Las reservas de petróleo de Estados Unidos se agotan rápidamente.
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Al lanzar su campaña presidencial, Donald Trump criticó duramente las medidas energéticas de su predecesor. El mandatario republicano censuró la liberación agresiva de crudo de las reservas de emergencia antes de las elecciones. Trump afirmó en Mar-a-Lago que esos inventarios nacionales prácticamente se habían vaciado para contener los precios de la gasolina de forma artificial. Sin embargo, la realidad actual muestra un giro drástico en la estrategia de la Casa Blanca ante el descontento de los votantes.
La frustración popular por los altos costos del combustible ha llevado a la actual administración a tomar acciones severas. El presidente Trump está agotando las reservas de petróleo de emergencia a un ritmo que supera los registros previos. Los saldos de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) se aproximan con rapidez a sus niveles más bajos desde la década de 1980. En aquella época, la economía de la nación era mucho más pequeña y requería un volumen sustancialmente menor de energía.
Las medidas de urgencia adoptadas ponen de manifiesto la magnitud de la crisis energética mundial. La disminución de los inventarios responde directamente a la guerra con Irán. El conflicto bélico desató una intensa carrera internacional por reponer el crudo que permanece atrapado en el golfo Pérsico. Esta situación de escasez afectará la cotización a largo plazo, ya que las autoridades estadounidenses deberán reabastecer los almacenes subterráneos tarde o temprano.
¿Qué consecuencias tendrá el reabastecimiento de la reserva?
Matt Smith, analista principal de la firma de inteligencia energética Kpler, advirtió sobre el impacto futuro de esta estrategia. El especialista declaró que los barriles extraídos tendrán que recuperarse en algún momento, lo que provocará un aumento inevitable de los precios. A pesar de las críticas políticas, la SPR fue diseñada justamente para responder ante contingencias de seguridad nacional, huracanes o interrupciones severas del suministro.
Las cavernas subterráneas de sal ubicadas en Texas y Louisiana constituyen el mayor depósito de crudo de emergencia del mundo. En la crisis anterior, el nivel de la SPR cayó de 638 millones de barriles a un mínimo de 347 millones. El panorama empeoró tras el cierre del estrecho de Ormuz a finales de febrero. Este bloqueo bloqueó la circulación de más de 1.200 millones de barriles de crudo en los mercados globales.
Para cubrir el preocupante déficit de suministro, la SPR liberó la cifra récord de 9,9 millones de barriles en una sola semana. Desde el inicio de las hostilidades con Irán, el volumen de la reserva estratégica disminuyó un diez por ciento. Las estadísticas de la Administración de Información Energética de Estados Unidos sitúan los inventarios actuales en 374 millones de barriles. Es el balance más bajo registrado en los últimos dos años.
¿Por qué el crudo estadounidense abastece a otros continentes?
El crudo de emergencia extraído de los yacimientos locales no solo abastece a las refinerías de la Unión Americana. Las estimaciones de las consultoras energéticas indican que aproximadamente la mitad del petróleo liberado durante la primavera se destinó a la exportación. Las naciones de Asia y Europa resultaron muy afectadas por el cierre de los pasos marítimos en Medio Oriente. Por este motivo, recurren al suministro norteamericano como alternativa viable.
Las previsiones apuntan a que la presión sobre los inventarios comerciales se intensificará durante la temporada de verano. Helima Croft, directora global de estrategia de materias primas de RBC Capital Markets, declaró que los retrasos logísticos afectarán los inventarios. Según la experta, incluso si se firma un acuerdo de paz, reabrir el estrecho tomará al menos seis semanas. Croft advirtió que Europa podría enfrentar esquemas de racionamiento energético.
Los inventarios comerciales en territorio estadounidense también registran una reducción acelerada debido a la alta demanda externa. El mercado financiero vigila de cerca los Tanques de Cushing, Oklahoma, donde se cotizan los futuros del West Texas Intermediate. Los niveles de almacenamiento en ese centro de distribución cayeron de 33 millones a 24,5 millones de barriles. Dicha cifra se aproxima al límite operativo mínimo necesario para mantener las tuberías activas.
¿Es viable prohibir las exportaciones de petróleo?
La escasez de inventarios comerciales y de emergencia despertó debates sobre la posibilidad de restringir las ventas al exterior. Limitar las exportaciones podría reducir los precios internos de los combustibles a corto plazo. No obstante, los analistas económicos advierten que una prohibición desestabilizaría el sistema energético internacional y perjudicaría a los productores locales. La Casa Blanca descartó implementar esta medida restrictiva por el momento.
Los expertos consideran que las propias fuerzas del mercado financiero frenarán las exportaciones sin necesidad de decretos oficiales. La caída de los inventarios en Cushing reducirá la diferencia de precio entre el crudo estadounidense y el referente global Brent. Esto hará que el producto nacional sea menos atractivo para los compradores extranjeros. El dilema radica en determinar a qué proveedores acudirán las potencias aliadas cuando Washington suspenda los envíos.
Por otra parte, las autoridades financieras regionales manifestaron sus dudas sobre la capacidad de la industria para sostener la demanda. Lorie Logan, presidenta del Banco de la Reserva Federal de Dallas, lanzó una fuerte advertencia sobre el agotamiento de los inventarios de gas natural y petróleo. La funcionaria del banco central afirmó que la producción nacional de esquisto no logrará cubrir la brecha global de suministro.
¿Hasta cuándo resistirá la producción de energía?
Logan, cuyo distrito abarca la cuenca del Pérmico, declaró que las empresas afrontan severas restricciones de capital y mano de obra. A estas limitaciones se suman las dificultades físicas para extraer gas en los yacimientos del oeste de Texas. El conflicto armado mantiene retenido el diez por ciento de la oferta mundial de crudo en el golfo Pérsico. La funcionaria de la Fed enfatizó que los inventarios de combustibles son finitos.
Si el transporte marítimo no regresa a la normalidad, el consumo global de hidrocarburos tendrá que contraerse de manera notable. Las consecuencias económicas de esta crisis dependerán de la capacidad de las industrias para adoptar fuentes alternativas de energía. De lo contrario, las naciones se verán obligadas a recortar su actividad económica y productiva ante el desabastecimiento generalizado.

