Cole Tomas Allen, el hombre de 31 años acusado formalmente de intentar asesinar al presidente Donald Trump durante la pasada Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, planeó meticulosamente su ataque. Recientemente, la fiscalía estadounidense informó este miércoles que el sospechoso se tomó una fotografía (un selfi) armado ante el espejo de su habitación de hotel. Esto fue a tan solo unos minutos antes de perpetrar el violento intento de atentado en Washington D. C..
Según consta en un nuevo memorando judicial, la fiscalía pide firmemente mantener la prisión preventiva para el acusado. Por otro lado, Allen usó su teléfono celular para tomarse esta fotografía frente al espejo de su cuarto a las 20:03, hora local de la capital. Este momento ocurrió aproximadamente unos 30 minutos antes de que el hombre iniciara su audaz intento de asesinato irrumpiendo violentamente en la zona de seguridad del evento presidencial.
En la perturbadora imagen difundida oficialmente por el Departamento de Justicia de EE. UU., el acusado aparece vistiendo elegantemente una camisa negra, pantalones negros y una llamativa corbata roja. Sin embargo, bajo esta vestimenta formal, el sospechoso portaba un arsenal táctico. La fotografía muestra claramente a Allen equipado con una pequeña bolsa de cuero negro, una pistolera de hombro, un afilado cuchillo enfundado, además de llevar consigo herramientas como pinzas y cortadores de alambre metálico.
¿Qué armas se le incautaron al sospechoso?
El documento judicial federal también contiene diversas fotografías a todo color de las múltiples armas. Estas le fueron incautadas por las autoridades cuando el acusado fue finalmente detenido y neutralizado. El arsenal decomisado incluía una escopeta de acción de bombeo Mossberg calibre 12 y una pistola semiautomática de la marca Rock Island Armory en calibre .38. Además de las armas de fuego y la abundante munición, Allen portaba al momento de su arresto un total de dos cuchillos tácticos y cuatro dagas ocultas.
Los fiscales presentaron todas estas contundentes pruebas materiales ante el Tribunal federal del Distrito de Columbia. El objetivo principal del Gobierno es convencer al juez, durante una importante audiencia programada para este jueves, de la necesidad absoluta de mantener al peligroso detenido en estricta prisión preventiva, negándole el derecho a salir libre bajo fianza mientras espera su futuro juicio federal. Allen enfrenta actualmente un cargo gravísimo por intento de asesinato al presidente, delito por el cual podría ser condenado fácilmente a cadena perpetua.
Además del cargo principal, el joven educador e ingeniero de California enfrenta otros dos severos cargos. Estos están relacionados directamente con el uso ilegal y transporte de armas de fuego. Se le acusa formalmente de transportar ilegalmente un arma de fuego a través de las fronteras estatales para cometer un delito grave y de disparar intencionalmente un arma de fuego durante la comisión de un crimen violento contra agentes federales.
¿Cómo fue la planeación de este intento de asesinato?
Según el detallado relato cronológico elaborado por la fiscalía federal, el atacante premeditó fríamente el ataque del pasado sábado durante varias semanas de anticipación. Investigó minuciosamente información en internet sobre la histórica Cena de Corresponsales de la Casa Blanca. Este es un evento multitudinario al que acudiría el presidente, buena parte de los altos funcionarios de su Gobierno y más de 2000 invitados especiales. Allen reservó una lujosa habitación en el mismo hotel del evento, el emblemático Washington Hilton.

El sospechoso inició su largo viaje desde su residencia ubicada en Torrance, un suburbio de la ciudad de Los Ángeles, California. El detenido utilizó el sistema de trenes. Viajó primero hacia la ciudad de Chicago y luego conectó hacia Washington, cruzando efectivamente todo el país de costa a costa mientras transportaba discretamente su peligroso arsenal de armas de fuego y cuchillos. Antes de iniciar el violento ataque armado, Allen programó fríamente una serie de correos electrónicos para que se enviaran automáticamente.
En estos mensajes digitales, el atacante se disculpaba extrañamente con sus familiares más cercanos y explicaba vagamente sus oscuros motivos políticos. Reconocía abiertamente que estaba totalmente dispuesto a asesinar a miembros del actual Gobierno republicano. Y consideraba fríamente que el resto de los inocentes invitados al evento podían ser simplemente un “daño colateral aceptable”. Un revelador video publicado hoy mismo por el diario The Washington Post ofrece la imagen más nítida hasta la fecha del enfrentamiento. En el clip, se observa a un valiente agente del Servicio Secreto realizando al menos cuatro disparos para neutralizar al atacante que cruzaba corriendo el punto de control del hotel.
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