Diez elecciones clave al Senado de EE.UU. pueden definir quién controlará la cámara alta después de noviembre. Hoy, los republicanos tienen 53 escaños y los demócratas 47, incluyendo a dos independientes alineados con ellos. Con el vicepresidente J. D. Vance como posible voto de desempate, los demócratas necesitan ganar cuatro escaños netos para asegurar la mayoría. Sin embargo, el mapa de 2026 favorece al Partido Republicano y complica ese objetivo.
En total, 35 escaños estarán en juego este año. De ellos, 22 son republicanos y 13 demócratas, lo que obliga a la oposición a defender terreno propio mientras intenta avanzar sobre estados conservadores. En ese contexto, el control del Senado de EE.UU. se concentra en cuatro contiendas muy competitivas y en otras seis carreras donde un vuelco es posible si cambian el clima económico o el ánimo del electorado.
¿Cómo está hoy el mapa del Senado de EE.UU.?
El primer grupo de elecciones clave se ubica en Georgia, Maine, Michigan y Carolina del Norte. Analistas de ambos partidos coinciden en que, si los demócratas no mantienen Georgia y Michigan y no conquistan los otros dos, sus probabilidades de recuperar el control del Senado de EE.UU. se reducen drásticamente. Una derrota en cualquiera de esas cuatro obligaría a buscar un escaño adicional en un terreno aún más favorable a los republicanos.
Más allá de ese núcleo, otras seis contiendas completan la lista de diez elecciones clave: Alaska, Ohio, Iowa, Texas, Nueva Hampshire y Minnesota. En todos esos estados, un solo giro de unos pocos puntos puede cambiar el resultado final. Por eso, estrategas demócratas y republicanos concentran dinero, candidatos estrella y mensajes específicos allí, mientras vigilan encuestas casi a diario.
¿Cuáles son las cuatro contiendas más decisivas?
En Georgia, el demócrata Jon Ossoff busca la reelección en un estado que Donald Trump ganó en 2024 por un margen estrecho. Ossoff fue elegido por primera vez en una segunda vuelta en 2021 y se ha posicionado como un fuerte recaudador de fondos. Mientras tanto, los republicanos libran unas primarias intensas entre legisladores conocidos y figuras apoyadas por el gobernador estatal, con todos alineados con la agenda de Trump.
En Maine, la republicana Susan Collins vuelve a ser objetivo prioritario de los demócratas. Es la única senadora republicana que defiende un escaño en un estado que votó contra Trump en las presidenciales recientes. Collins ha tomado distancia del presidente en algunas votaciones sensibles, pero también ha respaldado gran parte de su agenda y varios nombramientos clave. El partido opositor apuesta a una candidatura fuerte, encabezada por la gobernadora Janet Mills, para aprovechar el desgaste acumulado tras cinco mandatos.

Michigan es otro frente crítico. La jubilación del demócrata Gary Peters abrió una primaria muy competida entre perfiles progresistas y moderados, mientras los republicanos se alinean detrás del exrepresentante Mike Rogers, que regresa con el respaldo de Trump. Trump ganó el estado en 2016 y 2024, pero los demócratas lograron buenos resultados en las elecciones intermedias estatales previas, por lo que ambas partes consideran Michigan un verdadero termómetro nacional.
En Carolina del Norte, la retirada del republicano Thom Tillis dejó un escaño abierto en un estado que Trump ganó tres veces. Los demócratas reclutaron a su exgobernador Roy Cooper, con alta popularidad y un historial de expansión del acceso a la atención médica. En cambio, los republicanos se inclinan por Michael Whatley, exdirigente nacional del partido, que cuenta con el respaldo del presidente.
¿Qué otros tres estados pueden inclinar la balanza?
En Alaska, los demócratas ven una oportunidad con la exrepresentante Mary Peltola, primera demócrata en ganar a nivel estatal en más de una década. Su mensaje moderado de “pescado, familia y libertad” busca romper la fuerte inclinación conservadora de un estado que ha respaldado a Trump por dos dígitos en tres presidenciales consecutivas. Sin embargo, la estructura republicana y el apoyo de figuras como la senadora Lisa Murkowski al titular Dan Sullivan mantienen al escaño como una cuesta empinada.
Ohio vuelve a escena con el intento de regreso del exsenador demócrata Sherrod Brown. Aunque perdió en 2024, Brown ha demostrado capacidad para atraer voto de clase trabajadora con una agenda económica populista. Deberá enfrentar a Jon Husted, nombrado para ocupar el escaño que dejó Vance al asumir la vicepresidencia. El giro a la derecha del estado durante la era Trump complica los planes demócratas, pero no cierra el juego.
En Iowa, la salida de Joni Ernst abrió espacio a la republicana Ashley Hinson, presentada como heredera natural del escaño tras haber ganado un distrito difícil en 2020. Los demócratas, sin embargo, confían en que el impacto de las políticas comerciales de Trump sobre los agricultores pueda restar apoyo rural al oficialismo. Varios candidatos con perfiles diversos, desde veteranos militares hasta deportistas paralímpicos, buscan capitalizar ese malestar.
Los tres estados restantes en la contienda
Texas concentra una de las primarias más tensas. Del lado republicano, el veterano John Cornyn enfrenta desafíos desde la derecha, incluido el fiscal general Ken Paxton, mientras Trump decide a quién respaldar. Los demócratas apuestan a que una candidatura controvertida, marcada por escándalos, pueda abrir un margen inesperado en las generales, aunque el estado sigue inclinándose hacia el Partido Republicano.

En Nueva Hampshire, los demócratas se preparan para defender el escaño que deja Jeanne Shaheen, confiando en el representante Chris Pappas como figura capaz de ganar campañas difíciles. Los republicanos, por su parte, miran al exsenador John Sununu, que busca volver con el apoyo reciente de Trump. Un triunfo conservador allí complicaría seriamente el camino demócrata al control del Senado de EE.UU.
Por último, Minnesota se convierte en un foco adicional por la retirada de Tina Smith y por el rol central del estado en las políticas migratorias de Trump. El partido demócrata debe elegir entre la vicegobernadora progresista Peggy Flanagan y la representante moderada Angie Craig, mientras que los republicanos se ilusionan con la notoriedad mediática de Michele Tafoya. Aunque Minnesota ha votado consistentemente por los demócratas en presidenciales, los márgenes se han estrechado, y una sorpresa allí podría ser decisiva.
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