Trump admite: Guerra con Irán subirá precio del petróleo

Donald Trump admite que la guerra con Irán puede encarecer el petróleo; Ormuz y la inflación explican el golpe al bolsillo en EE.UU.
Trump admite: Guerra con Irán subirá precio del petróleo
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una reunión con el canciller alemán, Friedrich Merz (fuera de cuadro), en la Casa Blanca. EFE/Samuel Corum/Pool

El presidente Donald Trump reconoció que la guerra con Irán puede encarecer el petróleo, aunque su gobierno sostiene que el salto no sería permanente. Esa admisión llega en un momento en que el crudo y el dólar han reaccionado con fuerza, y Wall Street mostró nerviosismo. El repunte del petróleo y la búsqueda de refugio favorecieron al dólar y presionaron a los principales índices bursátiles.

El punto de fondo es simple: los mercados odian la incertidumbre, y más cuando involucra energía. En un conflicto, el riesgo no solo es la producción, sino la logística. Por eso, incluso rumores o amenazas pueden mover precios en minutos.

Para los hogares latinos en Estados Unidos, el impacto se siente en la gasolina, el diésel y el costo de vida. También se nota en boletos de avión, fletes y precios de alimentos. Una escalada militar entre EE.UU. e Irán puede reflejarse “de inmediato” en el precio de la gasolina en las estaciones.

¿Por qué el precio del petróleo reacciona tan rápido?

El petróleo es un producto global, y se compra “a futuro” con expectativas. Si sube el riesgo de interrupción, el precio incorpora esa prima de riesgo. Además, muchos fondos ajustan posiciones de forma automática.

EFE

El efecto se amplifica cuando la zona del conflicto toca rutas críticas. En ese escenario, no se necesita un cierre total para generar tensión. Basta una reducción del tránsito o más costos de seguros.

También influye la comunicación política. Si un presidente anuncia escoltas o garantías para buques, el mercado puede “enfriarse” por unas horas. Eso no elimina el riesgo, pero cambia el cálculo inmediato de los operadores.

¿Qué tiene que ver el Estrecho de Ormuz con la gasolina en EE. UU.?

El Estrecho de Ormuz es un “cuello de botella” energético. Conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán, y concentra una parte enorme del comercio mundial. Según la Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA), por ese paso circulan volúmenes cercanos a 20 000 000 de barriles diarios, por lo que lo califica como un cuello de botella crítico.

Estrecho de Ormuz: ¿Por qué clave para el petróleo?
Fotografía de archivo de un barco navegando por el estrecho de Ormuz, visto desde Khasab, provincia de Musandam (Omán). EFE/EPA/ Ali Haider

Cuando ese corredor se vuelve inseguro, el costo del petróleo tiende a subir por precaución. También suben los costos de moverlo, incluso si todavía fluye. En la práctica, el precio en EE.UU. no depende solo de “tener petróleo”, sino de cuánto cuesta llevarlo y refinarlo.

El problema es que la alternativa no es simple. La EIA ha advertido que hay pocas rutas sustitutas con capacidad suficiente si el estrecho se interrumpe. Por eso, cada anuncio sobre Ormuz suele tener eco inmediato en los mercados.

¿Cómo afecta al bolsillo de los latinos?

La gasolina es el canal más visible. Si una familia maneja más para trabajar, el golpe es directo. En muchos hogares latinos, el auto es una herramienta de ingreso. El segundo canal es el transporte de mercancías. Cuando sube el diésel, suben los costos de distribución. Eso impulsa el alza de precios en supermercados, restaurantes y servicios.

El tercero es financiero. En episodios de riesgo, el dólar suele fortalecerse y los inversionistas reducen apuestas de recortes de tasas. Con el shock energético, el dólar ganó terreno y los mercados ajustaron expectativas de política monetaria. Ese combo puede encarecer créditos y enfriar el consumo.

¿Qué puede pasar después?

La primera señal es la navegación y la seguridad en rutas marítimas. Si el tránsito se normaliza, la prima de riesgo suele bajar. Si se anuncia una escalada, la presión continúa. La segunda señal es la comunicación oficial sobre protección de envíos. En jornadas recientes, el mercado reaccionó cuando Trump habló de asegurar el flujo energético, lo que moderó parte del movimiento intradía. Aun así, el mercado suele exigir hechos, no solo mensajes.

La tercera señal es la inflación. Si el petróleo se sostiene alto, la Reserva Federal tiende a ser más cautelosa. Eso puede mantener tasas altas por más tiempo, y fortalecer al dólar. En términos prácticos, el alza del petróleo no siempre dura meses. Puede retroceder si baja el riesgo o si aumenta oferta desde otros productores. Sin embargo, mientras el foco sea Ormuz, la volatilidad seguirá como parte del paisaje.

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