Kevin Warsh, el candidato elegido por el presidente Donald Trump para dirigir la Reserva Federal (Fed), se encuentra ahora firmemente encaminado a asumir su puesto. Warsh ocupará una de las posiciones más poderosas de la economía mundial. Desde ahí, podría impulsar una agenda que se alinee con el claro deseo de Trump de mantener tasas de interés más bajas. El presidente estadounidense ha presionado constantemente por recortes, bromeando incluso con que demandaría legalmente a Warsh si este se niega a reducir los costos de endeudamiento.
Aun así, incluso con Warsh al mando total de la institución, no será una tarea nada fácil lograr una reducción significativa de las tasas de interés en el corto plazo. Los funcionarios de la Reserva Federal suelen reducir los costos de endeudamiento únicamente si la inflación se está desacelerando, si el desempleo está aumentando o si se da una peligrosa combinación de ambos factores económicos. Actualmente, según los últimos reportes financieros gubernamentales, ninguna de estas temidas situaciones de recesión está ocurriendo en la economía.
Existen ahora mismo varios obstáculos reales que se interponen en el camino hacia un recorte de tasas. Los precios mundiales de la energía se mantienen sumamente elevados debido a la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán. Además, el gasto de los consumidores ha sido notablemente sólido y el mercado laboral estadounidense sigue resistiendo. Finalmente, es crucial recordar que el presidente de la Reserva Federal no posee autoridad unilateral sobre las decisiones. El presidente solo representa un voto dentro del comité.
¿Por qué la economía impide bajar las tasas?
Si bien el grave conflicto militar con Irán ha impulsado al alza la inflación nacional, la economía estadounidense está demostrando una resiliencia sorprendente. Las cifras más recientes sobre la inflación dificultan enormemente que cualquier funcionario de la Reserva Federal justifique una bajada de las tasas de interés antes del otoño boreal. El Índice de Precios al Consumidor subió en marzo a su ritmo mensual más rápido desde el año 2022, elevando la tasa anual de inflación al 3.3%.
Este considerable aumento fue impulsado en gran medida por los altos precios de la gasolina. Estos se dispararon un récord del 21.2% durante el mes de marzo. El objetivo general de inflación anual de la Reserva Federal sigue siendo de un estricto 2%. Además, una economía debilitada suele ser motivo suficiente para que la Fed baje las tasas, pero ese tampoco es el caso actual. Aproximadamente el 84% de las empresas del índice S&P 500 han superado todas las expectativas de ganancias durante el primer trimestre.
Las ventas minoristas también aumentaron en la mayoría de las categorías durante el mes de marzo. Excluyendo los fuertes repuntes de precios en las gasolineras, las ventas minoristas crecieron un 0.6% en marzo con respecto al mes anterior. Respecto al mercado laboral, las nuevas solicitudes de beneficios por desempleo alcanzaron las 214,000 peticiones en abril. Esta cifra se sitúa firmemente dentro de un rango históricamente bajo. Así, la tasa nacional de desempleo se mantiene en un saludable 4.3%.
¿Qué cambios planea implementar Kevin Warsh?
La Comisión Bancaria del Senado, encargada de ratificar a los candidatos propuestos para la Fed, tiene previsto votar la nominación de Warsh en la mañana del miércoles. Durante su intensa audiencia de confirmación la semana pasada, el candidato abogó apasionadamente por un profundo “cambio de régimen” dentro del banco central en caso de ser confirmado. Warsh defendió una “reforma desde los cimientos”, criticando duramente la sobrerreacción histórica de los bancos centrales ante perturbaciones económicas puntuales.

Entre los grandes y controversiales cambios propuestos, Warsh sugirió reducir el número de reuniones anuales de política monetaria. Desde la década de 1980, la Fed se ha reunido tradicionalmente ocho veces al año para fijar las tasas de interés. Warsh comentó a los legisladores que la ley solo exige reunirse trimestralmente (cuatro veces al año), aunque no se comprometió formalmente a eliminar las reuniones adicionales. No está claro si necesitaría el respaldo de otros funcionarios para lograr esta fuerte reducción administrativa.
Warsh también reiteró su vieja crítica de que los banqueros centrales se comunican públicamente con demasiada frecuencia y sin necesidad. Sugirió audazmente que podría considerar prescindir de las tradicionales conferencias de prensa posteriores a las reuniones. Estas ruedas de prensa se volvieron habituales tras cada reunión de la Fed desde la presidencia de Ben Bernanke, buscando mayor transparencia. A pesar de ser el nominado de Trump, Warsh aseguró al Senado que no será “un títere” y defendió la independencia institucional de la Fed.
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