Precios de gasolina no bajarán en 2026 aunque cese la guerra

El fin de la guerra no bastaría: analistas prevén gasolina cara en 2026 por el riesgo petrolero y el cuello de botella en el Estrecho Ormuz.
Guerra en Irán: Gasolina, vuelos y condones suben de precio
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El fin de la guerra con Irán no garantizaría una baja rápida en los precios de la gasolina en Estados Unidos. Aunque el presidente Donald Trump aseguró en mayo que el precio caería “como una roca”, analistas del sector energético sostienen que el mercado no funciona con esa velocidad.

La razón principal es logística y también geopolítica. El precio en las gasolineras depende del flujo global de crudo, de la capacidad de refinación y del tiempo que tarda el petróleo en llegar a destino.

Antes del conflicto, el promedio nacional de la gasolina regular rondaba los $2.98 por galón. Tras el inicio de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, el promedio nacional subió hasta cerca de $4.52 por galón, según datos citados por la AAA y reportes de Newsweek.

¿Por qué no bastaría con que termine la guerra?

El problema no se limita al anuncio de un alto al fuego. Los expertos advierten que el mercado necesita algo más concreto: la normalización plena del tránsito petrolero por el estrecho de Ormuz, una vía clave para el suministro mundial.

Por ese corredor marítimo suele pasar cerca de 1 quinta parte del petróleo que se transporta en el mundo. Cuando ese flujo se reduce, sube la presión sobre los precios internacionales del crudo y, en consecuencia, también sobre la gasolina que pagan los conductores.

EFE

Según el analista Patrick De Haan, de GasBuddy, la única señal realmente decisiva sería la reapertura completa del estrecho al transporte petrolero. Incluso en ese escenario, explicó a FactCheck.org, el mercado necesitaría varias semanas para empezar a reflejar el cambio.

Eso significa que una paz formal no se traduciría de inmediato en alivio para las familias. Los barcos deben retomar rutas, cargar crudo, llegar a puertos, abastecer refinerías y luego mover combustibles al comercio minorista.

Por eso, varios especialistas creen que el nivel previo a la guerra no volvería este año. Denton Cinquegrana, analista jefe de OPIS, firma de Dow Jones citada por Newsweek, afirmó que los consumidores pueden despedirse del precio de $2.98 por galón durante el resto de 2026.

¿Qué papel juega el estrecho de Ormuz?

El estrecho de Ormuz conecta a productores clave del Golfo con los mercados internacionales. Si ese paso se interrumpe o funciona a medias, el petróleo se encarece porque el suministro se vuelve más incierto. Ese impacto no se siente solo en Medio Oriente. También llega a las estaciones de servicio de California, Texas, Nevada, Florida y el resto del país, porque el crudo es un producto global y responde a expectativas internacionales.

Petroleros cruzan el Estrecho de Ormuz. EFE/Ali Haider/Archivo

De acuerdo con el contenido reportado por Newsweek, el tráfico por el estrecho se redujo fuertemente después del 28 de febrero. Esa contracción alteró la oferta y revirtió la tendencia bajista que la gasolina mostraba durante las primeras semanas de 2026. Incluso si la ruta marítima se reabre hoy, el efecto no sería instantáneo. De Haan explicó que harían falta entre 2 y 3 semanas para que los flujos comiencen a normalizarse, y algunos cargamentos tardarían hasta julio en llegar al mercado.

Además, el precio del petróleo no responde solo al volumen físico disponible. También influye la percepción de riesgo. Si los operadores creen que el conflicto puede reanudarse, los contratos futuros siguen incorporando una prima de incertidumbre. Adam Turnquist, estratega técnico jefe de LPL Financial, dijo a Newsweek que, pese al retroceso reciente, la curva futura del Brent todavía refleja preocupación por el suministro. Esa lectura indica que el mercado aún no cree superado el problema.

¿Qué puede pasar en California y el resto de EE.UU.?

La subida no golpea por igual a todos los estados. California sigue entre los mercados más caros del país, con un promedio estatal por encima de $6 por galón en el periodo reciente citado por AAA y Newsweek. En el extremo opuesto aparece Mississippi, donde el precio se mantuvo por debajo de $4 por galón. Esa brecha muestra que, además del crudo, influyen impuestos estatales, regulaciones ambientales, distribución y capacidad local de refinación.

Para los hogares latinos, el impacto puede ser mayor porque una parte importante depende del automóvil para trabajar, llevar hijos a la escuela o cubrir trayectos largos. Cuando sube la gasolina, también se encarece la movilidad diaria y, en muchos casos, el costo de vida general.

El alza no solo afecta al conductor que llena el tanque. También presiona alimentos, entregas, construcción y servicios, porque el transporte sigue siendo una pieza central de la economía estadounidense. Aunque hubo pequeñas mejoras en el precio del petróleo durante la última semana, los expertos piden prudencia.

Mientras no exista un acuerdo firmado y un tránsito amplio de buques por Ormuz, el promedio nacional seguiría por encima de $4 por galón. En otras palabras, el mercado podría bajar un poco, pero no volver al punto previo a la guerra en el corto plazo. La expectativa más prudente apunta a una corrección lenta y desigual, con alivio parcial recién hacia 2027 si mejora el suministro.

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