Donald Trump bromeó este jueves con la posibilidad de postularse a la presidencia de Venezuela. El comentario mezcla política exterior, humor y una narrativa de “popularidad” en el país suramericano. El presidente de Estados Unidos aseguró que, tras su mandato, podría ir a Venezuela y enfrentar a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en una competencia electoral. Esto generó risas entre los miembros de su gabinete en la Casa Blanca.
¿Qué dijo Trump sobre correr en Venezuela?
Durante el encuentro de gabinete, Trump aseguró que la relación con Venezuela, desde la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, es “increíble”. Además, se autoproclamó como “la persona con mayor índice de aprobación” en el país suramericano. Sobre esa base, lanzó la broma de que, después de su mandato, “tal vez vaya a Venezuela y me presente a la presidencia contra Delcy. Tal vez me postule contra Delcy”, lo que provocó la risa de los asistentes.
El comentario, aunque planteado de forma jocosa, se enmarca en un contexto donde la administración de Trump presenta su presencia militar en Venezuela como un “cambio de régimen exitoso”. También la considera una nueva era de cooperación económica. Además, el presidente insistió en que Estados Unidos habría obtenido 100 millones de barriles de petróleo venezolano en las dos primeras semanas tras la operación. Tanto Washington como Caracas han “ganado mucho dinero”.
¿Qué imagen quiere proyectar frente a Latinoamérica?
La frase de Trump busca proyectar una imagen de liderazgo regional y popularidad personal en un país tradicionalmente crítico con la política estadounidense. Sin embargo, la comparación indirecta con figuras históricas, como Simón Bolívar, que el secretario del Interior, Doug Burgum, y el propio Trump invocan, apunta a marcar una conexión simbólica entre el mandatario estadounidense y la “liberación” de Venezuela. Burgum, tras un viaje reciente a Caracas, aseguró que Trump es visto “como Simón Bolívar”. Además, afirmó que se espera que en el país caribeño se le erija una estatua.
Esa narrativa, aunque exagerada y humorística, sirve a la estrategia de la Casa Blanca de presentar la relación con Venezuela como un éxito de política exterior y económica. La reapertura de la embajada venezolana en Washington, planeada para las próximas horas, y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas rotas desde 2019, son parte de esa narrativa optimista. Sin embargo, la comunidad latinoamericana en Estados Unidos observa con escepticismo un discurso que ve la soberanía de un país como terreno para bromas presidenciales.
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