El zar de la frontera de la Casa Blanca, Tom Homan, reafirmó la agresiva política migratoria del presidente Donald Trump. Durante una reciente intervención pública, Homan desestimó las quejas de los críticos conservadores que exigen acciones más rápidas. Además, prometió enviar un número sin precedentes de agentes federales a las ciudades que se resisten a cooperar con las autoridades de inmigración.
Homan ofreció estas contundentes declaraciones durante la exposición anual de Seguridad Fronteriza en Phoenix, Arizona. Frente a una sala llena de agentes del Departamento de Seguridad Nacional y contratistas privados, el funcionario aseguró que la promesa de deportación masiva ocurrirá. “Para las personas que dicen que el presidente Trump está volviéndose débil con la deportación masiva, no tienen ni idea de lo que están hablando”, afirmó Homan, llamando a estos detractores “guerreros del teclado”.
El zar fronterizo reveló que mantiene comunicación constante con el actual Secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin. Juntos han diseñado el plan de acción para los próximos meses. “Todavía no han visto nada. Este año será un buen año. Vienen deportaciones masivas”, enfatizó Homan ante la multitud presente en el Centro de Convenciones de Phoenix.
¿Por qué el gobierno busca cambiar su estrategia?
Las advertencias de Homan ocurren en un momento de transición para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés). Bajo el liderazgo inicial de la exsecretaria Kristi Noem, la agencia ejecutó redadas altamente públicas y poco enfocadas en ciudades clave como Chicago, Los Ángeles y Minneapolis. Sin embargo, estas operaciones desataron un fuerte rechazo ciudadano. Además, bajaron la aprobación gubernamental.
La controversia estalló tras dos tragedias vinculadas a estas tácticas agresivas en Minneapolis. En incidentes separados ocurridos a inicios de 2026, agentes federales mataron a tiros a la ciudadana Renée Good y al enfermero de cuidados intensivos Alex Pretti durante operativos en vecindarios civiles. Las muertes desencadenaron fuertes protestas contra la llamada “Operación Metro Surge”. Para calmar los ánimos, Trump reemplazó a Noem. Luego designó a Markwayne Mullin para liderar el DHS con un enfoque más discreto y enfocado en criminales.
A pesar de este intento por suavizar el mensaje público, Homan dejó claro que las redadas no se detendrán. Reconoció que cerca del 40% de los inmigrantes indocumentados arrestados recientemente no tienen antecedentes penales, pero argumentó que estos arrestos son necesarios. “Engañaste al sistema. No me importa cuánto tiempo hayas estado aquí”, justificó, añadiendo que el objetivo es “enviar un mensaje a todo el mundo”.
¿Qué medidas aplicarán en los estados santuario?
El funcionario advirtió directamente a los estados y ciudades que aprueban legislaciones para limitar la cooperación entre las policías locales y las autoridades federales de inmigración. Homan prometió una respuesta abrumadora para contrarrestar las llamadas “políticas santuario” impulsadas por gobiernos demócratas en diferentes regiones del país.

“Vamos a inundar la zona. Verán más agentes de ICE de los que hayan visto antes”, amenazó Homan durante la conferencia. Explicó que esta saturación de personal federal provocará un aumento considerable de arrestos colaterales. Esto significa la detención de inmigrantes indocumentados que no eran el objetivo original de la redada, pero que se encontraban en el lugar equivocado al momento del operativo.
El zar fronterizo concluyó su discurso afirmando que no le importan las críticas públicas ni las presiones políticas. Prometió mantenerse enfocado en esta misión “hasta su último aliento”. Aseguró que el objetivo final es restaurar la estricta aplicación de las leyes migratorias en todos los rincones del país. Esto será así sin importar el costo social que estas redadas masivas puedan causar.
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