El escenario político de Estados Unidos comienza a agitarse prematuramente de cara a las próximas elecciones presidenciales. La exvicepresidenta demócrata Kamala Harris rompió su prolongado silencio mediático este viernes 10 de abril de 2026 en Nueva York. Durante un evento organizado por la National Action Network (NAN), aseguró que está sopesando seriamente la posibilidad de presentarse como candidata en 2028. Lo anunció tras haber perdido frente al republicano Donald Trump en los comicios de 2024.
El sorpresivo anuncio ocurrió frente a una multitud de activistas afroamericanos que la recibieron con gritos de “¡postúlate otra vez!”. El reverendo y activista por los derechos civiles Al Sharpton fue el encargado de hacerle la pregunta directa sobre sus aspiraciones futuras. “Lo estoy pensando”, respondió Harris de manera contundente y sin rodeos. Esto desató la euforia de los asistentes en la sala.
“Podría hacerlo”, anotó la experimentada política demócrata. Harris ha pasado un periodo de relativa ausencia mediática y descanso tras el duro relevo en la Casa Blanca. Sin embargo, matizó que todavía se encuentra en un profundo proceso de reflexión personal y familiar antes de tomar una decisión definitiva. Su aparición en este importante evento dirigido a votantes afroamericanos, un sector crucial para el Partido Demócrata, marca su primer gran paso hacia un posible regreso a la primera línea política.
¿Cuáles son las posibilidades reales de Kamala Harris?
El camino hacia la nominación demócrata en 2028 no será sencillo ni estará despejado. Aunque Harris cuenta con el enorme peso de haber sido vicepresidenta y candidata presidencial, el partido busca una renovación tras la derrota sufrida ante la actual administración de Trump. Las primeras encuestas nacionales muestran un escenario bastante competitivo entre varias figuras prominentes del partido.

Según un reciente sondeo de Harvard-Harris publicado a finales de marzo de 2026, Kamala Harris lidera actualmente las preferencias de los votantes demócratas con un 39% o 41% de apoyo, dependiendo del escenario. Su competidor más cercano es el actual gobernador de California, Gavin Newsom, quien registra un sólido 30% de respaldo. Por otra parte, otros nombres que figuran en la lista de posibles candidatos incluyen al secretario Pete Buttigieg, a la representante Alexandria Ocasio-Cortez y al gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro.
A pesar de liderar algunas encuestas tradicionales, los mercados de predicción muestran un panorama ligeramente distinto. Datos de plataformas de apuestas indican que Newsom es considerado el favorito actual para llevarse la nominación demócrata, dejando a Harris en una cuarta posición. Esto refleja las enormes dudas que algunos sectores del partido mantienen sobre la viabilidad electoral de la exvicepresidenta a nivel nacional.
¿Qué experiencia respalda su posible candidatura?
Durante su intervención en Nueva York, Harris no dudó en recordar su amplia trayectoria en los niveles más altos del gobierno estadounidense. Repasó detalladamente su trabajo en la administración del presidente Joe Biden y expuso su visión crítica sobre el estado actual del país bajo el mandato de Donald Trump. Además, la demócrata enfatizó que su experiencia directa en el poder ejecutivo es su mayor activo político.

“Pasé cuatro años muy cerca de la presidencia, dedicando incontables horas tanto en la Oficina Oval como en la Sala de Situación”, afirmó Harris. “Entiendo el rol y lo que este exige”, agregó con firmeza. Esta declaración busca posicionarla no solo como una figura de resistencia, sino como una líder experimentada. Así, Harris se proyecta como alguien capaz de asumir la presidencia desde el primer día sin necesidad de entrenamiento previo.
Además de su paso por la vicepresidencia, Harris cuenta con una larga carrera como fiscal general del estado de California y como senadora de Estados Unidos. Esta combinación de experiencia ejecutiva, legislativa y judicial la convierte en una de las figuras más completas dentro del Partido Demócrata. Sin embargo, sus críticos argumentan que esta misma trayectoria extensa la asocia demasiado con el establecimiento político tradicional. Por eso, esto podría restarle atractivo ante un electorado que busca un cambio radical.
¿Qué significa esto para la política estadounidense?
La confirmación de que Harris está considerando una nueva postulación enciende oficialmente la carrera, conocida en el argot político como la “primaria invisible”. Aunque faltan más de dos años para las elecciones presidenciales de 2028, los posibles candidatos ya están maniobrando estratégicamente para asegurar donantes, construir equipos de campaña y ganar visibilidad en los medios de comunicación clave.
El reverendo Al Sharpton, al concluir la entrevista, bromeó con Harris sobre reservar una mesa en el famoso restaurante Sylvia’s en Harlem, un lugar de paso obligado para cualquier candidato presidencial demócrata. “Si me guardas un lugar, definitivamente estaré ahí”, respondió Harris entre risas. Además, prometió a sus seguidores que estará “más involucrada que nunca en 2028 porque no podemos darnos el lujo de perder”.
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