¡Alerta en la frontera! Continúa la construcción del muro en Arizona

La construcción del muro fronterizo en Arizona avanza y enciende alarmas por su impacto en comunidades locales y ecosistemas únicos.
Continúa la construcción del muro en Arizona
EFE

La construcción del muro fronterizo en Arizona avanza y enciende nuevas alarmas entre comunidades locales y defensores del medioambiente. Este fin de semana, se inició la instalación de paneles. Esto es para cerrar una brecha de unos 300 metros. Esta brecha está en una zona clave en la frontera entre Estados Unidos y México. Se retoma un proyecto del primer mandato de Donald Trump. El gobierno de Joe Biden había cancelado este proyecto.

Un tramo clave del muro en Arizona

Según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), el proyecto busca crear un tramo continuo de unos 14 kilómetros. Esto se unirá a secciones ya existentes y hará más larga una de las barreras físicas en la frontera sur. De esta forma, las autoridades federales intentan reducir los cruces irregulares en un corredor utilizado de forma frecuente por migrantes y traficantes de personas.

Además, la nueva fase de construcción forma parte de un plan más amplio que, de completarse, dejará en Arizona el tramo ininterrumpido de muro más extenso del estado, con una longitud total proyectada de hasta 160 kilómetros. Funcionarios sostienen que este tipo de infraestructura disuade los cruces ilegales y canaliza los flujos hacia puntos controlados, donde agentes fronterizos pueden responder con mayor rapidez.

Preocupación por el impacto ambiental

Sin embargo, organizaciones ambientales y expertos en conservación alertan que el proyecto amenaza a varias especies que dependen del libre tránsito entre ambos lados de la frontera. Defensores del ecosistema de las llamadas Sky Islands de Arizona señalan que el nuevo muro cortará rutas críticas de movimiento para el jaguar del norte, el ocelote y decenas de mamíferos, aves y reptiles que usan estos corredores biológicos.

Antes incluso de que comenzara la instalación de paneles, habitantes de comunidades rurales de Arizona manifestaron su rechazo a un diseño que sustituye barreras bajas para vehículos por estructuras de acero mucho más altas. Esas barreras anteriores permitían el cruce de fauna silvestre, algo que ahora quedará prácticamente bloqueado, con posibles efectos negativos sobre la biodiversidad y el equilibrio del ecosistema a largo plazo.

Diseño del muro y polémica por la pintura

El nuevo tramo incluye docenas de paneles metálicos de gran altura, muchos de ellos pintados en un tono azul‑negro para reforzar su función de “disuasión”. Mientras la mayor parte de la estructura se compone de acero sin tratar, algunas secciones cercanas a Nogales continúan en color blanco, tal como se instaló en fases previas del proyecto en años anteriores.

De acuerdo con autoridades de Seguridad Nacional, el equipo de Trump insistió en utilizar una pintura oscura con el argumento de que el metal se calentará más bajo el sol del desierto y dificultará que cualquier persona intente escalarlo. Los críticos del plan dicen que estas decisiones no se basan en estudios técnicos sólidos. En cambio, aumentan el riesgo de lesiones graves para quienes intentan cruzar la frontera.

Una promesa de campaña que sigue viva

La construcción del muro entre Estados Unidos y México fue una de las promesas de Trump en su primera campaña. Este tema siguió siendo una prioridad cuando volvió a la Casa Blanca. Aun así, la frontera de más de 3,144 kilómetros tiene muchos espacios vacíos y tramos sin barrera. Por eso, la administración actual está trabajando en varios estados. Su objetivo es cerrar las brechas que los cuerpos de seguridad consideran “sensibles”.

En consecuencia, el proyecto en este valle remoto de Arizona se suma a otros segmentos en Texas, Nuevo México y California, donde también se aceleran contratos para levantar nuevas secciones o reforzar vallas existentes. Residentes y autoridades locales mantienen un debate intenso sobre los beneficios reales del muro frente al costo económico, social y ambiental que implica.

Comunidades fronterizas en alerta

Organizaciones como la Alianza Sky Island, con sede en Tucson, advierten que el muro afectará tanto la conectividad ecológica como la vida cotidiana de las comunidades binacionales en Arizona y Sonora. Su gerente de proyectos en México, Zach Palma, dice que las comunidades rurales dependen de la salud de la tierra. Esto es importante para la ganadería y la agricultura. Cualquier daño al entorno afectará directamente su forma de vivir.

Además, líderes comunitarios y grupos indígenas han expresado preocupación por el efecto que la obra puede tener sobre sitios sagrados, rutas de tránsito tradicionales y el acceso al agua en una región ya golpeada por la sequía. Los activistas dicen que el muro no soluciona las causas de la migración. En cambio, aumenta la tensión en áreas que siempre han tenido lazos fuertes a ambos lados de la frontera.

Costo millonario y falta de transparencia

El contrato para esta parte del muro fue dado a la empresa Fisher Sand & Gravel. Esta empresa está en Dakota del Norte y el monto supera los 300 millones de dólares. Representantes de la compañía y de la agencia federal informaron a un comité local de funcionarios y residentes que alrededor de 150 trabajadores se encargarán de levantar el muro de pilotes de acero durante los próximos 30 meses.

Sin embargo, activistas y autoridades locales se quejan por la poca transparencia con la que se maneja el proyecto. Denuncian que la información sobre rutas de construcción, medidas de mitigación ambiental y estudios de impacto se ha entregado de forma fragmentada, lo que dificulta evaluar los riesgos reales para la región. Pese a todo, las máquinas ya operan sobre el terreno y el nuevo muro en Arizona avanza mientras crece la alerta en la frontera.

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