EE.UU. solo recibirá 7,500 refugiados, todos blancos de Sudáfrica

EE.UU. limitará a 7,500 el número de refugiados en 2026, en su mayoría blancos sudafricanos, según anunció la Administración Trump.
EE.UU. solo recibirá 7,500 refugiados
EFE

La Administración del presidente Donald Trump anunció un drástico recorte en su política de admisión de refugiados. Para el año fiscal 2026, Estados Unidos solo aceptará 7,500 personas bajo este estatus, en su mayoría ciudadanos blancos de Sudáfrica. La decisión marca uno de los límites más bajos de la historia reciente y representa un cambio profundo frente a la política mantenida durante décadas por el país.

El aviso oficial fue publicado este jueves en el Registro Federal. Según el documento, la medida se justifica “por razones humanitarias o por el interés nacional”. Sin embargo, el Gobierno no explicó en detalle por qué eligieron ese número ni los criterios para la selección. La cifra queda muy por debajo de las 125,000 admisiones fijadas como máximo durante la Administración Biden, lo que evidencia la nueva dirección migratoria de la Casa Blanca.

Un giro drástico en la política de refugiados

El anuncio confirma un cambio de rumbo en uno de los programas más emblemáticos del sistema de acogida estadounidense. Desde su creación en 1980, el Programa de Admisión de Refugiados de Estados Unidos ha brindado protección a millones de personas que huyen de la guerra, la persecución o desastres humanitarios. Sin embargo, la actual reducción impone un límite sin precedentes.

Fuentes cercanas al Departamento de Estado aseguraron que buena parte de las plazas se asignarán a familias sudafricanas blancas, argumentando que este grupo enfrenta violencia y discriminación en zonas rurales de su país. En febrero, la Administración de Trump anunció un plan de protección para agricultores sudafricanos, llamados “afrikaners”. Esto causó críticas de grupos de derechos humanos y del Gobierno de Sudáfrica.

Reacciones y controversia internacional

El anuncio provocó una ola de reacciones dentro y fuera del país. Grupos defensores de los refugiados acusaron al Gobierno de discriminar por motivos raciales y de alterar la esencia humanitaria del programa. Médicos Sin Fronteras, Refugee Council USA y otras organizaciones denunciaron que la decisión deja sin opciones a miles de solicitantes de refugio procedentes de zonas en conflicto como Siria, Afganistán o Sudán.

Funcionarios sudafricanos rechazaron las acusaciones de discriminación o violencia sistemática contra agricultores blancos y calificaron la medida como “basada en percepciones erróneas”. Aun así, Washington insistió en que su decisión responde a “prioridades estratégicas de seguridad y desarrollo”.

Por su parte, expertos en migración recordaron que el programa de refugiados de EE.UU. históricamente ha contado con apoyo bipartidista en el Congreso. Sin embargo, desde la llegada de Trump a la Casa Blanca, el flujo de ingresos se ha reducido al mínimo. “Esta administración ha transformado un plan humanitario en un instrumento político”, señaló un analista del Migration Policy Institute.

La reducción deja en incertidumbre a miles de solicitantes

Desde los primeros días del actual mandato, el presidente Trump pausó temporalmente el programa de admisión de refugiados, lo que provocó un retroceso en las operaciones de reasentamiento. Por lo tanto, muchas organizaciones que tradicionalmente ayudaban a integrar a los recién llegados enfrentan ahora despidos de personal y reducción de recursos.

El Gobierno indicó que un número limitado de personas han podido ingresar gracias a órdenes judiciales que protegieron a quienes ya contaban con procesos en curso. No obstante, el resto de los solicitantes debe esperar a futuras decisiones administrativas o diplomáticas para poder ingresar legalmente al país.

Además, el impacto de esta reducción también recae sobre los aliados estadounidenses que cooperan en misiones internacionales. Analistas advierten que cerrar las puertas a solicitantes de refugio provenientes de guerras o crisis políticas contradice los compromisos humanitarios que Estados Unidos ha promovido históricamente.

Contexto regional y fundamentos de la medida

El comunicado oficial subraya que el nuevo límite responde a “intereses nacionales y prioridades humanitarias específicas”. La Casa Blanca argumenta que los sudafricanos blancos incluidos en el programa enfrentarían violencia rural en su país y representan un grupo en situación de vulnerabilidad. Sin embargo, el Gobierno de Sudáfrica ha rechazado repetidamente esas afirmaciones, calificando la situación como un “asunto manipulado políticamente”.

En consecuencia, el anuncio reabre un viejo debate sobre la orientación de la política exterior y migratoria de Estados Unidos. Mientras algunos sectores republicanos lo celebran como un retorno al “control total de fronteras”, opositores y defensores de derechos humanos lo ven como una decisión excluyente que daña la imagen internacional del país.

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