Deportados mexicanos caen en redes del narcotráfico

Miles de mexicanos deportados desde Estados Unidos regresan a sus pueblos solo para convertirse en víctimas de extorsión y secuestro por los cárteles.
Deportados mexicanos caen en redes del narcotráfico
Ringo Chiu / Shutterstock.com

Volver al lugar donde naciste no siempre significa volver a casa. Para miles de mexicanos que son deportados desde Estados Unidos tras décadas de vivir en el extranjero, el retorno se ha convertido en una trampa mortal. Muchos llegan a comunidades que ya no reconocen, solo para descubrir que el crimen organizado y los cárteles del narcotráfico son quienes dictan las reglas del juego.

Los retornados se enfrentan a un panorama desolador. Llegan sin redes de apoyo, desconectados de la cultura local y, a menudo, sin entender las dinámicas de violencia que azotan sus regiones de origen. Esta vulnerabilidad los convierte en presas extremadamente fáciles para la extorsión, el secuestro y el reclutamiento forzado por parte de organizaciones criminales que buscan aprovechar sus habilidades bilingües o sus supuestos ahorros en dólares.

Según documentó BBC Mundo, grupos como el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) controlan amplios territorios en estados clave como Michoacán y Guanajuato. En estas zonas, el narcotráfico domina absolutamente todo: desde decidir quién puede sembrar en los campos agrícolas hasta fijar el temido “derecho de piso” que deben pagar los comerciantes locales para no ser asesinados.

¿Por qué los deportados son un blanco perfecto para la extorsión?

El investigador Óscar Ariel Mojica, del Centro de Estudios Rurales del Colegio de Michoacán, explica que los cárteles ven a los recién llegados como una fuente de ingresos garantizada. “Al fin y al cabo, lo que estos grupos piensan es que deben traer un ingreso. Los retornados son un blanco fácil”, detalló el experto. La percepción generalizada es que quienes vivieron en Estados Unidos vuelven con dólares ahorrados para invertir.

Foto: EFE

La realidad en el terreno es asfixiante. Sergio Segovia, un hombre deportado que intentó iniciar un negocio de compraventa de fresas en Irapuato, Guanajuato, descubrió rápidamente los límites impuestos por el crimen. Sus contactos comerciales le advirtieron que su mercancía no podía cruzar hacia el norte del país sin pagar cuotas a los cárteles que controlan las carreteras.

David Saucedo, analista experto en seguridad, señala que las organizaciones criminales han diversificado agresivamente sus fuentes de financiamiento. Además del tráfico de drogas, ahora dependen de la extorsión, los secuestros y el robo de combustible para sostener sus costosas guerras territoriales. En este oscuro ecosistema financiero, el dinero de los migrantes deportados es solo un botín más para las mafias.

¿A qué horrores se enfrentan al cruzar la frontera hacia México?

El peligro para los deportados comienza en el instante exacto en que cruzan la frontera de regreso a México. Israel Concha, quien vivió 30 años en Texas antes de ser deportado en 2014, relató una experiencia verdaderamente aterradora. Apenas unos minutos después de haber sido dejado en el puente internacional, fue interceptado por hombres que se hicieron pasar por policías.

“Cuando me descubrieron la cara, me di cuenta de que el lugar al que me habían llevado no era la comandancia. Era una casa de seguridad y me estaban secuestrando”, recordó Concha. Afortunadamente, logró escapar saltando por una ventana y huyó ensangrentado por la carretera hasta que una familia lo auxilió y lo ayudó a llegar a salvo a la Ciudad de México.

Tras sobrevivir a este infierno, Concha fundó New Comienzos, una organización civil que asiste a los retornados. Desde sus oficinas, brindan apoyo emocional, laboral y clases de seguridad para enseñarles a sobrevivir en un país violento. Lamentablemente, las tragedias continúan: Concha asegura que actualmente tienen a 28 personas de su red de apoyo reportadas como desaparecidas en territorio mexicano.

¿Qué hace el gobierno mexicano para proteger a los retornados?

Ante el aumento de las deportaciones masivas impulsadas por la administración estadounidense, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum lanzó en enero de 2025 el programa oficial titulado “México te Abraza”. Este plan gubernamental promete asistencia consular, centros de atención en la frontera y ayuda integral para la reintegración social y laboral de los expulsados.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, habla durante una rueda de prensa en Palacio Nacional de la Ciudad de México (México). EFE/Mario Guzmán

Según cifras oficiales presentadas por la Secretaría de Gobernación y reportadas por la prensa nacional, Estados Unidos deportó a más de 145,000 mexicanos entre enero y diciembre de 2025. Sin embargo, expertos y activistas critican duramente la efectividad real de la estrategia estatal. Argumentan que el gobierno simplemente traslada a los deportados desde la frontera hacia sus estados de origen.

Israel López Ibarra, del Observatorio de Política Migratoria del Colegio de la Frontera, advierte que esta política de reubicación es sumamente peligrosa. “Ahí empieza la situación grave, porque tenemos estados bajo el control del crimen organizado. Alguien que regresa y ni siquiera sabe cómo operan las bandas está en mayor vulnerabilidad que el resto”, sentenció el académico.

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