Julio César N: El tirador de Teotihuacán era fan de Columbine y el fascismo

Julio César N, admirador de Columbine y el fascismo, mató a un turista en Teotihuacán. Esta violencia alarma hoy a la nación.
tirador de Teotihuacán
EFE

Un solo hombre armado desató el terror en Teotihuacán. Decenas de personas quedaron sometidas en la Pirámide de la Luna. Esta es una zona arqueológica muy concurrida en México. Entre la multitud había numerosos turistas extranjeros. Disfrutaban de una visita cultural cuando la pesadilla comenzó repentinamente.

Los videos difundidos muestran escenas de pánico absoluto. Los visitantes aparecen pecho a tierra para protegerse de las balas. Otros buscaron refugio detrás de enormes piedras milenarias. El atacante caminaba con total parsimonia y frialdad desde esa altura. Eligió este escenario monumental para cometer su atroz crimen.

El saldo inicial de este violento ataque es sumamente trágico. Una persona de nacionalidad canadiense fue asesinada a sangre fría. El tirador fue identificado por las autoridades como Julio César N. El joven de 27 años parecía estar muy consciente de la situación. Disfrutaba el profundo pánico que generaba en los turistas.

¿Cómo ocurrió el letal tiroteo en la zona arqueológica?

Todo el mundo quedó petrificado ante la amenaza inminente. Nadie podía correr rápidamente debido a la gran altura. El atacante caminó calmadamente hacia su equipaje dejado en la pirámide. Extrajo rápidamente lo que parecían ser más cartuchos útiles. Luego, caminó directo hacia sus víctimas totalmente vulnerables.

Las duras imágenes fueron grabadas a decenas de metros de distancia. Los turistas que estaban abajo captaron la incomprensible hazaña. El sujeto balanceó el brazo armado y apuntó directo al cielo. Después, dirigió su peligrosa arma hacia la gente tirada bocabajo e indefensa. Disparó varias veces de forma muy fría y calculada.

El criminal hacía pausas intencionales entre cada una de las letales detonaciones. Parecía tomar un macabro descanso tras jalar el gatillo en repetidas ocasiones. El atacante logró herir a siete personas directamente con su peligrosa arma. Otras seis víctimas sufrieron dolorosas lesiones corporales al intentar huir desesperadamente del lugar.

¿Qué pasó realmente con el tirador tras el ataque armado?

El final de Julio César N sigue envuelto en un gran misterio. Un primer reporte policial del Estado de México indicó un trágico suicidio. Según esta versión oficial inicial, el joven asesino se quitó la vida. Sin embargo, otros videos publicados en redes sociales muestran una historia muy diferente.

En esas grabaciones ciudadanas se escuchan varias detonaciones muy fuertes. El potente ruido sugiere claramente el uso de fusiles de alto calibre por la Guardia Nacional. Después de esos rápidos y letales disparos, solo quedó un profundo silencio. Hasta ahora, las autoridades mexicanas no han aclarado verdaderamente su muerte.

El brutal crimen se percibe como el acto de un lobo solitario. Atacó a una multitud desarmada de forma totalmente aleatoria y muy despiadada. Es inevitable comparar este suceso con las tristes matanzas de Estados Unidos. Se sabe muy poco sobre la verdadera identidad del peligroso y letal joven asesino.

¿Cuáles eran las motivaciones oscuras de Julio César N?

Apenas trascendió que el peligroso tirador vivía al norte de Ciudad de México. Residía específicamente en la delegación política Gustavo A. Madero. Los agentes ministeriales encontraron su identificación personal entre sus pertenencias abandonadas. Su perfil ideológico extremista y radical ha comenzado a salir a la luz.

El reconocido periódico Milenio señaló que el joven era un admirador fascista. Julio César N llegó a publicar fotografías polémicas en sus redes. En ellas aparecía haciendo el repudiable y ofensivo saludo nazi. Admiraba abierta y públicamente la terrible figura del dictador alemán Adolf Hitler.

El violento ataque ocurrió exactamente en la fecha de nacimiento de Hitler. También coincide trágicamente con el triste aniversario de la masacre escolar de Columbine. El 20 de abril de 1999, dos estudiantes armados asesinaron a 13 personas. Las autoridades mexicanas creen firmemente que la fecha elegida no fue mera casualidad.

¿Qué conexión tiene el asesino con grupos de odio digital?

Durante el brutal ataque, el asesino llevaba una playera con un mensaje perturbador. Tenía estampada la oscura frase en inglés “Disconnect & Self-Destruct”. Esta leyenda se traduce al español como “Desconectarse y autodestruirse”. Se trata de un lema común en la oscura subcultura llamada True Crime Community.

Los letales asesinos de Columbine estaban muy involucrados en estas ideologías. Diversas organizaciones civiles han advertido sobre el grave peligro de estos foros radicales. Promueven activamente la llamada “violencia performativa” o también conocida como “violencia nihilista”. Los cobardes perpetradores siempre buscan atención mediática a través del inmenso dolor ajeno.

Hace apenas tres semanas, un adolescente de 15 años causó otra tragedia. Asesinó a sangre fría a dos profesoras de bachillerato en Michoacán. El joven usó un letal rifle de asalto AK-47 para cometer el crimen. Estos atacantes suelen ser hombres muy jóvenes, resentidos sociales y extremadamente solitarios.

¿Cómo operan las nuevas formas de violencia extrema en el país?

Antes del fatal homicidio en Michoacán, el joven asesino posó con su arma. Subió oscuras fotos a sus redes sociales posando amenazantemente frente a un espejo. También publicó extraños mensajes ligados a la tóxica comunidad digital conocida como “incel”. El movimiento reúne a hombres resentidos que profesan un enorme odio hacia las mujeres.

El caso de Michoacán evoca otro crimen dentro de la prestigiosa UNAM. Sin embargo, en septiembre de 2025, un joven estudiante fue brutalmente asesinado con un cuchillo. El agresor fue un hombre de 19 años lleno de profunda amargura. La radicalización digital está cobrando lamentablemente muchísimas vidas reales en el país.

La semana pasada, México celebraba una caída histórica de homicidios mensuales. Sin embargo, Teotihuacán revela una nueva amenaza latente al margen del narcotráfico. Los discursos de odio en internet capturan a jóvenes inestables y muy solitarios. El Estado mexicano debe atender esta radicalización extremista con total inmediatez y sólida prevención.

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