El nombre de Shamar Elkins sacudió a Estados Unidos este fin de semana. Un tiroteo masivo en el sur de Shreveport, Louisiana, dejó a ocho niños muertos en tres viviendas distintas. Las autoridades identificaron a este veterano de 31 años como el responsable. El episodio es el más mortífero en el país desde enero de 2024.
La masacre ocurrió alrededor de las 6 de la mañana del domingo, hora central. Según la policía local, Elkins abrió fuego contra las víctimas en un ataque que se extendió a tres hogares. Después huyó en vehículo hacia la ciudad vecina de Bossier City. Allí fue abordado y abatido por las autoridades tras una persecución policial.
El portavoz del Departamento de Policía de Shreveport, Chris Bordelon, confirmó su identidad públicamente. Aunque aclaró que la investigación sigue en curso, los detectives están convencidos de que fue “un incidente totalmente doméstico”. Eso significa que Elkins y las víctimas tenían un vínculo cercano. Este tipo de ataques suele involucrar familiares o personas del entorno inmediato.
¿Qué se sabe del historial de Shamar Elkins?
Elkins sirvió en el Ejército de Estados Unidos hasta 2016. Tres años después de terminar su servicio, fue detenido por primera vez. El incidente ocurrió en marzo de 2019, cerca de una escuela secundaria de Shreveport. Allí realizó 5 disparos hacia un automóvil en huida, a solo 90 metros del plantel educativo.
Los cargos incluyeron uso ilegal de armas y portar un arma de fuego en propiedad escolar. Según el informe policial consultado por el canal local KTBS, Elkins se declaró culpable del primer cargo. Fue sentenciado a 18 meses de libertad condicional. El cargo por portar el arma cerca del colegio fue desestimado por el tribunal.
Este antecedente penal es relevante porque ocurrió apenas tres años después de dejar el servicio militar activo. También sugiere una transición complicada a la vida civil. Según CNN, Leigh Anne Evensky, directora de comunicaciones del alcalde de Shreveport, confirmó que Elkins finalizó su servicio en 2016. A esa información se suman señales que hoy cobran una nueva y perturbadora dimensión.
¿Qué publicó Elkins en redes sociales antes de la masacre?
Las horas previas al ataque contrastan dramáticamente con lo que ocurrió al amanecer. El sábado, Elkins compartió en Facebook una foto comiendo junto a su hija mayor. La descripción que acompañó la imagen era amable y afectuosa. Nada hacía prever lo que sucedería horas después.
Días antes, el 9 de abril, Elkins publicó un texto que reveló una lucha interna profunda. “Querido Dios, hoy te pido que me ayudes a proteger mi mente y mis emociones”, escribió según reportó el diario New York Post. Pidió fuerza para rechazar la depresión, la ira y la ansiedad. Lo hizo en nombre de su fe cristiana y en un tono de vulnerabilidad notable.
También publicó una foto rodeado de siete niños durante una visita a la iglesia por Pascua. “Feliz Pascua, tuve un día maravilloso en la iglesia por primera vez con todos mis hijos”, escribió en esa ocasión. La imagen de un padre presente y creyente choca de frente con los hechos del domingo. La sucesión de publicaciones familiares contrasta fuertemente con la tragedia que desencadenó.
¿Cómo reaccionaron las autoridades ante esta tragedia?
La policía de Louisiana actuó con rapidez. Tras el tiroteo, los agentes siguieron a Elkins hasta Bossier City, la parroquia vecina. Allí lo abatieron luego de que robara un vehículo durante la huida. La persecución terminó con su muerte antes de que pudiera causar más daño.
El gobernador de Louisiana, Jeff Landry, expresó su pesar en un comunicado oficial. “Estamos profundamente agradecidos a los agentes de las fuerzas de seguridad y a los servicios de emergencia que trabajan sin descanso”, declaró Landry. También pidió a quienes tengan fotos, videos o información relevante que la compartan con los detectives. La investigación continúa abierta.
El caso reabre el debate sobre el acceso a las armas y la salud mental de los veteranos en Estados Unidos. Elkins tenía antecedentes penales y señales visibles de crisis emocional. Sin embargo, nada lo detuvo para acceder a un arma y cometer la masacre. Para muchas familias del sur de Shreveport, las preguntas sin respuesta siguen siendo devastadoras.
