En un giro inesperado, Hillary Clinton, ex primera dama y candidata presidencial demócrata en 2016, expresó el 15 de agosto de 2025 su disposición a nominar al presidente Donald Trump para el Premio Nobel de la Paz si logra poner fin a la guerra en Ucrania. En el pódcast Raging Moderates, Clinton destacó que un acuerdo que preserve la soberanía ucraniana merecería tal reconocimiento, aunque estableció condiciones estrictas. Sus declaraciones, a horas de la cumbre entre Trump y Vladimir Putin en Anchorage, Alaska, han generado revuelo en un contexto de alta tensión geopolítica.
Condiciones para la paz en Ucrania
Clinton fue clara al detallar los requisitos para considerar la nominación: un alto al fuego sin cesión de territorios ucranianos, la retirada completa de las fuerzas rusas de las regiones ocupadas desde 2022, y garantías de que Rusia no amenace la seguridad europea. “Si Trump logra esto sin permitir que Ucrania capitule ante Putin, lo nominaría para el Nobel”, afirmó. Estas condiciones contrastan con la postura del Kremlin, que controla aproximadamente el 18% del territorio ucraniano, incluyendo Crimea y partes del Donbás, según el Instituto para el Estudio de la Guerra.
Por lo tanto, las palabras de Clinton reflejan un pragmatismo político, pero también un desafío. La ex secretaria de Estado subrayó que su prioridad es evitar que EE.UU. facilite una rendición ucraniana, un temor compartido por aliados de la OTAN tras las promesas de Trump de resolver el conflicto en “24 horas”. La guerra, que ha dejado más de 13,000 civiles muertos y 6.9 millones de desplazados, según la ONU, sigue siendo un obstáculo para la estabilidad global.
La cumbre Trump-Putin en Anchorage
La declaración de Clinton llega en vísperas de una reunión histórica entre Trump y Putin en la Joint Base Elmendorf-Richardson, en Anchorage, el 15 de agosto. Esta cumbre, la primera entre ambos líderes desde 2019, busca explorar un alto al fuego, aunque Trump ha moderado expectativas, reconociendo que la paz es “más complicada” de lo previsto. La ausencia del presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy y de representantes de la Unión Europea o la ONU ha generado críticas, con figuras como el senador Chris Murphy advirtiendo que el encuentro podría debilitar la posición de Ucrania.
En consecuencia, la cumbre ha desatado protestas en Anchorage, donde 1,000 personas se manifestaron el jueves, según Stand UP Alaska, portando banderas ucranianas y carteles que califican a Putin de “criminal de guerra”. La Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto contra el líder ruso en 2023 por la deportación de niños ucranianos, lo que añade controversia a su visita, la primera de un presidente ruso a Alaska desde su venta por Rusia a EE.UU. en 1867.
El interés de Trump en el Nobel
Trump ha expresado abiertamente su deseo de obtener el Nobel de la Paz, un galardón que han recibido cuatro presidentes estadounidenses, incluyendo Barack Obama en 2009. En su primer mandato, promovió acuerdos como los Acuerdos de Abraham y ha intentado mediar en conflictos en Ruanda y Armenia, sin éxito en los casos de Ucrania y Gaza. En 2025, la guerra en Ucrania, que ha causado la muerte de 50,000 soldados ucranianos según estimaciones de Kiev, sigue siendo un desafío clave para su legado.
Pese a todo, las declaraciones de Clinton han sorprendido a observadores. La ex candidata, quien perdió ante Trump en 2016, ha mantenido críticas públicas hacia él, acusándolo de debilitar la democracia. Su disposición a nominarlo refleja un reconocimiento condicional de su potencial diplomático, aunque analistas como Fareed Zakaria dudan que Putin acepte las condiciones propuestas, dado su control sobre 120,000 km² de territorio ucraniano.
Reacciones y escepticismo
El Departamento de Estado, liderado por Marco Rubio, respaldó la cumbre como un “esfuerzo por escuchar a todas las partes”, pero evitó comprometerse con resultados concretos. En contraste, el presidente ucraniano Zelenskyy, desde Berlín, expresó preocupación por negociaciones sin su presencia, insistiendo en que cualquier acuerdo debe respetar la integridad territorial de Ucrania. Organizaciones como Human Rights Watch han advertido que un alto al fuego sin garantías podría perpetuar la ocupación rusa.
Además, en Anchorage, la comunidad local, que incluye a 3,000 ucraniano-americanos, planea una vigilia el viernes con una bandera ucraniana gigante en Delaney Park Strip. Residentes como Olena Kovalenko criticaron a Trump, acusándolo de usar la cumbre para “lavar su imagen”. Mientras tanto, el Kremlin, a través del ministro Sergei Lavrov, pidió no anticipar resultados, sugiriendo que la reunión es un “primer paso” hacia futuras negociaciones. La propuesta de Clinton, aunque condicional, ha colocado el foco en Trump y su capacidad para lograr un avance histórico.
