Super Bowl 2026: Bad Bunny busca romper el récord latino en EE.UU.

Bad Bunny busca romper en Super Bowl el récord de los ‘shows’ latinos más vistos en EE.UU.
Super Bowl 2026: Bad Bunny busca romper el récord latino en EE.UU.
El cantante puertorriqueño Bad Bunny en una fotografía del 24 de enero de 2026. EFE/ STR

El mundo del entretenimiento y el deporte convergen este domingo en un evento que promete redefinir el impacto de la cultura hispana en la televisión global. El espectáculo del entretiempo del Super Bowl LX, protagonizado por el puertorriqueño Bad Bunny, no es solo una presentación musical; es una apuesta estadística de proporciones monumentales. Según expertos, el “Conejo Malo” puede superar la famosa actuación de Shakira y Jennifer Lopez en el Super Bowl LIV. Este show fue el más visto de la historia en Estados Unidos.

Las proyecciones son sumamente optimistas para el artista de Carolina, Puerto Rico. En el año 2020, la combinación de la colombiana y la estadounidense de raíces boricuas logró cautivar a 103 millones de televidentes, estableciendo una marca que ha parecido imbatible durante seis años. Sin embargo, el contexto actual del 2026 es muy distinto. Bad Bunny tiene muchos seguidores. El mercado anglosajón se ha rendido a los ritmos urbanos. Él llega a este evento en la cima de su carrera. Además, cuenta con cifras récord en plataformas digitales.

Este fenómeno no es una casualidad del marketing. Bad Bunny cerró el año 2025 como el artista más reproducido a nivel mundial en Spotify, consolidando un dominio que ya no se limita únicamente al público hispanohablante. El Super Bowl LX se juega en un momento donde el consumo de medios es muy alto. El año pasado, el evento tuvo 127,7 millones de espectadores. Si el puertorriqueño puede mantener a esa audiencia frente a la pantalla durante el descanso, el récord de 103 millones de 2020 será superado.

¿Qué cifras debe batir Bad Bunny para superar el hito de Shakira y Jennifer Lopez?

Para entender la magnitud del desafío, es necesario mirar hacia el Hard Rock Stadium de Miami en 2020. En aquel entonces, Shakira y Jennifer Lopez ofrecieron un espectáculo que Nielsen calificó como un “poderoso mensaje de empoderamiento femenino”. Con éxitos como Hips Don’t Lie y On the Floor, las divas latinas atrajeron a 103 millones de personas. Curiosamente, en esa misma presentación, un joven Bad Bunny fue un artista invitado. No imaginaba que solo seis años después volvería como el dueño del escenario principal.

La medidora de audiencias Nielsen sugiere que el éxito de Bad Bunny radica en su universalidad. Stacie de Armas, vicepresidenta de Perspectivas e Iniciativas Inclusivas de Nielsen, dijo a EFE que el puertorriqueño ha hecho algo raro. “Bad Bunny no solo atrae a los latinos. Spotify lo nombró el artista número uno del año.” Nosotros no hicimos todo eso; fue el mundo entero quien lo hizo”. Esta transversalidad cultural es el motor que, según los analistas, permitirá que la audiencia de este domingo supere con creces la barrera de los 100 millones de usuarios conectados simultáneamente.

A diferencia del show de 2020, que tuvo dos superestrellas, el show de 2026 depende de un solo hombre. Este hombre ha sabido aprovechar el crecimiento del streaming. La televisión por cable era la única forma de medir la popularidad en 1992 y 1999. Hoy en día, las redes sociales y las plataformas de video en vivo han cambiado todo. Ahora, cualquier presentación puede llegar a más personas. Esto pone al intérprete de Tití me preguntó en una posición de ventaja tecnológica y mediática sin igual.

¿Cómo ha influido la crítica del presidente Donald Trump en la expectativa del show?

La elección de Bad Bunny por parte de la NFL no ha estado exenta de tensiones políticas. El actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado públicamente sus críticas hacia el artista y la organización deportiva por esta decisión. No es la primera vez que el presidente critica los movimientos culturales de la liga. Sin embargo, esta vez, sus comentarios han generado un debate sobre la identidad y los valores que debe mostrar el evento televisivo más importante del país. La Casa Blanca ha sido un foco de resistencia ante lo que algunos sectores conservadores consideran una “latinización” excesiva del Super Bowl.

A pesar de estos dardos desde la oficina oval, la industria del entretenimiento parece ignorar la controversia política. Stacie de Armas sugirió que las críticas no afectarán el rendimiento del show, pues el puertorriqueño “lleva mucho tiempo siendo aclamado y adorado por todo Estados Unidos”. La experta de Nielsen dice que la popularidad del artista no cambia con las noticias políticas. Esto es porque tiene una fuerte base de fanáticos jóvenes. Ellos lo ven como un referente cultural que va más allá de las fronteras ideológicas.

El Super Bowl LX se presenta así como un termómetro de la división cultural en el país, pero también como un puente. Históricamente, el espectáculo del medio tiempo ha servido para medir el pulso de la nación. Mientras el presidente Trump mantiene su postura crítica, la NFL apuesta por la rentabilidad y el alcance global. Al final del día, las empresas patrocinadoras buscan los 127 millones de ojos que el evento garantiza, independientemente de la retórica política que rodee la elección del protagonista musical.

¿Cuál es el legado histórico de Gloria Estefan en este escenario deportivo?

Antes de que Bad Bunny o Shakira dominaran las tendencias, Gloria Estefan fue la encargada de abrir las puertas del Super Bowl para el talento latino. En 1999, durante el Super Bowl XXXIII, la cantante cubanoestadounidense registró 83,7 millones de televidentes. Su espectáculo, titulado A Celebration of Soul, Salsa and Swing, fue un homenaje a la vibrante ciudad de Miami y contó con la colaboración de leyendas como Stevie Wonder. Ese registro se mantuvo durante años como el estándar de oro para los artistas hispanos en la televisión nacional.

La trayectoria de Estefan en la NFL es extensa. Ya en 1992 había dejado su marca al cerrar el show Winter Magic del Super Bowl XXVI. En aquella ocasión, 79,6 millones de espectadores sintonizaron su interpretación de clásicos como Get on your feet en un escenario que celebraba los Juegos Olímpicos de Invierno. Estas cifras, aunque hoy parezcan pequeñas frente a los 103 millones de Shakira, fueron importantes en su tiempo. En esa época, la música en español casi no aparecía en la televisión abierta de Estados Unidos.

La evolución desde los 79 millones de Estefan en 1992 hasta la posibilidad de que Bad Bunny supere los 110 o 120 millones este domingo refleja el cambio demográfico de Estados Unidos. La música latina ha pasado de ser un acto de nicho o temático —como el “swing y salsa” de los 90— a convertirse en el motor principal de la industria musical actual. Bad Bunny no está celebrando una temática invernal o una ciudad específica; está celebrando su estatus como el artista más grande del planeta.

¿Qué otros momentos latinos han marcado récords en la televisión de EE.UU.?

El impacto latino en la pantalla estadounidense no se limita al fútbol americano. Si retrocedemos en el tiempo, encontramos hitos como la emisión del episodio Lucy Is Enceinte de la serie I Love Lucy en 1953. En este capítulo histórico, el músico cubanoestadounidense Desi Arnaz atrajo a 45 millones de espectadores. Esto era casi el 75% de los hogares con televisión en ese momento. Arnaz fue un pionero al llevar la cultura bicultural al “prime time” mucho antes de que se acuñara el término “crossover”.

Otro momento destacado ocurrió en la gala de los Premios Óscar de 2005. Antonio Banderas y Carlos Santana unieron fuerzas para interpretar Al otro lado del río, de la película Diarios de la motocicleta. Esa presentación fue vista por 42 millones de personas y culminó con un momento legendario cuando el uruguayo Jorge Drexler, tras ganar el premio a Mejor Canción Original, cantó a capela su discurso de agradecimiento. Aunque las cifras de los Óscar han disminuido con los años, ese segmento sigue siendo recordado como un triunfo de la lengua española en la meca del cine.

Sin embargo, ninguna de estas galas o episodios de televisión se acerca al volumen de audiencia que genera un Super Bowl moderno. La diferencia entre los 42 millones de los Óscar y los 127 millones potenciales de este domingo subraya por qué la NFL es la plataforma definitiva. Para Bad Bunny, superar los 103 millones de Shakira y Jennifer Lopez no es solo una cuestión de orgullo personal, sino la validación final de que el género urbano es hoy el nuevo lenguaje universal de la cultura popular en Estados Unidos.

¿Es el Super Bowl LX el punto de inflexión definitivo para la música urbana?

El domingo 8 de febrero de 2026 podría ser recordado como el día en que un artista que canta exclusivamente en español rompió el techo de cristal de la televisión anglosajona. Bad Bunny llega con un arsenal de éxitos y una producción que promete ser visualmente disruptiva. La expectativa es tan alta que los analistas de Nielsen no se preguntan si tendrá éxito, sino por cuánto margen logrará superar a las leyendas que lo precedieron. El récord de 103 millones está en la cuerda floja.

Con el respaldo de un mercado globalizado y una NFL que busca expandir su marca hacia audiencias cada vez más jóvenes y diversas, el escenario está listo. Si Bad Bunny logra capturar la atención de los más de 127 millones de espectadores proyectados, no solo habrá roto un récord de televisión, sino que habrá enviado un mensaje contundente sobre el poder del mercado latino en el siglo XXI. Este domingo, el “Conejo Malo” tiene una cita con la historia, y el mundo entero estará observando.

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