El aumento de las primas en los seguros de salud de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA, conocida como Obamacare) amenaza con poner a millones de estadounidenses en una situación económica crítica. La combinación de alzas en las tarifas y la posible eliminación de los subsidios ampliados podría duplicar —o incluso triplicar— los pagos mensuales de muchas familias a partir de 2026.
Suben las tarifas y se pierden los subsidios
A finales de octubre, Elizabeth Wick, terapeuta de 57 años residente en Arlington, Texas, recibió un correo que temía: su aseguradora, Blue Cross Blue Shield, le anunció que su póliza subiría de 862 a 1.380 dólares al mes. Hasta este año, recibía un subsidio federal de 400 dólares, pero ya fue notificada de que podría quedar fuera de la ayuda el próximo año si el Congreso no extiende los créditos fiscales ampliados.
“Pagar tres veces más sería imposible”, dice Wick, quien depende del plan de Obamacare debido a afecciones preexistentes. “El seguro determinará si puedo mantener mi práctica privada o si tendré que buscar un empleo con cobertura médica”.
Casos como el suyo reflejan el impacto del estancamiento político en el Capitolio. Los demócratas insisten en que no apoyarán un nuevo paquete de financiamiento federal sin incluir la extensión de los subsidios, mientras los republicanos exigen primero reabrir el gobierno tras 40 días de cierre parcial.
El fin de la ayuda adicional
Los subsidios ampliados, creados durante la pandemia de 2021 bajo una mayoría demócrata, beneficiaron a unos 24 millones de personas, muchos de ellos residentes en estados conservadores. Más del 90% de los afiliados de Obamacare recibe algún tipo de apoyo económico. Sin embargo, la ayuda vence a fin de este año, lo que dejaría intactos solo los subsidios originales previstos en la ley de 2010.
De acuerdo con la fundación KFF, los costos de las primas aumentarán un promedio del 26% para 2026, aunque el incremento efectivo podría ser más alto por la eliminación de los créditos adicionales. “Para muchos, pasarán de pagar casi nada a tener que cubrir cientos de dólares al mes”, explicó Cynthia Cox, directora del Programa sobre la ACA en KFF.
Una pareja de mediana edad con ingresos de 85.000 dólares, por ejemplo, podría enfrentar un aumento anual de más de 20.000 dólares en su cobertura médica. Los adultos mayores y los trabajadores por cuenta propia serían los más afectados.
Historias detrás de las cifras
Entre quienes más temen por los nuevos precios está Sunni Montgomery, de 63 años, sobreviviente de cáncer de pulmón y residente de Ohio. Este año paga 541 dólares mensuales gracias a los subsidios ampliados. Sin ellos, su prima pasará a 1.758 dólares. “Probablemente me convertiré en una paciente con cáncer sin seguro”, dice Montgomery. “Si pierdo la cobertura, perderé mis tratamientos”.
Al mismo tiempo, Chris y Donna Vetter, del condado rural de Somerset, Maryland, planean dejar de pagar su plan de Obamacare. Pagaban 401 dólares al mes por su cobertura, pero el nuevo monto superará los 1.900 dólares, casi la mitad de sus ingresos. “Incluso los planes más baratos cuestan más de mil dólares y cubren poco. Es como no tener seguro”, lamenta Chris, jubilado del gobierno federal.
Las decisiones se repiten en todo el país. En Nevada, Alison y su esposo, Chris, pagaban 183 dólares mensuales gracias a subsidios de 1.350 dólares. El próximo año deberán destinar 936 dólares al mismo plan. Están considerando cambiar a uno más barato, pero con deducibles altos que los obligarían a pensarlo dos veces antes de acudir a urgencias. “¿De verdad necesito ir al médico? Esas serán nuestras nuevas preguntas”, comenta Alison.
Jóvenes afectados por las alzas
El impacto no distingue edades. Kris McKegney, de 23 años y residente de Vermont, paga 300 dólares al mes por un plan con deducible de 3.000 dólares. Sin ayuda federal, su prima ascenderá a 1.250 dólares, cifra imposible para su nivel de ingresos. Analiza pasarse a un plan “catastrófico” de 400 dólares al mes, que solo cubriría emergencias mayores, pero lo dejaría sin protección para medicamentos o consultas médicas.
McKegney, quien es una persona transgénero, dice sentirse frustrado por la disputa política. “Los créditos fiscales ayudaron a millones a acceder a atención médica. Quitarlos ahora es cruel”, afirmó.
Una crisis personal y política
El fin de los subsidios ampliados también afecta decisiones personales. En Bethlehem, Nueva York, Nolan LeRoux y su prometida, Emily Clute, consideraron no registrar legalmente su matrimonio tras la ceremonia para mantener elegibilidad individual en el mercado de la ACA. “Casarnos legalmente duplicaría nuestro pago mensual”, señalan.
Si los créditos fiscales se renuevan, su situación cambiaría por completo. De lo contrario, deberán destinar más de 1.300 dólares al mes, o trabajar turnos adicionales sacrificando tiempo juntos y sus planes de luna de miel.
Mientras tanto, millones de ciudadanos siguen sin claridad sobre qué ocurrirá con su cobertura a partir de enero. Las aseguradoras aumentan sus tarifas previendo un escenario sin ayuda federal, y los consumidores contemplan un futuro en el que enfermarse podría equivaler a endeudarse de por vida.
