Plan ‘Tolerancia Cero’: El nuevo plan de deportación masiva

Una coalición conservadora presiona al gobierno con un plan de 21 puntos para ejecutar redadas laborales y deportar a un millón de indocumentados en 2026.
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Foto: EFE

El debate sobre la política migratoria en Estados Unidos ha vuelto a escalar a niveles de máxima tensión. Tras un primer año de gobierno donde las cifras de deportaciones no alcanzaron las metas originales de la administración Trump, una coalición de más de 100 organizaciones vinculadas al movimiento MAGA (Make America Great Again) presentó una hoja de ruta agresiva para 2026. El proyecto, llamado Mass Deportation Coalition Playbook, busca endurecer drásticamente el control migratorio mediante redadas en fábricas y campos agrícolas. Además, plantea un aumento masivo de las detenciones.

El contexto no es menor. Según un reciente análisis de The New York Times, Stephen Miller, el principal arquitecto de la política migratoria de la Casa Blanca, se enfrenta a una encrucijada. Las políticas implementadas hasta ahora han polarizado profundamente al país. En algunos casos, también han generado un fuerte rechazo público, especialmente tras incidentes trágicos como la muerte de dos ciudadanos estadounidenses durante operativos de ICE en Minnesota.

A pesar del costo político, la postura oficial no muestra signos de suavizarse. Con las elecciones legislativas programadas para noviembre de este año, los sectores más conservadores presionan para cumplir la promesa de campaña. La promesa es expulsar del país a millones de personas sin estatus legal y, en ese proceso, redefinir el alcance del sistema de inmigración estadounidense.

¿Qué propone el nuevo plan?

El documento de 21 puntos presentado el 30 de marzo por la coalición MAGA es una extensión directa de las ideas más duras del Proyecto 2025. Su objetivo es movilizar todo el aparato del Estado para facilitar la identificación, captura y expulsión de indocumentados. Entre las propuestas más alarmantes para la comunidad migrante destacan la ejecución de redadas masivas en lugares de trabajo, especialmente en granjas y fábricas. Además, incluye la digitalización obligatoria de la verificación de empleo.

El zar fronterizo de la Casa Blanca, Tom Homan, en la Casa Blanca, Washington, DC, EEUU, 10 de julio de 2025. EFE/EPA/WILL OLIVER

El plan no se detiene en el ámbito laboral. También sugiere restringir el acceso a cuentas bancarias para personas sin estatus legal. Asimismo, planea confiscar los bienes de quienes enfrentan órdenes de deportación y utilizar bases de datos criminales para rastrear a los infractores. Además, propone imponer sanciones severas a los países que se nieguen a recibir a sus ciudadanos repatriados.

Para ejecutar esta estrategia, Tom Homan, el actual “zar fronterizo”, declaró a N+ Univisionque ICE contará con 10 000 nuevos agentes este año y buscará aumentar la capacidad de sus centros de detención a 130 000 camas diarias. El mensaje es claro: para esta administración, cualquier persona que cruce la frontera sin autorización es considerada un criminal, independientemente de sus antecedentes penales.

¿Por qué las cifras actuales frustran a la Casa Blanca?

El gobierno de Donald Trump cerró 2025 con poco más de 600,000 deportaciones y unas 72,000 personas detenidas en instalaciones de ICE. Aunque estas cifras representan un esfuerzo logístico enorme, están muy por debajo de la meta de 1 millón de deportados prometida para el primer año. Esta brecha entre la retórica de campaña y la realidad operativa ha generado frustración dentro del ala dura del Partido Republicano.

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EFE

Además, el respaldo público a estas políticas está cayendo. Una encuesta reciente indica que solo el 38% de los estadounidenses aprueba el manejo de la inmigración por parte del presidente, el nivel más bajo desde su regreso al poder. Las imágenes de redadas violentas y la separación de comunidades han mermado el apoyo en sectores moderados.

Stephen Miller ha intentado desviar la atención hacia la administración anterior. En sus redes sociales, acusó a los demócratas de permitir una supuesta “invasión”, vinculando a los migrantes con cárteles y pandillas. Sin embargo, los datos oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) muestran que el ingreso de Menores No Acompañados fue ligeramente superior durante el primer mandato de Trump (2017-2020) que bajo el gobierno de Joe Biden (2021-2024), un hecho que la retórica oficial suele omitir.

La implementación de estas medidas de “tolerancia cero” ha encendido las alarmas entre abogados y defensores de derechos humanos. Exjueces de inmigración, como Dana Marks, advierten que el sistema actual viola sistemáticamente el debido proceso. Las operaciones federales, basadas a menudo en órdenes ejecutivas sin aprobación del Congreso, han resultado en detenciones arbitrarias y procesos acelerados. Estos procesos impiden a los migrantes defender sus casos.

Un dato crucial desmiente la narrativa gubernamental: según informes independientes de organizaciones como el Instituto CATO, el 73% de los detenidos por ICE no posee antecedentes penales. A pesar de esto, las autoridades continúan tratando las infracciones civiles migratorias como delitos graves. Esta postura coloca en la mira a millones de personas con raíces profundas en el país, hijos estadounidenses y años de trabajo honesto.

Rebeca Sánchez-Roig, abogada y exfiscal de inmigración, advierte que el 2026 será un año de intensa persecución, pero señala que el gobierno enfrentará límites prácticos. La falta de presupuesto ilimitado, la saturación de las cortes de inmigración (que acumulan casi 4 millones de casos) y las demandas en tribunales federales podrían frenar la velocidad de las deportaciones masivas.

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