La repentina muerte de la científica Amy Eskridge, de 34 años, vinculada al desarrollo de tecnología antigravedad e investigaciones sobre OVNIs, se ha convertido en el undécimo caso de una alarmante serie de muertes y desapariciones. Esta serie involucra a científicos de élite en Estados Unidos. Este perturbador patrón de incidentes afecta principalmente a expertos con acceso a información clasificada del gobierno. Por ello, ha encendido todas las alertas de seguridad nacional en el país.
Eskridge fue encontrada sin vida en su residencia de Huntsville, Alabama, con una herida de bala que las autoridades catalogaron inicialmente como suicidio. Sin embargo, antes de su fallecimiento, la científica había denunciado constantes amenazas, acoso y agresiones físicas con “armas de energía dirigida”. Esto se debió a sus polémicos intentos de revelar información al público sobre el desarrollo secreto de tecnología antigravedad.
El caso de Eskridge se inscribe en una reciente secuencia de al menos once fatalidades o desapariciones de científicos estadounidenses vinculados directamente a los sectores de defensa, aeroespacial y energía nuclear. Entre 2023 y 2026, se registraron múltiples fallecimientos y desapariciones de expertos afiliados a instituciones de alto nivel como la NASA. Además, el Laboratorio Nacional de Los Álamos y diversas empresas farmacéuticas contratistas del Estado aparecen involucradas.
¿Quiénes son los científicos afectados?
La lista de profesionales desaparecidos o fallecidos en circunstancias no esclarecidas es extensa y preocupante. Entre los casos más notorios documentados recientemente figura el asesinato de Nuno Loureiro, físico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y reconocido experto mundial en energía de fusión nuclear. Este científico fue hallado sin vida en su domicilio en diciembre de 2025.
Otro caso que conmocionó a la comunidad científica es el del astrofísico Carl Grillmair, de 47 años, especialista en telescopios de la NASA, quien fue asesinado a tiros frente a su residencia en California en febrero de 2026. Asimismo, las desapariciones misteriosas continúan sumando nombres a la lista. Por ejemplo, el general retirado de la Fuerza Aérea, William “Neil” McCasland, desapareció sin dejar rastro en Nuevo México en febrero de 2026. Dejó atrás todos sus dispositivos personales y un revólver.
De manera similar, en el año 2025, expertos como Anthony Chavez, Melissa Casias y Steven Garcia desaparecieron abandonando sus pertenencias importantes, teléfonos y vehículos particulares. Todos ellos estaban vinculados estrechamente a laboratorios del arsenal de armas nucleares de Estados Unidos. Este inusual patrón de abandono de objetos personales antes de desaparecer ha levantado fuertes sospechas de secuestros profesionales.
¿Qué está haciendo el gobierno al respecto?
Ante la creciente presión pública y mediática, el presidente Donald Trump anunció recientemente que la Casa Blanca ha iniciado una revisión integral y profunda de todos estos misteriosos casos. El mandatario calificó la situación de “bastante seria” y expresó públicamente su esperanza de que se trate únicamente de trágicos hechos aleatorios sin conexión alguna. Finalmente, prometió ofrecer respuestas claras a la nación en cuestión de semanas.

Por su parte, el exjefe del FBI, Chris Swecker, advirtió en una entrevista que una red de espionaje internacional de alto nivel podría estar detrás de estos eventos. Swecker explicó que la primera hipótesis lógica ante este tipo de episodios sistemáticos es el espionaje extranjero. “Nuestros científicos fueron blanco de ataques durante mucho tiempo, especialmente en el área de propulsión de cohetes, por parte de servicios de inteligencia hostiles”, afirmó el experto en seguridad nacional.
El legislador republicano Eric Burlison, miembro del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, habló al respecto. Argumentó que el trágico destino de estos científicos está casi “seguramente” relacionado con su nivel de acceso a información clasificada sobre defensa. Mientras tanto, la portavoz presidencial, Karoline Leavitt, aseguró que la administración actual está colaborando estrechamente con todas las agencias de inteligencia para identificar posibles conexiones y resolver el misterio.
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