EE.UU. no puede sobrevivir económicamente sin inmigración, según datos actualizados al 2025. Las políticas restrictivas de la administración Trump han revelado una dependencia crítica de los migrantes en la fuerza laboral, con impactos negativos en el PIB y sectores clave. Por ello, expertos advierten de riesgos de recesión si persisten las deportaciones masivas.
¿Cuál es el impacto en el PBI?
En primer lugar, la Reserva Federal de Dallas estima que las restricciones migratorias restarán 0,8 puntos porcentuales al PIB en 2025, principalmente por la caída en cruces fronterizos. Además, el Peterson Institute calcula que deportar 1,3 millones de trabajadores reduciría el PIB en un punto anual, agravando la desaceleración a solo 1,5% de crecimiento. Por otro lado, sin inmigrantes, la fuerza laboral envejece, elevando costos laborales y precios para consumidores.

Contribuciones fiscales y laborales
Asimismo, los inmigrantes pagan el 19,2% de los impuestos federales, con indocumentados aportando 89.900 millones de dólares en 2024, financiando Seguridad Social y presupuestos locales. En consecuencia, sectores como construcción (falta de 300.000 trabajadores mensuales), agricultura, hostelería y manufactura enfrentan escasez crónica, retrasando proyectos y subiendo salarios. Incluso, la Fed de San Francisco nota cierres de negocios y caída en demanda por políticas antimigratorias.
¿Cuáles son los costos de las deportaciones?
Por añadidura, el American Immigration Council proyecta que deportaciones masivas costarían más de 300 mil millones de dólares, incluyendo logística y pérdidas laborales. Sin embargo, la inmigración legal ha impulsado un aumento de 1,7 millones de trabajadores en 2024, proyectando 5,2 millones para 2033 y un 3% más en la fuerza laboral. Así, revocar estatus legales, como critica FWD.us, ignora que “eran vías legales” cumplidas por migrantes.

Sectores vulnerables y futuro
Finalmente, tecnología, salud y construcción expulsan profesionales por visas restringidas, per empresarios. Economistas del FMI ven un “shock negativo” en oferta laboral, sumado a aranceles, bajando el potencial de crecimiento. En resumen, datos confirman: sin inmigración, EE.UU. enfrenta inflación, recesión y menor competitividad.