Ajo negro: cuando el tiempo transforma un alimento medicinal en algo extraordinario

Muchos investigadores consideran al ajo negro un alimento funcional, es decir, no solo aporta nutrientes, sino también compuestos que pueden contribuir al organismo.
Ajo negro: cuando el tiempo transforma un alimento medicinal en algo extraordinario

Cuando pensamos en alimentos medicinales, solemos buscar ingredientes exóticos traídos de lugares remotos. Sin embargo, algunos de los alimentos más fascinantes se encuentran escondidos a plena vista en nuestras cocinas.

Durante miles de años, el ajo ha sido uno de los alimentos medicinales más valorados por distintas culturas. Ha sido utilizado en la medicina tradicional china, en la medicina ayurvédica, en la medicina popular europea y lo tenemos prácticamente en todas las cocinas del mundo. Pero existe una versión del ajo que hasta hace algunos años yo no conocía, el ajo negro. Y la primera vez que lo probé quedé completamente fascinada.

Su sabor es completamente diferente al del ajo común. Es dulce, suave, ligeramente ácido, con notas que recuerdan al vinagre balsámico, dátiles, ciruelas pasas y el tamarindo. Su textura es suave y ligeramente chiclosa, podría incluso recordarte a una gomita o golosina que podrías comer por sí sola. Pero lo más interesante no es su sabor o textura, sino los cambios que ocurren en sus compuestos bioactivos durante el proceso de envejecimiento y todos los beneficios medicinales que aporta.

¿Qué es realmente el ajo negro?

Aunque muchas personas lo llaman “ajo fermentado”, técnicamente no se trata de una fermentación tradicional como ocurre con el sauerkraut o el kéfir.

El ajo negro se obtiene sometiendo bulbos enteros de ajo a temperaturas y niveles de humedad controlados durante varias semanas, podríamos decir que es un ajo “envejecido”. Durante este proceso ocurren una serie de reacciones químicas naturales, incluyendo la llamada reacción de Maillard, responsable de su color oscuro y de sus características organolépticas únicas.

Como resultado el ajo pierde gran parte de su olor fuerte, su textura se vuelve suave y casi cremosa, su sabor se vuelve dulce, umami y complejo y cambia significativamente su composición química.

¿Qué sucede con sus compuestos bioactivos durante el proceso de envejecimiento?

Durante el proceso de envejecimiento, el ajo, no solo cambia su sabor, color y textura; también cambia su composición química. A medida que pasan las semanas, disminuye la alicina, el compuesto responsable del característico olor fuerte y picante del ajo fresco. Al mismo tiempo, aumentan otros compuestos bioactivos con propiedades antioxidantes, entre ellos los polifenoles, los flavonoides y diversos compuestos azufrados.

Entre todos ellos, el que más ha llamado la atención de los científicos es la S-alil-cisteína (SAC). Durante el envejecimiento, la concentración de este compuesto aumenta significativamente. Esto es importante porque la SAC posee una elevada biodisponibilidad, lo que significa que el cuerpo puede absorberla y utilizarla con facilidad. De hecho, muchos investigadores creen que parte de los beneficios observados en el ajo negro, especialmente aquellos relacionados con la salud cardiovascular y la protección frente al estrés oxidativo, podrían estar asociados al aumento natural de este compuesto durante su transformación.

Beneficios Medicinales y Nutricionales

Apoyo a la salud cardiovascular

Diversos estudios han observado que el consumo regular de ajo negro puede ayudar a mantener una presión arterial saludable, favorecer la función de los vasos sanguíneos y contribuir a mantener niveles saludables de colesterol y triglicéridos como parte de un estilo de vida saludable. Los investigadores creen que estos efectos podrían estar relacionados con su capacidad antioxidante gracias al S-alil-cisteína.

Potente actividad antioxidante

El poder antioxidante del ajo negro frente al ajo fresco es significativamente más alto. Recordemos que los antioxidantes ayudan a neutralizar radicales libres y a reducir el estrés oxidativo, un fenómeno asociado al envejecimiento biológico y a múltiples enfermedades crónicas.

Esto no significa que el ajo negro “detenga el envejecimiento”, pero sí que aporta compuestos que ayudan a proteger las células frente al daño oxidativo.

Apoyo al envejecimiento saludable

Aunque ningún alimento puede detener el envejecimiento, los antioxidantes desempeñan un papel importante en la protección celular. Por esta razón, el ajo negro ha despertado un gran interés entre los investigadores que estudian estrategias nutricionales para favorecer un envejecimiento saludable y una mejor calidad de vida a largo plazo.

Posible apoyo a la salud cerebral

Algunos de los compuestos presentes en el ajo negro podrían ayudar a proteger las neuronas frente al daño oxidativo y la inflamación. La mayor parte de esta evidencia proviene de estudios experimentales y todavía se necesitan más estudios en humanos, pero es una de las áreas más prometedoras de investigación.

Apoyo al sistema inmunológico

Al igual que el ajo fresco, el ajo negro contiene compuestos azufrados bioactivos que han sido ampliamente estudiados por su interacción con el sistema inmunológico. Aunque no sustituye hábitos fundamentales como una buena alimentación, el descanso y la actividad física, puede formar parte de una estrategia nutricional orientada a fortalecer la salud general.

Beneficios nutricionales

Cuando pensamos en ajo negro solemos enfocarnos en sus compuestos bioactivos, pero también aporta nutrientes importantes. Contiene pequeñas cantidades de minerales como potasio, fósforo, calcio y magnesio, además de aminoácidos y compuestos azufrados beneficiosos.

Muchos investigadores consideran al ajo negro un alimento funcional, es decir, no solo aporta nutrientes, sino también compuestos que pueden contribuir al buen funcionamiento del organismo.

¿Es mejor que el ajo fresco?

No necesariamente. Son alimentos diferentes. El ajo negro tiene mayor concentración de antioxidantes como la S-alilcisteína, lo que lo hace interesante desde el punto de vista medicinal, aunque el ajo fresco tiene más alicina (el compuesto antibacteriano clásico). Por eso, más que competir entre sí, podrían considerarse complementarios.

¿Cómo consumirlo?

Una de las grandes ventajas del ajo negro es que resulta mucho más agradable para la mayoría de las personas. Puede utilizarse en aderezos, hummus, pestos, sopas, salsas, carnes, mantequillas, sobre tostadas, con verduras al horno, para hacer marinadas, etc.

Muchas personas incluso lo comen directamente, como si fuera una fruta deshidratada, debido a su textura suave y su sabor dulce. ¡Es realmente delicioso! En mi libro de cocina, “Cristy’s Kitchen”, pueden encontrar una receta de tostadas con palta y ajo negro que son realmente para chuparse los dedos.

Recuerden: no existe un alimento milagroso, sino una alimentación equilibrada como parte de un estilo de vida saludable. Conocer las propiedades nutricionales y medicinales de los alimentos nos ayuda a tomar mejores decisiones en la cocina, decisiones que pueden influir directamente en nuestra salud y en la forma en que envejecemos.

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