El presidente Donald Trump ha generado controversia al proponer el restablecimiento de “manicomios” para internar a personas con enfermedades mentales graves, argumentando que esta medida haría las calles de Estados Unidos más seguras. En una entrevista con el Daily Caller publicada el 1 de septiembre de 2025, Trump expresó su apoyo a instituciones psiquiátricas de largo plazo, aunque reconoció que su implementación sería costosa. La propuesta, que ha desatado debates sobre salud mental y derechos humanos, revive un tema que el presidente ha defendido desde su campaña electoral.
Una idea polémica resurge
En la entrevista, Trump evocó un pasado en el que, según él, los “manicomios” mantenían a las personas con problemas mentales fuera de las calles. “Antes los tenían, y nunca se veía gente como nosotros”, afirmó, refiriéndose a los años de su infancia en Nueva York. Sin embargo, el término “manicomio” alude a instituciones psiquiátricas antiguas, conocidas por condiciones a menudo inhumanas y tratamientos cuestionables, como el electroshock forzado. Estas instalaciones fueron mayormente desmanteladas en las décadas de 1960 y 1970 tras escándalos de abusos, avances en medicamentos psiquiátricos y reformas legales que dificultaron los internamientos involuntarios prolongados.
Por lo tanto, la población en estas instituciones se redujo en más del 90%, según datos históricos. Muchos pacientes fueron liberados. Sin embargo, críticos dicen que esto dejó a miles con enfermedades mentales graves. Estas personas ahora están en la calle o atrapadas en un ciclo de cárceles y hospitales de corto plazo. Trump sostiene que reabrir estas instalaciones podría abordar este problema, aunque no detalló cómo se implementarían ni qué condiciones garantizarían.
Declaraciones confusas y críticas
El presidente hizo afirmaciones imprecisas durante la entrevista, como sugerir que el Hospital Psiquiátrico Creedmoor en Nueva York fue cerrado, cuando en realidad sigue operando, aunque con una capacidad reducida. También mencionó el Hospital Bellevue, que ya no mantiene un hospital psiquiátrico tradicional, pero continúa atendiendo pacientes con problemas de salud mental. Además, Trump dio una respuesta confusa sobre mujeres “locas” que “gritan” y “escupen”. Sugería que los hombres podrían responder físicamente. Este comentario ha sido criticado por su tono agresivo y falta de claridad.
En consecuencia, defensores de los derechos humanos y expertos en salud mental han expresado preocupación. La Asociación Estadounidense de Psiquiatría ha dicho que estas propuestas pueden aumentar el estigma sobre las enfermedades mentales. Esto podría hacer que perdamos décadas de avances en tratamientos modernos. “La solución no es encerrar a las personas, sino invertir en servicios comunitarios y acceso a tratamientos efectivos”, afirmó un portavoz de la organización.
Contexto de la propuesta
Trump ha abogado por medidas similares desde su campaña, prometiendo sacar a las personas sin hogar de las calles y reintegrar a quienes padecen enfermedades mentales graves en instituciones. En 2018, tras el tiroteo de Parkland, sugirió reabrir “centros psiquiátricos” para abordar la violencia, una idea que generó críticas por vincular erróneamente las enfermedades mentales con los tiroteos masivos. Pese a todo, la propuesta resuena con algunos sectores que ven la falta de camas psiquiátricas como un problema, especialmente en ciudades como Nueva York, donde la población sin hogar ha crecido un 18% desde 2020, según datos municipales.
Reacciones y debate público
La idea de reabrir “manicomios” ha dividido opiniones. Algunos médicos y políticos conservadores apoyan un aumento en la capacidad de internamiento para casos graves, citando que el 20% de las personas sin hogar en EE.UU. padecen trastornos mentales severos. Sin embargo, activistas advierten que esta medida podría violar derechos humanos y desviar recursos de programas comunitarios más efectivos. En redes sociales, hashtags como #MentalHealthMatters han surgido para exigir un enfoque más compasivo. Mientras tanto, la administración Trump no ha presentado un plan concreto, dejando en el aire cómo financiaría o regularía estas instituciones.
