Trump convierte el Consejo de Paz para Gaza en “nuevo orden mundial”

Trump crea Consejo de Paz para Gaza que aspira a reemplazar a la ONU. Amenaza con aranceles a Francia y propone nuevo orden mundial liderado por EE.UU.
Trump convierte el Consejo de Paz para Gaza
EFE

El presidente Donald Trump anunció el quince de enero de dos mil veintiséis la creación de un Consejo de Paz que comenzó como iniciativa para supervisar la reconstrucción de Gaza tras la guerra con Hamás. Sin embargo, documentos confidenciales a los que tuvieron acceso medios internacionales como Financial Times revelan una ambición mucho más expansiva. El organismo está diseñado para convertirse en un mecanismo global de resolución de conflictos que reemplace progresivamente a Naciones Unidas. Según reportes de Bloomberg, Trump planea firmar la constitución completa y formal del Consejo el veintitrés de enero durante el Foro Económico Mundial de Davos en Suiza. La iniciativa ha generado divisiones profundas entre líderes mundiales. Mientras algunos aceptan como “honor” la invitación, otros como Francia advierten que representa una amenaza fundamental al multilateralismo internacional y a la arquitectura de poder establecida desde mil novecientos cuarenta y cinco.

¿Cuál es la estructura del Consejo y quién tiene poder real dentro de él?

La Casa Blanca confirmó que el nivel superior del Consejo estará integrado “exclusivamente” por jefes de Estado y de Gobierno bajo el liderazgo directo de Trump. El presidente estadounidense concentrará amplios poderes: control de la agenda, disposición de los fondos destinados a reconstrucción, y un veto de facto sobre cualquier decisión adoptada por mayoría. Esta estructura difiere radicalmente de instituciones multilaterales como Naciones Unidas, donde cada país tiene un voto equivalente.

Bajo el nivel presidencial operará una Junta Ejecutiva de alto nivel. El diplomático búlgaro Nicolai Mladenov, quien trabajó como enviado especial de la ONU en Oriente Próximo entre dos mil quince y dos mil veinte, fue designado director ejecutivo. La junta incluye figuras de alto rango como Marco Rubio (secretario de Estado), Jared Kushner (yerno de Trump), el ex primer ministro británico Tony Blair, y Ajay Banga, presidente del Banco Mundial.

Bajo esta estructura operará un Comité Nacional para la Administración de Gaza (CNAG) compuesto por doce a quince tecnócratas palestinos, sin participación de Hamás. El economista palestino Ali Shaath, ex viceministro, fue designado como presidente de este comité. Su función será gestionar servicios públicos, seguridad y gobernanza diaria en la Franja. Aunque aparentemente autónomo, el CNAG reporta al Consejo de Paz presidido por Trump, creando una estructura de supervisión externa de facto.

Lo más revelador es que los documentos constitucionales no mencionan explícitamente a Gaza como el territorio específico sobre el cual el Consejo tiene jurisdicción. En cambio, enfatizan la necesidad de “una estructura internacional de construcción de la paz más ágil y eficaz”, una referencia velada a las Naciones Unidas que ha sido interpretada por gobiernos europeos como intención de crear una alternativa global a la ONU.

¿Cuáles son los requisitos para membresía y cuáles han sido las reacciones iniciales?

Los Estados miembros que deseen permanencia más allá de tres años deben aportar al menos mil millones de dólares durante el primer año de funcionamiento del Consejo. Esta cifra representa la inversión total destinada a reconstrucción de Gaza, pero también funciona como mecanismo de exclusión: solo Estados con recursos significativos pueden mantener membresía permanente de largo plazo. Aproximadamente sesenta países han recibido invitaciones formales.

Las aceptaciones han revelado alianzas políticas. Viktor Orbán, primer ministro de Hungría y aliado cercano de Trump, calificó la invitación de “honor” y confirmó la participación de su país. Italia también aceptó mediante Giorgia Meloni. Argentina bajo Javier Milei, Paraguay bajo Santiago Peña, y Canadá bajo Mark Carney fueron invitados y aceptaron. Turquía, Egipto y otros actores regionales en Oriente Medio recibieron invitaciones como miembros con carteras específicas.

Sin embargo, las reacciones de potencias occidentales han sido considerablemente menos entusiastas. Francia, bajo Emmanuel Macron, rechazó explícitamente participar en las condiciones actuales, reiterando su compromiso con un alto el fuego y “un horizonte creíble para palestinos e israelíes” bajo marcos multilaterales existentes. La posición francesa refleja una preocupación más profunda: la arquitectura propuesta por Trump representa un desafío directo a la Carta de las Naciones Unidas y al rol permanente de Francia en el Consejo de Seguridad de la ONU.

¿Cuál ha sido la respuesta de Trump a los rechazos y qué amenazas ha utilizado?

La respuesta de Trump a la negativa de Francia fue frontal e inmediata. En un comunicado publicado en su red social Truth Social, Trump amenazó a Emmanuel Macron con imponer “aranceles del 200 por ciento a sus vinos y champanes” si Francia no aceptaba participar en el Consejo. La declaración incluyó una frase enigmática: “se unirá, pero tampoco tiene que unirse”, que funcionó simultáneamente como invitación y amenaza comercial.

Trump también publicó de manera voluntaria un mensaje privado que Macron le había enviado, una violación de protocolo diplomático que en términos internacionales equivale a deslegitimar públicamente la comunicación confidencial entre líderes. Según reportes de Bloomberg e Infobea, Trump simultáneamente amenazó con aranceles del 10 por ciento sobre Groenlandia y otros productos europeos si no hay acuerdo a principios de febrero.

País/Líder Posición Razón/Comentario Acción/Reacción Trump
Hungría (Orbán) Acepta “Honor”, seguridad regional Ninguna – satisfecho
Italia (Meloni) Acepta Rol relevante Ninguna – satisfecha
Francia (Macron) Rechaza Amenaza ONU, unilateralismo Arancel 200% vino/champán
Rusia (Putin) Indeciso Estudiando detalles Presión implícita por Ucrania
Israel (Netanyahu) Crítico Presencia Qatar/Turquía Ninguna – sin rechazo formal
Alemania Implícita Dilema UE Posición coordinada con Francia
Unión Europea Dividida Debate Carta ONU vs pragmatismo División interna

¿Cómo han reaccionado gobiernos latinoamericanos a esta iniciativa?

La respuesta de América Latina ha sido variada pero predominantemente crítica. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, cuestionó públicamente el plan señalando que “lo que pasó en Gaza fue un genocidio y, sinceramente, no sé si EE.UU., que forma parte de todo esto, sería el país adecuado para cuidar de Gaza”. Lula recordó que Estados Unidos “incentivó todo lo que hizo Israel” en Gaza, cuestionando la legitimidad de Washington como árbitro neutral en temas de paz.

Cuba, a través de su canciller Bruno Rodríguez, fue aún más directo. Afirmó que “Gaza pertenece al pueblo de Palestina” y que “Israel y su patrocinador, EE.UU., deben respetarlo”. Cuba propuso como alternativa “reconocer Estado palestino independiente dentro de fronteras anteriores a mil novecientos sesenta y siete y capital en Jerusalén Oriental”, un enfoque que contradice directamente el plan de Trump que contempla reasentamiento palestino fuera de Gaza.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, utilizó un lenguaje particularmente severo, advirtiendo que con el plan de Trump “van a prender la peor guerra”, fundamentando su análisis en una crítica teológica y política sobre la pretensión estadounidense de ser “el pueblo de Dios”. La crítica de Petro se posiciona como rechazo no solo al plan específico, sino al concepto más amplio de excepcionalismo estadounidense.

México, bajo la presidenta Claudia Sheinbaum, adoptó una posición más diplomática pero igualmente firme. Reiteró el compromiso histórico de México “con el reconocimiento del Estado Palestino y, al mismo tiempo, el Estado de Israel”, enfatizando “la necesidad de construir una salida pacífica” bajo principios de derecho internacional, no iniciativas unilaterales estadounidenses.

¿Cuál es el contexto de la “Franja de Gaza” y cuáles serían las implicaciones de esta gobernanza?

La Franja de Gaza es un territorio densamente poblado de aproximadamente dos mil kilómetros cuadrados (más pequeño que la ciudad de San Diego, California) con una población de dos millones de palestinos. Desde octubre de dos mil veintitrés, Gaza ha sufrido una guerra devastadora entre Israel y Hamás. Los datos del Ministerio de Salud palestino documentan más de 46 000 muertos confirmados y 111 000 heridos, aunque organismos internacionales como la ONU sugieren cifras potencialmente mayores. Aproximadamente ochenta y cinco por ciento de la infraestructura de Gaza ha sido destruida.

Bajo el plan de Trump, la gobernanza de Gaza sería transitoria. Un comité tecnocrático palestino designado (no elegido) administraría servicios públicos durante el período de reconstrucción. Una fuerza internacional de estabilización, bajo comando estadounidense (general Jasper Jeffers), proporcionaría seguridad. El Consejo de Paz presidido por Trump proporcionaría supervisión estratégica y movilizaría financiamiento internacional.

Lo más controversial es que el plan original de Trump (propuesto en febrero de dos mil veinticinco) contemplaba el reasentamiento forzoso de la población palestina en Egipto, Jordania y otros países árabes, transformando Gaza en lo que Trump describió como “la Riviera del Medio Oriente”, un complejo turístico. Aunque Trump posteriormente indicó que “recomendaría, pero no forzaría” el reasentamiento tras presión de gobiernos árabes, la incertidumbre permanece sobre las intenciones a largo plazo respecto al territorio y su población.

¿Qué implicaciones tiene esto para Naciones Unidas y el derecho internacional multilateral?

Las implicaciones para el sistema internacional establecido en mil novecientos cuarenta y cinco son profundas. La Carta de las Naciones Unidas establece que la resolución de conflictos internacionales debe seguir procedimientos multilaterales con participación equitativa de Estados miembros. El Consejo de Paz de Trump representa una alternativa paralela dirigida unilateralmente por una potencia individual.

Francia, como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, es particularmente vulnerable a esta iniciativa porque un Consejo de Paz alternativo funcional reduciría la relevancia del Consejo de Seguridad, donde Francia tiene poder de veto. Según análisis diplomáticos, Francia considera que la iniciativa de Trump “podría reconfigurar equilibrios diplomáticos” y está evaluando represalias bajo lo que denominan una “bazuca comercial” de la Unión Europea.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha expresado preocupación por cómo estas estructuras pueden afectar el acceso a procedimientos de asilo y derechos de protección de refugiados bajo instrumentos internacionales como el Protocolo sobre el Estatuto de Refugiados de mil novecientos sesenta y siete. Las consecuencias potenciales incluyen:

  1. Debilitamiento de Naciones Unidas como foro de resolución democrática de conflictos

  2. Precedente de potencias individuales para crear estructuras alternativas de gobernanza global

  3. Riesgo de fragmentación del sistema internacional en múltiples mecanismos paralelos

  4. Reduplicación de costosos aparatos cuando Naciones Unidas ya existe

  5. Mayor riesgo de intervenciones unilaterales sin mecanismos de rendición de cuentas internacional

PREGUNTAS FRECUENTES: CONSEJO DE PAZ Y GOBERNANZA GLOBAL

P: ¿Tiene autoridad legal Trump para crear una estructura de gobernanza internacional paralela a la ONU?

R: No existe autoridad legal clara en derecho internacional. La Carta de la ONU establece que la resolución de conflictos internacionales debe seguir procedimientos multilaterales. El Consejo de Paz actúa fuera de este marco, lo que genera dudas sobre su legitimidad bajo derecho internacional consuetudinario.

P: ¿Qué sucede si un país invitado rechaza la invitación pero es afectado por decisiones del Consejo?

R: Este es un problema fundamental. Si el Consejo toma decisiones sobre conflictos que afectan a países no miembros, esos países no tendrían representación, violando principios básicos de soberanía estatal y autodeterminación.

P: ¿Por qué Trump invitó a Putin si Rusia está en guerra en Ucrania?

R: Trump ha indicado interés en negociar paz en Ucrania como parte de su agenda de política exterior. La invitación a Putin sugiere que el Consejo podría trascender Gaza y abordar múltiples conflictos, incluyendo aquellos donde potencias rivales tienen intereses.

P: ¿Cómo afecta esto a palestinos que soliciten asilo en Estados Unidos?

R: Según expertos en derecho migratorio, la participación en estructuras de gobernanza sobre Gaza podría ser utilizada para limitar acceso a procedimientos de asilo bajo argumentos de que una “solución de gobernanza” ya existe.

P: ¿Qué significa que el Consejo requiera mil millones de dólares como costo de membresía?

R: Efectivamente limita membresía permanente a Estados ricos. Esto convierte el Consejo en un club de élite, no en una estructura verdaderamente multilateral donde todos los Estados tienen voz equivalente.

P: ¿Francia puede bloquear la creación del Consejo?

R: Como miembro permanente de la ONU con poder de veto, Francia podría bloquear resoluciones que legitimaran formalmente el Consejo. Sin embargo, Trump podría proceder sin legitimación de la ONU, creando un organismo que simplemente opera en paralelo.

P: ¿Dónde puedo obtener información sobre cómo esto afectará las políticas de asilo o inmigración?

R: Mid-Minnesota Legal Aid: 1-877-696-6529 | Law Help MN: lawhelpmn.org | ACLU: aclu.org (para análisis de derechos constitucionales)

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