El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el 5 de septiembre de 2025 una orden ejecutiva que impone sanciones a países que detengan injustamente a ciudadanos estadounidenses. La medida, anunciada en el Despacho Oval, busca disuadir la práctica de “diplomacia de rehenes” y proteger a los estadounidenses en el extranjero. A continuación, exploramos los detalles de esta política y sus implicaciones globales.
Nueva lista de “patrocinadores de detenciones injustas”
La orden ejecutiva crea una designación de “patrocinadores de detenciones injustas”, similar a la lista de estados patrocinadores de terrorismo. El secretario de Estado, Marco Rubio, podrá imponer sanciones económicas, restricciones de visas y controles de exportación a los países señalados. “Nadie que use a un estadounidense como moneda de cambio quedará impune”, afirmó Rubio. Países como China, Irán, Rusia y Afganistán están bajo revisión, según fuentes de la administración.
Criterios para determinar detenciones injustas
Por su parte, la designación se basará en la Ley Levinson de 2020, que establece criterios como evidencia creíble de inocencia, detención por motivos de nacionalidad o falta de debido proceso. La Fundación Foley reporta que 54 estadounidenses están detenidos como rehenes en 17 países, con un tercio en Rusia y China. Casos como el de Paul Whelan, liberado en 2024 tras cinco años en Rusia, destacan la urgencia de esta medida.
Contexto de la orden ejecutiva
La administración Trump ha priorizado la liberación de ciudadanos detenidos, logrando el retorno de 72 personas desde enero, según el Departamento de Estado. Trump criticó a su predecesor, Joe Biden, afirmando que su gobierno no fue respetado. “Si respetan a tu país, liberan a los detenidos”, dijo. La orden busca agilizar las acciones contra países que practiquen detenciones arbitrarias, eliminando procesos burocráticos y permitiendo respuestas rápidas.
Reacciones y respaldo
Por otro lado, organizaciones como Global Reach elogiaron la medida. “Esta designación pone dientes a los esfuerzos para traer a casa a los estadounidenses detenidos”, dijo Mickey Bergman, director de la ONG. La familia de Robert Levinson, exagente del FBI que murió en cautiverio en Irán, agradeció la acción, instando a que ningún país repita estas prácticas. Paul Whelan sugirió usar activos congelados de países sancionados para compensar a las víctimas.
Implicaciones para países señalados
Pese a todo, la orden no especificó de inmediato qué países serán designados, pero se espera que China, Irán, Rusia y Venezuela enfrenten sanciones. Estas podrían incluir restricciones de viaje para ciudadanos estadounidenses y prohibiciones de entrada para funcionarios extranjeros. La medida también aplica a grupos no estatales que controlen territorios, como el Talibán en Afganistán, donde al menos un estadounidense permanece detenido.
Precedente y negociaciones previas
En el pasado, EE.UU. ha negociado intercambios de prisioneros, como el de Brittney Griner en 2022 por un traficante de armas ruso. En 2025, siete estadounidenses fueron liberados de Venezuela, y una bailarina estadounidense regresó desde Rusia tras 14 meses de detención. Estas liberaciones, según analistas, muestran que la presión diplomática y económica puede ser efectiva, pero también resaltan la complejidad de la “diplomacia de rehenes”.
Impacto en la comunidad internacional
Por su parte, la orden podría tensar relaciones con países ya sancionados, como Irán y Rusia, que enfrentan restricciones por otros motivos. La administración dará a los países notificados un plazo para liberar a los detenidos antes de aplicar sanciones. “Es fácil salir de la lista: liberen a los estadounidenses”, dijo un funcionario. Sin embargo, críticos advierten que esto podría limitar los viajes de estadounidenses a ciertas regiones, afectando el turismo y los negocios.
Recursos para los afectados
Para información sobre ciudadanos detenidos en el extranjero, contacte al Departamento de Estado al 1-888-407-4747. Organizaciones como la Fundación Foley ofrecen apoyo a familias de detenidos. La comunidad internacional observa de cerca cómo esta medida cambiará las dinámicas diplomáticas, mientras los estadounidenses buscan mayor protección frente a detenciones arbitrarias en el extranjero.
