Extranjeros con entradas al Mundial evitarán pagar fianzas migratorias

Estados Unidos eliminará fianzas de hasta 15 000 dólares para ciertos hinchas del Mundial, pero mantendrá otras trabas migratorias.
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El Gobierno de Donald Trump suspenderá el requisito de pagar fianzas de visado de hasta 15 000 dólares para ciertos aficionados extranjeros que ya tengan entradas para la Copa Mundial 2026. La medida fue confirmada por el Departamento de Estado a la agencia AP y divulgada en español por Telemundo.

La decisión supone una flexibilización poco común dentro de la política migratoria actual de Washington. Durante el último año, la administración había endurecido los controles para visitantes de 50 países, obligando a muchos solicitantes de visa temporal a dejar depósitos de 5 000, 10 000 o 15 000 dólares como garantía de retorno.

Ahora, esa exigencia dejará de aplicarse a los aficionados de ciertos países si demuestran que compraron boletos para el torneo y, además, se registraron en el sistema FIFA Pass. La subsecretaria de Estado para Asuntos Consulares, Mora Namdar, explicó que la exención busca facilitar la llegada de hinchas clasificados y acelerar sus trámites antes del torneo, según la información difundida por AP y retomada por Telemundo.

¿A quién beneficia esta exención y qué cambia?

La medida beneficia, en primer lugar, a visitantes de países que estaban sujetos al programa de fianzas y que además lograron clasificar al Mundial. Entre esos países figuran Argelia, Cabo Verde, Costa de Marfil, Senegal y Túnez, que hasta ahora enfrentaban una carga económica adicional para viajar a Estados Unidos como turistas.

El senegalés Sadio Mané durante la Copa África. EFE/EPA/Chris Milosi

En los hechos, el cambio reduce una barrera importante para miles de aficionados. Aunque las autoridades creían en abril que el grupo directamente afectado era relativamente pequeño, también reconocían que el número podía cambiar con rapidez a medida que más personas compraban boletos o desistían del viaje por costos e incertidumbre.

La decisión también corrige una diferencia que había generado malestar entre aficionados y organizadores. Antes de este anuncio, jugadores, entrenadores y parte del personal de las selecciones ya estaban exentos del pago de la fianza, mientras que los hinchas con entradas confirmadas todavía debían cumplir ese requisito. Esa asimetría quedó parcialmente resuelta tras meses de conversaciones entre la FIFA, el Departamento de Estado y el DHS.

¿Por qué existían estas fianzas migratorias?

El programa de depósitos surgió como parte de una política más amplia para frenar estadías más largas que las autorizadas por visas temporales. La lógica oficial era simple: si un visitante venía de un país con altas tasas de sobreestadía o problemas de seguridad, debía dejar una garantía económica reembolsable.

En teoría, ese dinero se devuelve si la persona cumple las condiciones de su visa o si la solicitud es rechazada. Sin embargo, para muchos viajeros el requisito funcionaba como una barrera de entrada casi insalvable. Pagar miles de dólares, además de boletos, hotel, transporte y comida, podía volver imposible el viaje incluso para aficionados con todo en regla.

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Ese fue uno de los argumentos que empujó a la FIFA a pedir una excepción. El torneo arranca el 11 de junio y será organizado por Estados Unidos, Canadá y México, por lo que la presión sobre Washington aumentó en los últimos meses. La exención intenta evitar que el mayor torneo de la historia quede marcado por un acceso desigual entre selecciones, delegaciones y fanáticos.

La medida, sin embargo, no representa una apertura general del sistema migratorio. Se trata de un ajuste limitado, atado al Mundial y a un grupo concreto de viajeros. Por eso, aunque la noticia alivie a ciertos hinchas, no elimina otros obstáculos que siguen preocupando a organizaciones civiles, a la industria turística y a viajeros de varios continentes.

¿Qué trabas siguen vigentes para quienes quieren viajar?

La principal advertencia es que la exención de la fianza no borra otras restricciones. La administración de Trump mantiene prohibiciones de viaje para algunos países, y esas medidas afectan directamente al ambiente del torneo. Según la información recogida por Telemundo, Haití e Irán enfrentan prohibiciones totales para viajeros, aunque jugadores y personal oficial siguen exceptuados.

Además, algunos países clasificados continúan bajo restricciones parciales. Costa de Marfil y Senegal, por ejemplo, figuran entre los casos en los que persisten limitaciones para ciertos viajeros. Eso significa que tener entrada al Mundial no garantiza por sí solo un ingreso sin complicaciones, porque el análisis migratorio sigue dependiendo del país de origen, del tipo de visa y de las reglas vigentes al momento del viaje.

EFE

A esto se suman nuevos controles sobre redes sociales y un clima de fiscalización más intenso en aeropuertos. Esa combinación llevó a Amnistía Internacional y a decenas de grupos de derechos civiles a emitir un aviso de viaje relacionado con el torneo. El mensaje de fondo es que la fiesta del fútbol convivirá con un contexto migratorio mucho más rígido que en otros mundiales.

La preocupación ya tiene impacto económico. Un informe reciente de la Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento señaló una caída notable en la demanda internacional vinculada al torneo. La entidad atribuyó esa baja a las restricciones de visa, al aumento de costos y a la incertidumbre sobre los tiempos de procesamiento. En otras palabras, la exención ayuda, pero no resuelve el problema completo.

¿Qué significa esta decisión para los viajeros latinos?

La exención intenta proteger la imagen internacional del torneo en un momento delicado. Estados Unidos quiere mostrar capacidad de organización, seguridad y apertura, pero al mismo tiempo sostiene una política migratoria dura. Esa tensión ya venía generando críticas porque el Mundial, por definición, es un evento global que depende de la movilidad de aficionados, prensa y familias.

Para el público latino, la noticia tiene una lectura doble. Por un lado, confirma que la presión pública y deportiva todavía puede modificar decisiones migratorias específicas. Por otro, deja claro que el alivio será selectivo y no cambiará la lógica general de control reforzado que domina hoy la política de entrada al país.

También ofrece una señal práctica para quienes están planificando el viaje. Tener la entrada comprada ya no solo asegura acceso al estadio. Ahora también puede reducir costos migratorios si el solicitante pertenece a uno de los países alcanzados y completa el registro que piden las autoridades consulares y la FIFA. En un torneo tan caro, cualquier rebaja pesa.

El mensaje final del gobierno busca transmitir normalidad para los visitantes que viajen legalmente. Pero el contexto muestra una realidad más compleja. La administración abrió una puerta para algunos hinchas, aunque dejó varias otras a medio cerrar. Por eso, el alivio existe, pero convive con controles, demoras y dudas que todavía pueden influir en la asistencia internacional al Mundial 2026.

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