Un chef que volvió a México buscando tranquilidad, un padre mexicano deportado tras años de trabajar en construcción, y una pareja salvadoreña que decidió dejar EE.UU. tras no adaptarse del todo. Estas historias reflejan un problema que enfrentan miles de inmigrantes: vivir décadas en Estados Unidos sin lograr obtener un estatus legal.
Las barreras para legalizarse en Estados Unidos
Estos casos tienen un punto en común: la dificultad para encontrar una vía que permita residir, trabajar o adquirir la ciudadanía en EE.UU. Expertos legales coinciden en que varias razones contribuyen a esta situación, entre ellas, las políticas migratorias actuales y la ausencia de una reforma profunda.
Elizabeth Uribe es abogada en inmigración. Ella dice que no ha habido una reforma migratoria desde los años 80. En ese tiempo, el presidente Ronald Reagan implementó una amnistía. Esta amnistía ayudó a millones, pero no resolvió el problema a largo plazo.
Reforma migratoria pendiente desde los 90
En 1996, la administración de Bill Clinton implementó un cambio legislativo que endureció significativamente las reglas. Este cambio amplió la lista de personas que pueden ser deportadas. También agregó procesos rápidos para expulsiones. Además, estableció más restricciones para quienes quieren legalizarse por medio de familiares directos.
Julia Gelatt, del Instituto de Política Migratoria, destacó que esta ley endureció la aplicación de la ley y limitó las posibilidades para los inmigrantes no autorizados. La legislación actual mezcla la rigidez de esta reforma con políticas recientes. Estas políticas buscan expulsar a millones, incluso a quienes cumplen con ciertos requisitos.
El tiempo no basta como criterio legal
Aunque vivir por años en EE.UU. representa un factor en algunos trámites, el tiempo no garantiza la regularización. Héctor Quiroga, abogado migratorio, explica que además de residir largos años en el país, se necesita tener un historial limpio y cumplir con otros requisitos.
En la práctica, sin un sistema que premie los méritos, el proceso se vuelve más complicado y caótico, dependiendo de conexiones familiares y el conocimiento del sistema, más que del cumplimiento objetivo de criterios claros.
Alternativas limitadas y luchas legales
Existen recursos legales como la “defensa de los 10 años,” que exige haber residido una década, no tener antecedentes penales y demostrar que la deportación causaría dificultades extremas a familiares inmediatos.
Sin embargo, para solicitar esta protección, la persona debe estar sujeta a un proceso de deportación, lo que implica estar en una situación defensiva. Además, demostrar el impacto que una expulsión tendría en la familia es complicado, porque las razones emocionales o económicas no siempre son suficientes para ganar el caso.
Procesos largos y prioridades gubernamentales
Estos trámites pueden extenderse por años debido a la acumulación de casos pendientes y los recursos para apelaciones. Actualmente, el gobierno prioriza casos de asilo para personas recién llegadas, mientras los procesos para quienes llevan mucho tiempo en EE.UU. quedan en espera.
Esta demora puede frustrar especialmente a quienes tienen familiares con necesidades especiales o jóvenes que pueden perder la elegibilidad para beneficios si cumplen cierta edad durante la espera.
Sistemas de peticiones familiares y sus limitaciones
Los inmigrantes con familiares en EE.UU. pueden intentar regularizar su situación a través de peticiones, por ejemplo que un hermano ciudadano solicite la residencia. Sin embargo, estos trámites se demoran dos décadas o más debido a limitaciones en el número de visas disponibles.
Además, si el inmigrante entró sin autorización o tiene antecedentes de deportación, debe permanecer fuera del país por un tiempo o solicitar un perdón, proceso que también es restrictivo y lento.
Impacto humano y dificultades diarias
La situación actual afecta a quienes enfrentan detenciones o procesos legales prolongados, pues además de la incertidumbre, deben cubrir gastos legales y mantener a sus familias. La abogada Kate Lincoln-Goldfinch menciona que cada día en detención es un gran peso para estas personas, que muchas veces ven detenidos sus casos por meses sin avances.
En resumen, la combinación de leyes estrictas, procesos largos y falta de una reforma real hace que regularizar el estatus en Estados Unidos sea una lucha constante para muchos inmigrantes.
