coordinación operativa. En la práctica, esto incluye desde el análisis genético de nuevos virus hasta el envío de equipos multidisciplinarios al terreno. Ahora, Nueva York aportará su red hospitalaria, experiencia en vigilancia y capacidad de laboratorio avanzado a esa estructura. A cambio, tendrá acceso directo a alertas globales y a recursos compartidos cuando enfrente emergencias dentro del estado.
La gobernadora Hochul subrayó que compartirán “toda la experiencia y laboratorios” con GOARN para responder a brotes en todo el mundo. Además, el estado espera que esa cooperación ayude también a “evitar amenazas sanitarias globales” antes de que lleguen a su territorio. Para una jurisdicción golpeada duramente por la covid‑19, la inversión en alerta temprana tiene un fuerte componente de memoria reciente.
¿Qué otros estados se acercan a la OMS?
Nueva York no es el primer estado en dar este paso. En enero, el gobernador de California, Gavin Newsom, anunció que el Departamento de Salud Pública estatal también se unía a la red GOARN. De ese modo, California se convirtió en el primer estado de Estados Unidos en entrar en la estructura operativa de la OMS. Ahora, con Nueva York, ya son dos las grandes economías estatales que se alinean directamente con la red global.

Este movimiento abre un escenario inusual: mientras el gobierno federal se desvincula de la OMS, estados individuales buscan mantener lazos directos. La Constitución de Estados Unidos reserva la política exterior a Washington, pero la cooperación técnica en salud pública permite márgenes para acuerdos de este tipo. Así, Nueva York y California se posicionan como nodos sanitarios internacionales, al margen de la decisión federal.
Para la OMS y GOARN, contar con actores de alto peso demográfico y económico dentro de Estados Unidos refuerza la cobertura global. Para los estados, la participación ofrece herramientas adicionales frente a futuras pandemias, amenazas biológicas o brotes imprevisibles. En un mundo donde los virus viajan en horas, Nueva York apuesta por estar dentro de la sala de control, aunque Washington haya optado por salir.
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