La Organización Mundial de la Salud activó una nueva alerta internacional por un brote de hantavirus ligado a un crucero en el Atlántico. La preocupación creció este martes tras confirmarse que las autoridades sanitarias buscan a los pasajeros de un vuelo entre Santa Elena y Johannesburgo. En esa aeronave viajó una turista neerlandesa infectada. La mujer fue evacuada del barco y murió días después en un hospital sudafricano.
El caso volvió a poner bajo la lupa al MV Hondius, un crucero que había zarpado desde Ushuaia, en Argentina, rumbo a Cabo Verde. Según el boletín informativo de la OMS, la embarcación transporta actualmente a 147 pasajeros y tripulantes. El foco sanitario ya deja tres fallecidos. Además, hay casos confirmados y otros pacientes bajo observación médica.
La incertidumbre sigue siendo alta porque aún no está claro dónde atracará finalmente el navío. El crucero fue rechazado en el puerto de Praia, capital de Cabo Verde. Como alternativa, se evalúa su posible llegada a las Islas Canarias. Las autoridades y la empresa operadora siguen analizando ese desembarco mientras se refuerzan medidas de aislamiento a bordo.
¿Qué se sabe del vuelo bajo rastreo sanitario?
La búsqueda de pasajeros se concentra en el vuelo que partió desde la isla de Santa Elena hacia Johannesburgo. En ese trayecto viajó la turista neerlandesa de 69 años que luego falleció. La mujer había sido desembarcada del crucero el 24 de abril. Presentaba síntomas gastrointestinales y fue trasladada a tierra para recibir atención.
Según la OMS, la pasajera tomó el vuelo al día siguiente de su desembarco. Murió el 26 de abril en Sudáfrica. Su infección por hantavirus fue confirmada recién el lunes. A partir de ese resultado, se inició la localización de las personas que compartieron cabina con ella. El objetivo es identificar contactos estrechos y descartar nuevos contagios.
El rastreo aéreo añade una dimensión más delicada al brote, porque amplía el radio de vigilancia fuera del crucero. Hasta hace pocos días, la atención estaba puesta casi por completo en los enfermos a bordo. Ahora también preocupa la trazabilidad de quienes pudieron exponerse durante el traslado. Ese cambio obliga a una respuesta coordinada entre varios países y sistemas de salud.
¿Cuántos casos hay y cuál es la situación dentro del crucero?
La OMS informó que fue notificada el 2 de mayo sobre pasajeros con una afección respiratoria grave en el barco. Hasta el 4 de mayo, se habían identificado siete casos relacionados con el brote. Dos de ellos fueron confirmados por laboratorio como hantavirus. Los otros cinco continúan catalogados como sospechosos, a la espera de resultados y seguimiento clínico.
El balance más grave incluye tres personas fallecidas, un paciente en estado crítico y tres con síntomas leves. El enfermo más delicado se encuentra en cuidados intensivos en Johannesburgo. Mientras tanto, otros afectados siguen en el crucero bajo vigilancia. Equipos médicos ya subieron a bordo para evaluar a los pasajeros enfermos y ordenar la respuesta sanitaria inmediata.
El primer caso sospechoso corresponde a un hombre neerlandés de 70 años. El 6 de abril presentó fiebre, dolor de cabeza y diarrea leve durante la travesía. Su condición empeoró de forma rápida el 11 de abril. Murió ese mismo día, aunque no se le practicó ninguna prueba microbiológica que confirmara la infección en ese momento.
¿Por qué preocupa tanto el avance del brote en alta mar?
Los brotes en cruceros suelen generar alarma por la convivencia cerrada entre pasajeros y tripulación. En este caso, la preocupación aumenta porque el origen exacto de los contagios todavía no está plenamente establecido. Tampoco se conoce con certeza en qué momento se produjo la exposición. Esa falta de claridad complica el trabajo epidemiológico y la toma de decisiones inmediatas.
Otro factor sensible es el desplazamiento internacional del barco. El MV Hondius salió desde el extremo sur del continente y terminó convertido en un foco vigilado en el Atlántico. En el trayecto hubo desembarcos, traslados sanitarios y contactos con distintos territorios. Cada escala potencial abre una cadena adicional de revisión para las autoridades de salud pública.
La falta de un puerto definitivo también eleva la tensión. Tras el rechazo en Praia, la empresa Oceanwide Expeditions señaló que Las Palmas y Tenerife están siendo consideradas para recibir a los pasajeros. Esa definición es clave para el siguiente paso del operativo. El lugar de atraque determinará el esquema de aislamiento, atención médica y eventual repatriación de viajeros.
¿Qué medidas se están aplicando y qué viene ahora?
Oceanwide Expeditions aseguró que mantiene estrictas medidas de precaución y aislamiento dentro del barco. Esa política busca contener la posible propagación entre quienes siguen a bordo. El ingreso de equipos médicos apunta a revisar síntomas, clasificar riesgos y atender con rapidez cualquier deterioro. El seguimiento clínico será decisivo en los próximos días.
La OMS, por su parte, deberá continuar con dos frentes al mismo tiempo. Uno está en el crucero, donde aún permanecen varios casos bajo vigilancia. El otro se extiende al vuelo entre Santa Elena y Johannesburgo, donde se buscan posibles contactos. Esa doble línea de trabajo será fundamental para medir el verdadero alcance del brote.
Por ahora, el episodio deja una señal clara para la salud internacional. Un brote localizado en una embarcación puede convertirse en una alerta transfronteriza en pocas horas. Las próximas decisiones sobre el desembarco del MV Hondius serán observadas con atención. También lo serán los resultados del rastreo de pasajeros y la evolución de los pacientes hospitalizados.
