Estados Unidos atraviesa una constante depreciación del dólar, cercana al 10%, desde el reciente regreso de Donald Trump a la presidencia. Este importante fenómeno financiero, según un informe detallado de AP News, impacta fuertemente en el consumo cotidiano y los viajes internacionales. De manera muy particular, afecta drásticamente el valor real de las remesas que son enviadas mes a mes por la numerosa comunidad latina que reside en el país.
De acuerdo con cifras oficiales emitidas por el Banco de México, durante todo el año 2025 las remesas enviadas desde Estados Unidos a México sumaron 61,791 millones de dólares. Esta enorme cifra implicó un preocupante descenso del 4.6% anual. Representó, además, el primer retroceso económico registrado oficialmente tras 11 años de constante crecimiento continuo. La autoridad monetaria mexicana atribuyó esta baja a la depreciación del dólar, que redujo el valor efectivo de las transferencias.
Cabe recordar que más del 95% de estas remesas provinieron directamente del territorio estadounidense. Alejandra Castillo, asesora global del Public Spend Forum y ex subsecretaria del Departamento de Comercio de Estados Unidos, afirmó que ese dólar ya no rinde igual para las familias latinas. El dinero que los migrantes envían con tanto esfuerzo ahora compra muchos menos bienes básicos en sus países de origen debido a la fluctuación.
¿Cómo afecta el miedo a la deportación a las remesas?
El fenómeno económico no solo afecta a México, sino a toda Centroamérica. El Banco Mundial reportó que las remesas hacia países centroamericanos, como Honduras, Guatemala y El Salvador, continuaron creciendo a tasas de dos dígitos en 2025. Sin embargo, el valor real de todos esos fondos, cuando es medido en la moneda local de cada país, disminuyó significativamente por la gran depreciación del dólar estadounidense en los mercados internacionales.
Álvaro González Ricci, actual presidente del Banco Central de Guatemala, aseguró al diario The New York Times que existe un gran temor. Afirmó que muchos migrantes centroamericanos están enviando rápidamente todos sus ahorros en remesas para estar preparados por si en cualquier momento los deportan. De esta manera, se aseguran de tener ese dinero seguro en Guatemala. Julio Fuentes, un migrante guatemalteco de 35 años que trabaja como plomero en California, afirmó a The New York Times que hay miedo.
Fuentes explicó: “Si te agarran, ya no podés hacer nada y te regresan a casa con las manos vacías”. Una mujer salvadoreña de 39 años, residente en la ciudad de Houston, explicó su situación similar. Afirmó que incrementó sus remesas mensuales a El Salvador hasta en 700 dólares adicionales para ayudar a sus hijos y asegurar su futuro, ante la latente posibilidad de ser deportada repentinamente por el ICE.
¿Qué opinan los analistas y los comercios hispanos?
Para los especialistas económicos, la constante depreciación del dólar y el deterioro del mercado laboral estadounidense acentúan la vulnerabilidad hispana. Nur Cristiani, jefa de Estrategia de Inversión para América Latina en JP Morgan, advirtió a la agencia EFE sobre los riesgos actuales. Ella indicó que cuando el empleo formal en Estados Unidos se desacelera, las vitales remesas caen de forma muy abrupta.

El reporte de AP News señala que la fuerte depreciación genera grandes efectos heterogéneos en los mercados. Las grandes empresas multinacionales estadounidenses informaron a sus accionistas que el dólar débil realmente favoreció sus resultados financieros fuera de Estados Unidos. Elie Maalouf, director ejecutivo de la empresa InterContinental Hotels, aseguró a AP News que en muchos casos, tener un dólar más débil no es para nada una desventaja corporativa.
Por el contrario, los negocios orientados al mercado interno y dependientes de la importación, como los comercios latinos, sufren mucho. Ellos abastecen a sus comunidades con productos traídos de sus países de origen y hoy enfrentan un severo aumento de costos operativos. Susana, una refugiada mexicana en Estados Unidos, dio su testimonio a la radio Kunr. Ella afirmó: “He incrementado la cantidad de dinero que envío; vine con un propósito: ayudar a mi familia”.
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