El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos alcanzó este jueves un máximo de 3,88 dólares por galón (3,85 litros). Esta marca representa el nivel más alto registrado desde el año 2022 y ocurre en medio de las fuertes tensiones por la guerra en Oriente Medio. Según datos de la Asociación Americana del Automóvil (AAA), este aumento marca un repunte acelerado que afecta directamente el bolsillo de millones de conductores.
Esta cifra supone un incremento de 0,25 dólares con respecto a la semana pasada. Si se compara con el mes anterior, el aumento es todavía mayor: la gasolina costaba 2,93 dólares antes de que comenzara el actual conflicto armado. Mientras tanto, el precio del diésel también experimentó un repunte y se sitúa en los 5 dólares por galón, según el reporte de la misma organización.
El impacto de este incremento se siente especialmente porque coincide con el inicio de la temporada de viajes por las vacaciones de primavera o spring break. Los consumidores enfrentan casi un dólar más por galón en menos de un mes, lo que eleva el costo de los traslados y el transporte de mercancías.
El alza del precio de la gasolina
La escalada de precios del petróleo provocada por la guerra en Oriente Medio es el factor principal de este encarecimiento. El conflicto armado contra Irán ha generado nerviosismo en los mercados internacionales, impulsando el costo del barril debido a la amenaza constante sobre rutas comerciales y áreas de extracción.

El panorama empeoró tras recientes ataques contra infraestructuras energéticas clave. El gobierno de Catar declaró que ataques con misiles iraníes dañaron una instalación fundamental para la exportación de gas natural licuado (GNL) en la ciudad industrial de Ras Laffan. Estos hechos aumentan el temor a una escasez global de suministro mientras persista la inestabilidad en la región.
El precio del petróleo subió un 46% en lo que va del mes, apoyado por la incertidumbre de la guerra en curso. Cada vez que una instalación recibe un impacto o una ruta marítima se bloquea, el costo del crudo reacciona al alza, y ese costo extra se traslada en pocos días a los surtidores de las gasolineras estadounidenses.
¿Qué medidas planea el Gobierno?
Para intentar frenar la subida del precio del oro negro y del gas, el Gobierno de Donald Trump analiza intervenir en el mercado. El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, afirmó este jueves que se estudian medidas de emergencia. Una de las opciones principales es levantar temporalmente las sanciones sobre el crudo iraní que ya se encuentra en tránsito.

“En los próximos días podríamos levantar las sanciones al petróleo iraní que está en el agua”, explicó Bessent en una entrevista con Fox Business. Según el funcionario, existen alrededor de 140 millones de barriles de origen iraní a bordo de buques cisterna. Liberar ese volumen aportaría un alivio rápido al mercado mundial durante aproximadamente 10 a 14 días.
Además, el gobierno no descarta utilizar sus propias reservas estratégicas para aumentar la oferta interna. Estas decisiones buscan equilibrar el suministro y presionar los precios a la baja mientras continúan los combates y las complicaciones logísticas en las rutas de exportación.
¿Cómo afecta la reciente suspensión de la Ley Jones?
En paralelo a las medidas del Departamento del Tesoro, el presidente Trump decidió tomar acciones ejecutivas respecto al transporte interno. El mandatario suspendió el miércoles una antigua norma conocida como la Ley Jones. Esta regulación exige que todas las mercancías transportadas entre puertos estadounidenses viajen en barcos construidos, propiedad y operados por ciudadanos de EE. UU.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, explicó el objetivo de la medida. Señaló que el presidente decidió suspender esta ley durante un periodo de 60 días para “mitigar las perturbaciones a corto plazo en el mercado petrolero”. La suspensión busca facilitar el movimiento de combustible a lo largo de las costas del país.
Esta exención permitirá que embarcaciones de bandera extranjera transporten petróleo, gas natural y otros insumos entre los puertos de EE. UU. De este modo, la administración pretende evitar cuellos de botella en la distribución interna mientras las fuerzas armadas estadounidenses continúan cumpliendo los objetivos de la “Operación Furia Épica” en Oriente Medio.
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