Trump llama al medio tiempo de Bad Bunny «una bofetada» para EE. UU.

Donald Trump califica el espectáculo de Bad Bunny como "uno de los peores de la historia" en el Super Bowl
El músico puertorriqueño Bad Bunny se presenta durante el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX de Apple Music en el Levi's Stadium de Santa Clara, California, el 8 de febrero de 2026. EFE/EPA/Chris Torres

El Super Bowl LX en Santa Clara, California, no solo fue un evento deportivo. Este domingo, el Levi’s Stadium se convirtió en el epicentro de un fuerte choque cultural. El artista puertorriqueño Bad Bunny hizo historia con el primer repertorio íntegramente en español. Sin embargo, su actuación provocó una respuesta feroz del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Minutos después del espectáculo, el mandatario utilizó su red social, Truth Social, para descargar su molestia. El presidente no escatimó en adjetivos negativos para describir lo sucedido. «¡El espectáculo del medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible!», exclamó el líder estadounidense. También aseguró que la presentación fue una de las peores de toda la historia.
Trump centró sus ataques en la calidad artística y el contenido del show. Según su visión, la música del puertorriqueño carece de sentido para el público estadounidense. «Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo», afirmó con contundencia. Además, el mandatario calificó el baile de los artistas como «repugnante» para la audiencia familiar.

¿Por qué calificó Donald Trump el show como una «bofetada» para el país?

Para el presidente Trump, la elección de Bad Bunny fue un error estratégico de la NFL. El mandatario fue más allá de la crítica musical en sus declaraciones dominicales. Aseguró que el espectáculo representó una auténtica «bofetada» para los ciudadanos de Estados Unidos. A su juicio, la presentación no refleja los estándares de éxito que su administración promueve.

«Es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos», denunció Trump con firmeza. El presidente considera que el show no representó la excelencia creativa del país. Estas palabras refuerzan su oposición previa a la designación del artista boricua. Hace semanas, ya había calificado la participación de Bad Bunny como una «horrible elección».

El mandatario también expresó su preocupación por el impacto del contenido en los menores. Trump criticó las coreografías y el estilo visual del escenario de Santa Clara. Según él, el show fue inapropiado para los niños que sintonizaban la transmisión. El presidente sostiene que el evento ignoró los valores tradicionales de la sociedad estadounidense.

¿Cómo influyó la postura política de Bad Bunny en la reacción presidencial?

La tensión entre ambos personajes no es una novedad en el panorama político. Bad Bunny ha sido un detractor constante de las políticas migratorias de Donald Trump. El año pasado, el artista decidió no llevar su gira por el territorio estadounidense. Tomó esta medida para evitar que sus seguidores fueran víctimas de redadas migratorias.

Hace apenas una semana, el cantante lanzó un mensaje directo en los premios Grammy. Durante su discurso, pidió la salida del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). «No somos salvajes, no somos animales, somos humanos», manifestó ante la audiencia global. Estas declaraciones encendieron los ánimos en la Casa Blanca de forma inmediata.

Por ello, la actuación en el Super Bowl LX fue vista como un acto político. Bad Bunny utilizó el escenario más grande del mundo para cantar en su lengua natal. Esto fue interpretado por los sectores conservadores como un desafío a la hegemonía angloparlante. Trump, defensor del lema «English First», respondió con la dureza que lo caracteriza.

¿Qué papel jugaron la Casa Blanca y el gabinete en esta controversia?

La reacción oficial no se limitó únicamente a las redes sociales personales de Trump. La cuenta oficial de la Casa Blanca en la plataforma X también participó en la disputa. Justo al inicio del show, la cuenta publicó el lema «Make America Great Again». No hubo más texto ni contexto en esa publicación específica.

Este gesto fue interpretado como un intento de marcar territorio ideológico durante el concierto. Otros altos funcionarios de la administración se unieron al boicot digital contra el artista. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, fue uno de los más vocales en sus críticas. Hegseth afirmó en sus redes que prefería ver una opción musical diferente.

El secretario promovió activamente el concierto alternativo impulsado por la organización Turning Point. Dicho evento conservador buscaba ofrecer una «actuación patriótica» frente a la propuesta de la NFL. Trump, por su parte, decidió no viajar a Santa Clara para ver el juego. Prefirió seguir las incidencias del partido desde la comodidad de su residencia.

¿Cómo se reflejó la división cultural en la contraprogramación conservadora?

El espectáculo alternativo de Turning Point contó con la participación de artistas como Kid Rock. Este evento fue transmitido de forma paralela al medio tiempo oficial de Apple Music. Miles de seguidores del movimiento MAGA optaron por sintonizar esta opción en lugar del show latino. Esta división refleja la fractura social que vive el país actualmente.

Trump elogió este esfuerzo de contraprogramación como una defensa de los valores nacionales. El presidente insiste en que el Super Bowl debe ser un reflejo del patriotismo. Para el ala conservadora, la inclusión de Bad Bunny fue una claudicación ante la cultura «woke». Por el contrario, los defensores del artista celebraron su valentía cultural.

El enfrentamiento entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots quedó en segundo plano. La discusión nacional se centró en si el español tiene lugar en el Super Bowl. La administración Trump ha dejado claro que luchará contra esta integración bilingüe. Consideran que la unidad nacional depende del mantenimiento de las tradiciones culturales tradicionales.

¿Cuál es el legado de este enfrentamiento para la cultura panamericana?

Bad Bunny cerró su actuación con un mensaje de unidad continental que irritó a Trump. El artista recordó a la audiencia que «todos somos americanos», refiriéndose a todo el hemisferio. Este concepto choca directamente con la visión nacionalista y restrictiva del gobierno actual. La presentación marcó un antes y un después en la historia del entretenimiento deportivo.

A pesar de las críticas de Trump, el impacto global del show fue masivo. El puertorriqueño demostró que puede dominar las audiencias hablando exclusivamente en español. Sin embargo, el costo político de esta hazaña ha sido un ataque presidencial sin precedentes. La relación entre el mundo del arte y el poder político atraviesa su momento más tenso.

Estados Unidos hoy se encuentra dividido entre dos visiones muy distintas de su identidad. Por un lado, una administración que exige el retorno a los estándares del pasado. Por otro, una comunidad latina que reclama su espacio en el centro del escenario. Este Super Bowl LX será recordado como el campo de batalla de esa disputa cultural.

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