Estados Unidos atraviesa un brote de sarampión sin precedentes en las últimas décadas, alcanzando cifras históricas desde que la enfermedad fue declarada erradicada hace 25 años. Funcionarios de salud pública confirmaron que, hasta el 24 de septiembre, se han reportado más de 1.500 casos en el país, lo que mantiene en alerta a las autoridades sanitarias y a la población.
Más de 1.500 casos confirmados en 41 estados
De acuerdo con datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), se contabilizan 1.514 contagios, de los cuales 1.493 corresponden a 41 estados del país. El resto está relacionado con visitantes internacionales que ingresaron recientemente a territorio estadounidense.
En lo que va del año, se han identificado al menos 40 brotes distintos, siendo responsables de 1.307 contagios. Lo más alarmante es que el 27% de los casos corresponde a menores de 5 años, mientras que un 39% afecta a jóvenes entre los 6 y 19 años. Esta tendencia refuerza la preocupación sobre la vulnerabilidad de los grupos pediátricos y adolescentes.
El papel de la vacunación en la propagación
El factor más preocupante es que el 92% de los contagios se registró en personas no vacunadas contra el sarampión. Los expertos señalan que esta situación refleja las consecuencias de las bajas tasas de inmunización en algunos sectores de la población.
La vacuna triple vírica (SRPV), que protege contra sarampión, paperas y rubéola, ofrece hasta un 97% de efectividad en niños pequeños cuando se administran dos dosis. Pese a su probada eficacia, miles de familias no han completado el esquema, lo que ha permitido la rápida propagación del virus.
Además, el sarampión no solo representa un problema de salud pública por su capacidad de contagio, sino también por las graves complicaciones que puede generar. Hasta el momento, 185 personas han requerido hospitalización, incluidos 88 niños menores de 5 años. Trágicamente, se han confirmado tres muertes relacionadas con el brote.
Texas encabeza la lista de contagios
Entre los estados más afectados, Texas se ubica en el primer lugar con más de 760 casos confirmados, de los cuales el 94% se dio en personas que no estaban vacunadas. El brote en esta región ha crecido de manera acelerada durante septiembre, con epicentros en comunidades del oeste del estado.
Arizona también enfrenta un panorama complejo, con 52 casos confirmados hasta el 23 de septiembre. La mayoría de ellos se concentran en la zona norte, lo que ha derivado en contagios en Utah, donde ya se contabilizan 42 casos adicionales.
Estas cifras reflejan la facilidad con la que el virus se desplaza entre estados vecinos, especialmente cuando existen poblaciones con bajas coberturas de vacunación.
Síntomas y complicaciones del sarampión
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que puede transmitirse por vía aérea incluso dos horas después de que una persona infectada haya abandonado un lugar cerrado. Entre los síntomas más característicos se encuentran la fiebre alta, secreción nasal, tos persistente, ojos rojos y las manchas de Koplik en la boca. Posteriormente, aparece una erupción de manchas rojas y planas que se extienden por todo el cuerpo.
Aunque muchas personas pueden recuperarse sin complicaciones graves, en los casos más severos se pueden presentar infecciones respiratorias, diarrea intensa, encefalitis y neumonía. Estas condiciones explican la alta tasa de hospitalización que se ha registrado en las últimas semanas en Estados Unidos.
Una alerta para el país
El brote actual de sarampión pone en evidencia los riesgos de la falta de vacunación y la necesidad de reforzar campañas de inmunización a nivel nacional. Las autoridades sanitarias insisten en que la vacunación sigue siendo la herramienta más efectiva para frenar la propagación de esta enfermedad que, pese a haber sido erradicada hace un cuarto de siglo, hoy vuelve a poner en jaque al sistema de salud en gran parte de la nación.
