La política estadounidense ha vivido una jornada de alta tensión este jueves con la comparecencia de la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton. Ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, la líder demócrata enfrentó un interrogatorio de seis horas sobre el polémico caso Epstein. Esta cita ocurre apenas un día antes de que su esposo, el expresidente Bill Clinton, deba realizar su propia declaración bajo juramento.
Ambos exmandatarios intentaron durante meses evitar este careo judicial. Sin embargo, la amenaza de cargos por desacato al Congreso finalmente los obligó a presentarse. Este evento marca un hito institucional sin precedentes, pues es la primera vez que un expresidente es forzado a testificar en una investigación legislativa. La sesión se realizó a puerta cerrada, una modalidad que Hillary criticó duramente, exigiendo la máxima transparencia pública.
Durante su testimonio, Clinton fue tajante al desvincularse del fallecido financiero Jeffrey Epstein. Aseguró de forma “incansable” que nunca lo conoció personalmente ni visitó sus propiedades privadas. Respecto a Ghislaine Maxwell, la única condenada en la trama, Hillary afirmó que solo la conoció de forma circunstancial. Según sus palabras, Maxwell asistió a la boda de su hija Chelsea únicamente como invitada de otra persona.
¿Cómo defendió Hillary la integridad de su esposo Bill Clinton?
Uno de los momentos más tensos de la audiencia ocurrió cuando se le cuestionó sobre el papel de Bill Clinton. La ex primera dama defendió la inocencia de su marido con total firmeza. Ante la pregunta directa de si estaba cien por cien segura de que el expresidente no sabía nada de los crímenes de Epstein, ella respondió con un rotundo: “Sí, lo estoy”.
Hillary reconoció que Bill Clinton voló en el avión privado del magnate, conocido como el “Lolita Express”. No obstante, aclaró que esos viajes, realizados a principios de la década de 2000, tenían fines estrictamente humanitarios. Según la versión oficial, estos traslados estaban vinculados a la Fundación Clinton y ocurrieron mucho antes de que estallara el escándalo público en 2008.
La defensa de la exsecretaria busca neutralizar las fotografías y registros de vuelo que sitúan a su esposo en el entorno de Epstein. Bill Clinton ha insistido previamente en que nunca visitó la isla privada del financiero en el Caribe. Hillary enfatizó que su esposo rompió cualquier lazo con el magnate en el momento en que se conocieron sus actividades delictivas.
¿Por qué Hillary Clinton exige que Donald Trump declare bajo juramento?
Hillary Clinton no se limitó a defenderse, sino que pasó a la ofensiva contra la actual administración. Durante su comparecencia, exigió que el presidente Donald Trump sea citado inmediatamente a declarar. La exsenadora denunció un “doble rasero” por parte del comité liderado por los republicanos, acusándolos de proteger al mandatario.
La base de esta exigencia radica en nuevos documentos desclasificados del Departamento de Justicia. Según denuncias de los demócratas, se habrían omitido deliberadamente archivos que mencionan a Trump. Estos documentos contienen acusaciones de una mujer que afirma haber sido agredida sexualmente cuando era menor por Epstein y Trump. “Si el comité busca la verdad, debería preguntarle a él sobre sus menciones en los archivos”, sentenció Clinton.
El representante de California, Robert García, se unió a esta petición calificando las acusaciones de “hechos muy graves de violencia sexual”. García insistió en que el comité tiene la obligación de publicar todos los documentos, incluidos aquellos que supuestamente se han perdido. Para los demócratas, el enfoque exclusivo en los Clinton es una maniobra para encubrir las acciones del actual presidente.
¿Qué incidentes marcaron la confidencialidad de la audiencia a puerta cerrada?
A pesar de ser una sesión privada, la jornada no estuvo exenta de filtraciones y escándalos. La audiencia tuvo que interrumpirse brevemente cuando se supo que la congresista republicana Lauren Boebert filtró una fotografía. La imagen de Hillary Clinton en el interior de la sala fue difundida rápidamente por influencers del movimiento MAGA en redes sociales.
Este incidente provocó un fuerte choque entre diputados de ambos partidos en el recinto. Clinton expresó su indignación, no por la foto en sí, sino por la violación de las normas de confidencialidad. Resulta paradójico que los republicanos impusieran el secreto de la sesión para luego permitir este tipo de filtraciones. La ex primera dama calificó el comportamiento de los legisladores como “astucia” en lugar de “habilidad política”.
El presidente del comité, James Comer, aseguró que el video y la transcripción completa se harán públicos. Se espera que esto ocurra una vez que Bill Clinton termine su declaración este viernes. Hillary subrayó que su presencia allí solo servía para “distraer la atención” de las investigaciones que realmente comprometen al Gobierno federal y al FBI.
¿Cuál es la postura de los Clinton ante lo que llaman una “maniobra política”?
Para el matrimonio Clinton, esta citación es el resultado de una persecución partidista diseñada para generar titulares. Hillary recordó que otros funcionarios de alto rango han podido entregar declaraciones por escrito. Ella, en cambio, fue obligada a comparecer en persona a pesar de declarar que no posee información útil para la investigación.
En su declaración inicial, Hillary hizo un recuento de su larga trayectoria contra la violencia de género. Definió a Jeffrey Epstein como un “individuo atroz” y una “lacra mundial” con un coste humano inimaginable. Con este discurso, buscó posicionarse como una aliada de las víctimas y no como una encubridora de la red delictiva. “Me duele el corazón por los sobrevivientes y estoy furiosa por ellos”, afirmó con dureza.
La exsecretaria de Estado cerró su intervención lanzando un reto a los miembros del comité. Les instó a utilizar su poder para descubrir la verdad real del tráfico de personas y no para juegos de “fanfarronería”. La nación espera ahora el testimonio de Bill Clinton, que promete ser aún más extenso y polémico. El caso Epstein sigue siendo una herida abierta que amenaza con sacudir los cimientos del poder en Washington.
