Donald Trump habló de un enfoque más suave en sus políticas migratorias tras semanas de críticas por los operativos federales en Minnesota. En una entrevista en la Oficina Oval, el presidente dijo que su gobierno “podría ser un poco más suave” con sus acciones, aunque remarcó que “aun así hay que ser duros”. El cambio de tono llega después de que agentes federales dispararan y mataran a dos ciudadanos estadounidenses en Minneapolis el mes pasado.
Según Trump, los operativos siguen dirigidos a “criminales muy peligrosos”, pero la forma de actuar podría ajustarse. El mandatario aseguró que habló directamente con el gobernador de Minnesota, Tim Walz, y con el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, para explicar la estrategia federal. Sin embargo, afirmó que luego vio a ambos “quejándose” en público, lo que aumentó el choque político entre la Casa Blanca y las autoridades locales.
¿Por qué se habla ahora de un enfoque más suave?
El giro retórico de Trump no ocurre en el vacío, sino tras la muerte de Renee Nicole Good y Alex Pretti, ambos de 37 años. Los dos eran ciudadanos estadounidenses y fallecieron por disparos de agentes federales durante operativos recientes en Minneapolis. Al inicio, el presidente, el vicepresidente JD Vance y otros funcionarios llegaron a describirlos, sin pruebas, como supuestos “terroristas domésticos”.
Más tarde, grabaciones de video de las balaceras comenzaron a cuestionar esa versión inicial. Las imágenes contradijeron algunas afirmaciones oficiales que sugerían que los disparos estaban plenamente justificados. A medida que creció la indignación nacional por las muertes, Trump admitió en una rueda de prensa que los agentes federales “a veces cometen errores”. Desde entonces, su discurso ha pasado de la defensa cerrada del operativo a reconocer que tal vez deban ser “un poco más suaves”.
¿Qué papel tuvo el retiro de agentes federales en Minnesota?
El mismo día de la nueva entrevista, el responsable de la coordinación en la frontera, Tom Homan, anunció el retiro de 700 agentes federales de inmigración de Minnesota. Cuando se le preguntó si esa decisión había sido ordenada por él, Trump respondió que sí. Explicó que el repliegue no era solo un gesto político, sino parte de una estrategia para presionar a las autoridades estatales.

Trump sostuvo que el gobierno federal espera que Minnesota entregue a “asesinos, narcotraficantes y todo tipo de criminales” que, según él, se encuentran retenidos en las cárceles del estado. Mientras tanto, el retiro parcial de agentes busca “desescalar” la tensión en Minneapolis, donde las protestas contra los operativos migratorios han sido constantes. Sin embargo, miles de funcionarios federales seguirán desplegados en la región, lo que mantiene vivo el debate sobre el verdadero alcance de ese repliegue.
¿Qué dijo Trump sobre el número de inmigrantes?
En la misma conversación, Trump volvió a asegurar que Estados Unidos permitió la entrada de 25 millones de personas durante los cuatro años previos, a causa de una supuesta política de “fronteras abiertas”. Esa cifra, que el presidente ha repetido en otras ocasiones, no coincide con los registros de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
De acuerdo con esa agencia, durante la administración anterior se registraron alrededor de 7,4 millones de cruces irregulares fuera de los puntos de control legales. La diferencia entre los datos oficiales y el número citado por Trump es significativa. Aun así, el mandatario utiliza esa cifra inflada para justificar una campaña de deportaciones masivas y sostener que ahora “están sacando” a personas que, según él, “ningún país aceptaría”.
¿Hay realmente un cambio en las políticas migratorias?
Por ahora, el mensaje de Trump combina la promesa de un enfoque más suave con el mantenimiento de una línea muy dura en materia migratoria. Asimismo, reconoce que casos como los de Good y Pretti obligan a revisar tácticas y a admitir errores de los agentes. Por otro lado, insiste en el objetivo de ejecutar la “mayor deportación de la historia” y en vincular seguridad interna con expulsiones aceleradas.
Además, el presidente mantiene un tono confrontacional hacia gobernadores y alcaldes que critican sus operativos. Mientras habla de suavizar la forma, sigue exigiendo más cooperación local y más entrega de detenidos a las autoridades federales. En ese contexto, organizaciones de derechos civiles reclaman investigaciones independientes y límites más claros al uso de la fuerza. El tiempo dirá si las palabras de Trump se traducen en cambios reales en el terreno o si el “enfoque más suave” se queda solo en el discurso.
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