Las redadas migratorias impulsadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante 2025 no solo impactaron a los inmigrantes sin papeles. También provocaron una fuerte caída en el empleo y afectaron a miles de trabajadores nacidos en Estados Unidos, según una nueva investigación sobre los efectos económicos de los operativos migratorios en decenas de ciudades del país.
El estudio concluye que el aumento de las detenciones y redadas del ICE estuvo asociado con la pérdida de aproximadamente 668 000 empleos en las ciudades donde la actividad migratoria se intensificó con mayor fuerza. Los sectores más golpeados fueron aquellos donde tradicionalmente trabajan miles de inmigrantes: la construcción, los servicios de alojamiento y la industria restaurantera.
La investigación de Brookings sostiene que la estrategia de “conmoción y pavor” aplicada por las autoridades migratorias generó efectos económicos que fueron mucho más allá de las personas detenidas. Los datos muestran que las mayores pérdidas laborales se concentraron en industrias con alta participación de mano de obra inmigrante.
¿Qué sectores sufrieron más las redadas?
La construcción encabezó los sectores afectados. De acuerdo con el informe, la interrupción repentina de cuadrillas de trabajo provocó retrasos en proyectos, cancelaciones y reducción de operaciones. La falta de trabajadores no solo afectó a los inmigrantes, sino también a supervisores, operadores de maquinaria, electricistas y otros empleados nacidos en Estados Unidos.
La industria de alojamiento y alimentación también sufrió un fuerte golpe. Restaurantes, hoteles y negocios relacionados reportaron ausencias laborales, renuncias y dificultades para mantener sus operaciones. Los negocios no pudieron cubrir turnos, lo que llevó a cierres temporales y reducción de horarios.
Según una encuesta citada en el estudio, el 55% de los operadores de restaurantes reportó impactos negativos derivados de las acciones migratorias. Un 18% afirmó que empleados dejaron de acudir a trabajar por temor a las redadas. Esa falta de personal se tradujo en menos mesas atendidas, menos horas de servicio y pérdida de ingresos.
¿Cuántos empleos se perdieron por cada detención de ICE?
Uno de los hallazgos más relevantes es que las pérdidas laborales superaron ampliamente el número de arrestos realizados por el ICE. Aunque las autoridades efectuaron alrededor de 52 000 detenciones adicionales en las ciudades más afectadas, los investigadores encontraron que cada arresto estuvo relacionado con la desaparición de hasta 13 empleos en la economía local.

El informe estima que entre 51 000 y 297 000 puestos perdidos habrían sido ocupados por trabajadores nacidos en Estados Unidos. Es decir, los ciudadanos estadounidenses perdieron más de uno de cada cuatro empleos que se eliminaron por las redadas, no solo por la pérdida directa de mano de obra inmigrante.
“Las detenciones del ICE no crearon empleos para los estadounidenses. Por el contrario, las redadas contrajeron las economías locales y destruyeron empleos”, concluye el estudio. La cadena de efectos negativos incluye desde la pérdida de productores hasta la de vendedores y personal de servicios.
¿Cómo afectó el miedo a las redadas al consumo?
La investigación también identificó un efecto indirecto: el miedo generado por los operativos redujo la actividad económica en numerosas comunidades. Muchas familias evitaron salir a restaurantes, centros comerciales, eventos deportivos o actividades recreativas por temor a encontrarse con agentes migratorios.
Como consecuencia, sectores con poca presencia de trabajadores inmigrantes, como el entretenimiento y las artes, también registraron pérdidas de empleo. El consumo cayó, lo que afectó a empresas que no tenían inmigrantes en plantilla, pero dependían de la actividad económica de los barrios.
Los investigadores señalan que en las ciudades donde se incrementaron las detenciones del ICE, el empleo cayó hasta 1.48% por debajo de lo que se esperaba sin los operativos. El estudio concluye que las políticas de control migratorio implementadas en 2025 generaron costos económicos significativos para las comunidades locales y cuestiona la idea de que las deportaciones masivas benefician automáticamente a los trabajadores estadounidenses.
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