Materiales seguros para cocinar que cambiarán tu vida

A todos nos han vendido el cuento de las sartenes y ollas antiadherentes, es que, en verdad, que rico es cocinar casi sin aceite y que la sartén quede impecable, ¿qué maravilla es cuando la comida no se pega y tenemos menos trabajo luego al limpiar verdad? Pero la realidad es que podrías estar expuesto —sin saberlo tú ni tu familia— a químicos que hacen estragos en tu salud.

Es que no se trata solo de lo que comes, sino de cómo y en qué cocinas tu comida también. Usar los utensilios equivocados puede liberar disruptores hormonales, metales pesados y toxinas persistentes en tu comida cada vez que prendes la cocina.

Aunque suena exagerado, lamentablemente es cierto. Si estás usando ollas o sartenes con recubrimiento “non-stick” o antiadherente (como el famoso Teflón), es momento de que sepas lo que estás metiendo en tu cuerpo sin darte cuenta.

Aquí evaluaremos algunas alternativas seguras y naturales que te ayudarán a cuidar tu salud y la de tu familia. Te voy a explicar por qué estos recubrimientos son peligrosos y qué puedes usar en su lugar.

¿Qué son los recubrimientos antiadherentes?

Los recubrimientos antiadherentes, están hechos con un químico llamado politetrafluoroetileno (PTFE). Aunque ese nombre suena a trabalenguas, lo preocupante es que este tipo de materiales pueden liberar gases tóxicos al calentarse a altas temperaturas (más de 260 °C o 500 °F). Y créeme, una sartén puede alcanzar esa temperatura en solo unos minutos.

Además, muchas de estas sartenes están fabricadas usando compuestos llamados PFAS (sustancias perfluoroalquiladas), que se han asociado con:

  • Problemas hormonales
  • Disrupción endocrina
  • Problemas en el desarrollo de los bebés
  • Aumento del riesgo de ciertos tipos de cáncer
  • Problemas de tiroides
  • Enfermedades hepáticas

Y lo peor: ¡estos compuestos son conocidos como “químicos eternos” porque no se descomponen fácilmente ni dentro del cuerpo ni en el medio ambiente!

¿Qué dice la ciencia?

Numerosos estudios han relacionado la exposición a PFAS con efectos graves para la salud. Por ejemplo:

Un estudio del Environmental Working Group (2020) reveló que el 99% de los estadounidenses tienen PFAS en su sangre.

La Universidad de Harvard y otras instituciones han encontrado vínculos entre la exposición a PFAS y el cáncer testicular, renal, colitis ulcerosa, enfermedad tiroidea y presión arterial alta en el embarazo.

La EPA (Agencia de Protección Ambiental de EE.UU.) ha reconocido oficialmente que ciertos PFAS son riesgosos incluso en concentraciones muy pequeñas.

Pero… ¿cómo llegamos a esto? Un poco de historia

Antes de que existieran las ollas modernas, nuestros antepasados cocinaban con lo que tenían a su alcance: la tierra, el fuego y los metales naturales. Las civilizaciones antiguas como la egipcia, la griega, la romana, las culturas indígenas americanas y muchas otras usaban principalmente:

  • Ollas de barro o arcilla cocida al fuego
  • Cazuelas de piedra volcánica o granito
  • Utensilios de hierro forjado o cobre
  • Recipientes de cerámica natural sin esmaltes tóxicos

En Perú, por ejemplo, aún se conservan las ollas de barro tradicionales en comunidades andinas, que se usan sobre fogones de leña para preparar sopas, guisos y locros.

Estas ollas eran simples, naturales y no liberaban compuestos tóxicos al calentarse. Además, al cocinar a fuego lento, ayudaban a preservar los nutrientes y a crear sabores profundos y reconfortantes. ¡No es casualidad que la comida de la abuela siempre supiera mejor!

¿Qué son las ollas de barro y por qué podrían ser una gran opción hoy?

Las ollas de barro (también llamadas de clay en inglés) están hechas de arcilla natural. Este material se modela a mano o con moldes, se deja secar al sol y luego se cuece en hornos especiales a altas temperaturas.

Beneficios:

  • No son tóxicas, si se usan sin esmaltes con metales pesados.
  • Distribuyen el calor de manera uniforme.
  • Permiten cocciones lentas, ideales para preservar el sabor y los nutrientes.
  • No necesitas tanto aceite.
  • Aportan un toque ancestral y una energía y sabor especial a la comida.

Precauciones:

  • Algunas ollas de barro comerciales están esmaltadas con compuestos que contienen plomo o cadmio.
  • Son más frágiles, así que hay que evitar los golpes o los cambios bruscos de temperatura.
  • Algunas necesitan un proceso de curado antes del primer uso. Es muy fácil de hacer, solo tienes que pintarlas con aceite de oliva extra virgen, aceite de palta o aceite de coco y dejar que lo absorba bien. Repite el proceso nuevamente y cuando haya absorbido por completo el aceite, mete la olla a un horno precalentado por una hora. Espera a que enfrié bien, y estará lista para usar. 

¿Y entonces… qué materiales sí son seguros?

Aquí tienes una lista de las 6 mejores alternativas saludables y duraderas:

  1. Acero inoxidable (stainless steel)
  • Elije el grado adecuado, preferiblemente 18/0 para evitar níquel. 
  • No cocines alimentos altamente ácidos en acero inoxidable.
  • No almacenes la comida en estos recipientes por mucho tiempo, especialmente si es ácida.
  • Límpialo con suavidad, evitando abrasivos fuertes.
  • No sobrecalientes estas ollas y sartenes para evitar dañar la capa protectora.
  • Ideal para hervir, saltear, cocinar sopas o pastas.
  1. Hierro fundido (cast iron)
  • Si lo curas bien, es naturalmente antiadherente.
  • Aporta hierro a tu dieta (¡beneficio extra!).
  • Dura toda la vida y cocina espectacular.
  1. Hierro esmaltado (enameled cast iron)
  • Todo lo bueno del hierro, pero con una capa vitrificada que evita el óxido.
  • No necesita curado y es muy fácil de limpiar.
  1. Cerámica 100% (no cerámica antiadherente comercial)
  • Busca marcas que especifiquen estar libres de metales pesados.
  • Cuidado: muchas “cerámicas” en realidad son metales con recubrimiento cerámico, así que infórmate bien.
  1. Barro sin esmalte tóxico (clay cookware)
  • Ideal para cocciones lentas y tradicionales.
  • Asegúrate de que sea de arcilla natural sin plomo ni barnices sintéticos.
  1. Ollas de vidrio
  • El vidrio es un material inerte, lo que significa que no reacciona con los alimentos ni libera sustancias químicas, sin importar la temperatura o el tipo de comida que prepares.
  • No tóxicas: No liberan metales pesados ni compuestos dañinos.
  • No reaccionan con alimentos ácidos: Perfectas para cocinar salsas de tomate, cítricos o vinagres.
  • Fácil limpieza: Se pueden lavar sin temor a dañar la superficie.
  • Visualización: Puedes ver el proceso de cocción fácilmente, lo que ayuda a controlar mejor los alimentos.

Consideraciones al usar ollas de vidrio:

  • Fragilidad: Son más propensas a romperse o rajarse si se someten a cambios bruscos de temperatura (por ejemplo, poner una olla caliente sobre una superficie fría).
  • Peso: Generalmente son más pesadas que las ollas de otros materiales.
  • No aptas para todo tipo de cocina: Algunas ollas de vidrio no son compatibles con cocinas de inducción.
  • Normalmente se usa vidrio templado o vidrio borosilicato, que resiste mejor el calor y cambios de temperatura que el vidrio común.

Cambiar tus ollas no significa tirar todo a la basura mañana, pero sí tomar decisiones más conscientes en tus próximas compras.

Piensa en esto: si te esfuerzas por comer saludable, usar ingredientes orgánicos, evitar ultraprocesados… ¿por qué seguir cocinando en superficies que liberan químicos peligrosos al calor?

Invertir en buenos utensilios es una inversión en tu salud. ¡Tu cuerpo te lo va a agradecer!

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