El presidente colombiano Gustavo Petro respondió este martes con dureza a las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien amenazó con ataques militares a Colombia para frenar el narcotráfico. “No amenace nuestra soberanía, porque despertará el jaguar”, escribió Petro en una red social tras escuchar las palabras de Trump en una rueda de prensa.
El mandatario estadounidense señaló directamente a Colombia entre los países que podrían enfrentar ataques si continúan produciendo y exportando cocaína. “Cualquiera que haga eso y la venda en nuestro país está expuesto a ataques”, afirmó Trump, reforzando su retórica intervencionista en la región.
Un intercambio de advertencias y amenazas
La respuesta de Petro fue contundente: “Atacar nuestra soberanía es declarar guerra, no dañe dos siglos de relaciones diplomáticas”. El intercambio entre ambos líderes marca un nuevo punto de tensión en la relación bilateral, que ya ha estado marcada por choques diplomáticos y comerciales en los últimos meses.
Trump justificó su postura con el argumento de que Colombia es el principal productor de cocaína del mundo y que la droga termina en territorio estadounidense. “Empezaremos con los ataques por tierra. Acabaremos con esos hijos de perra”, advirtió el presidente norteamericano, extendiendo su amenaza no solo a regímenes autoritarios, sino también a democracias como la colombiana.
Tensión creciente desde la descertificación antidrogas
Las tensiones entre ambos países se han intensificado desde que el Gobierno de Estados Unidos retiró a Colombia la certificación en la lucha antidrogas, una decisión sin precedentes en tres décadas. El memorando de la Casa Blanca señaló que el incumplimiento de Colombia se debe exclusivamente al liderazgo político del presidente Petro.
Petro respondió con dureza: “No calculé que el poder político en EE. UU. quedara en manos de amigos de los políticos aliados con el paramilitarismo”. Sin embargo, estas declaraciones no han tenido efectos prácticos inmediatos, aunque han elevado el tono en la relación diplomática.
Incidentes diplomáticos y medidas concretas
El conflicto ha ido más allá de las palabras. En septiembre, el Gobierno de Trump revocó la visa de Petro tras una polémica declaración en la Asamblea General de la ONU, donde el presidente colombiano pidió a los soldados estadounidenses desobedecer órdenes de atacar a palestinos.
A mediados de octubre, Trump acusó a Petro de ser un “líder del narcotráfico que fomenta la producción masiva de drogas” y anunció el fin de pagos y ayudas a Colombia. Petro no se amilanó y aseguró que “Colombia ya concedió todo, no tiene que conceder más”.
La amenaza de ataques y la respuesta de Petro
La escalada verbal alcanzó su punto más alto con la amenaza directa de Trump de ataques militares en Colombia. Petro respondió con una advertencia: “Tenemos palabras, multitudes y pueblo dispuestos a luchar”. Ambos líderes han reforzado sus discursos al criticarse mutuamente, aunque la asimetría es clara: Trump ha tomado medidas concretas, mientras que Petro se defiende con retórica.
Aunque no hay indicios de que la amenaza de ataques sea inminente, la situación ha generado inquietud en la región. Las fuerzas armadas y policiales de ambos países siguen colaborando a nivel operativo, pero la relación política se deteriora día a día.
Riesgos y consecuencias para la región
La escalada entre ambos mandatarios beneficia a ambos en sus respectivos contextos políticos, pero el riesgo es que las declaraciones se traduzcan en decisiones que afecten directamente a la estabilidad de la región. Trump ha demostrado no temer tomar medidas que golpeen a Colombia, mientras que Petro busca mantener la unidad nacional frente a lo que considera una afrenta a la soberanía.
La situación sigue en tensión y el mundo observa atentamente cómo evoluciona el conflicto entre el líder estadounidense y el presidente colombiano.
