La furia de la naturaleza volvió a castigar al sur de Estados Unidos. La noche del martes, un violento tornado arrasó gran parte de Mineral Wells, una ciudad ubicada a unos 130 km al oeste de Dallas, en Texas. El impacto dejó varias personas heridas, viviendas completamente destruidas y una estela de escombros. Este desastre marca el sexto día consecutivo de un brote de tormentas extremas que ha mantenido bajo terror a diversas comunidades del Medio Oeste y el Sur del país.
El fenómeno meteorológico golpeó la localidad alrededor de las 5:00 p.m., activando de inmediato los protocolos de emergencia. Ryan Dunn, jefe de bomberos de Mineral Wells, confirmó que dos personas fueron trasladadas de urgencia al hospital, aunque no pudo precisar la gravedad de sus lesiones. Además, los equipos de rescate atendieron a varios residentes en el lugar por cortes y golpes menores. Milagrosamente, hasta la noche del martes, no se habían reportado fallecimientos ni personas desaparecidas.
La destrucción material es inmensa. Según Univision, al menos 2000 estructuras resultaron dañadas, abarcando desde vecindarios residenciales hasta una amplia franja de la zona industrial. Para evitar saqueos y proteger a la población de estructuras inestables, el jefe de policía, Tim Denison, ordenó un toque de queda a partir de las 10:00 p.m. Mientras tanto, la escuela secundaria local fue habilitada como centro de reunificación familiar, operando con el apoyo logístico de la Cruz Roja Americana.
¿Cómo afectó el clima extremo a otras regiones?
El tornado en Texas no fue un evento aislado. El mismo sistema frontal generó condiciones devastadoras en estados vecinos. En Missouri, la ciudad de Springfield soportó una inusual tormenta de granizo con trozos del tamaño de pelotas de béisbol y pomelos. El impacto fue tan destructivo que abolló cientos de vehículos, destrozó parabrisas y derribó decenas de postes eléctricos. En el Aeropuerto Nacional Springfield-Branson, ráfagas impulsadas por el viento obligaron a los trabajadores a cubrir las instalaciones con lonas protectoras.
La fauna local también sufrió las consecuencias del clima extremo. El Zoológico Dickerson Park de Springfield reportó una tragedia en sus instalaciones: un emú perdió la vida golpeado por el enorme granizo, mientras que un ñandú resultó gravemente herido. Debido a los severos daños estructurales en los recintos de los animales, la administración decidió cerrar el parque al público durante las labores de limpieza.
Mientras tanto, en el sur de Oklahoma, otro posible tornado sembró el caos en el condado de Atoka. Las ráfagas arrasaron varias casas móviles y causaron daños catastróficos en la red eléctrica. Imágenes aéreas cerca de la localidad de Caney mostraron enormes torres de transmisión dobladas por completo contra el suelo, evidenciando la fuerza extrema de los vientos. Afortunadamente, la oficina del sheriff local no reportó heridos graves en esa jurisdicción.
¿Qué otros desastres dejó el brote de tormentas?
El rastro de destrucción se extendió hasta el Alto Medio Oeste. En Illinois, un tornado recorrió varias localidades del condado de Clinton, incluyendo Germantown y Carlyle. La tormenta bloqueó carreteras con árboles caídos y dejó a decenas de residentes desplazados. En Arkansas, el Servicio Meteorológico emitió una alerta de “situación particularmente peligrosa” cuando un gran tornado se desplazó casi 15 km sobre el terreno en el condado de Stone, levantando escombros a gran altura.
El brote de tormentas también se cobró vidas humanas en otras zonas. En el oeste de Michigan, un hombre de 39 años falleció trágicamente en el condado de Kent cuando un árbol aplastó su posición durante una racha de vientos extremos. Según las autoridades, el fenómeno meteorológico responsable se denomina “wake low“, un sistema compacto pero violento que se forma justo detrás de fuertes tormentas eléctricas.
Días antes, Texas ya había sufrido el embate mortal de la naturaleza. El sábado por la noche, un tornado clasificado como categoría EF2 impactó la comunidad de Runaway Bay, a 130 km al noroeste de Dallas. Ese evento dejó un saldo trágico de dos personas fallecidas, al menos seis heridos y múltiples familias desplazadas. En Oklahoma, la ciudad de Enid también fue arrasada por un monstruoso tornado EF4, el más intenso registrado en Estados Unidos en casi un año.
¿Cuándo terminará esta racha de clima severo?
Afortunadamente, los pronósticos indican que el alivio está cerca. El frente frío responsable de la inestabilidad meteorológica de la última semana comenzará a desplazarse hacia la Costa Este. Este movimiento dará paso a un patrón climático mucho más fresco y tranquilo en la mayor parte de Estados Unidos. Aunque todavía se esperan algunas tormentas eléctricas aisladas en el Sur y el Atlántico Medio, el nivel de amenaza general disminuirá considerablemente.
Además de calmar la atmósfera, el avance del sistema frontal traerá un beneficio oculto para los estados sureños. La región recibirá precipitaciones muy necesarias para combatir la sequía extrema que ha castigado la zona durante meses. Sin embargo, para los habitantes de Mineral Wells y otras localidades devastadas, la lluvia será el menor de sus problemas mientras inician la larga y dolorosa tarea de reconstruir sus hogares desde los escombros.
