Microplásticos y su impacto en tus hormonas y tu fertilidad

Mira a tu alrededor y te darás cuenta de que todo lo que te rodea contiene plástico. Y no, no se trata de vivir con miedo ni de obsesionarse.
Microplásticos y su impacto en tus hormonas y tu fertilidad

Vivimos en una época donde la tecnología ha evolucionado a una velocidad inesperada. Avances en todos los campos nos facilitan el día a día. Pareciera que estamos por buen camino, incluso tenemos la solución por si se nos acaba la comida, porque simplemente podríamos imprimirla. Pero tantas “soluciones” para todo realmente vienen con un precio muy alto: nuestra salud y la de nuestro planeta. Hoy quiero hablarles de ese material que se ha vuelto una parte indispensable de nuestra vida y que está literalmente acabando con la humanidad: el plástico.

Vas al supermercado y todo viene en hermosos empaques, botellitas, cajitas, bolsitas, todo con llamativos diseños creados específicamente para manipular tu mente y convertirte en un consumidor inconsciente. Llegas a casa y guardas todo en bolsitas o contenedores descartables. Incluso te ahorran lavar platos. Los platos desechables parecen la solución perfecta para nuestras vidas ajetreadas.

Ya no tienes que ir, como se hacía antiguamente, a la tienda a que rellenen tu botella de aceite, pues hoy todo viene en envases plásticos, que encima son la opción más económica frente a los contenedores de vidrio. El plástico está en cada detalle de nuestras vidas, es tan normal que ya ni recordamos cómo era la vida antes de él. Hemos normalizado de tal manera el plástico que realmente no podemos vivir sin él, y encima es realmente barato. Pero lamento decirte que este material que te hace la vida más fácil está destruyendo tu salud.

¿Qué son realmente los microplásticos?

Los microplásticos son fragmentos diminutos de plástico que provienen de la degradación de objetos más grandes o que ya fueron fabricados en ese tamaño. No se ven, no se sienten, no tienen sabor, pero están ahí. Están en el agua que tomamos y en los alimentos que comemos, lo que respiramos, en el mar y en los lagos donde nos bañamos. Están en la ropa que usamos. Incluso están en productos que aplicamos sobre la piel.

Es decir, no es algo que puedas evitar completamente… pero sí puedes reducir muchísimo.

No estamos hablando de una película de ciencia ficción o de un problema del futuro. Hoy en día podemos encontrar microplásticos en sangre, pulmones, placenta e incluso en la leche materna… y eso cambia completamente la conversación. Los microplásticos son un problema grave de HOY.

El problema no es solo el plástico

El problema no es solo el microplástico físico, sino los químicos que vienen con él.

Muchos de estos plásticos contienen compuestos como:

  • Ftalatos
  • Bisfenoles (como el BPA)

Pero esto es solo la punta del iceberg, porque también existen muchos otros químicos asociados a los plásticos que pueden afectar el cuerpo:

  • BPS y BPF (sustitutos del BPA que muchas veces son igual o más disruptores)
  • Estireno (presente en poliestireno, como los envases tipo “foam”)
  • Dioxinas (subproductos altamente tóxicos del proceso de fabricación y degradación)
  • PFAS (“químicos eternos”, usados en materiales resistentes al agua y grasa)
  • Retardantes de llama bromados
  • Antimonio (utilizado en la fabricación de botellas PET)

Estos químicos son conocidos como disruptores endocrinos, lo que significa que interfieren con nuestras hormonas. Y cuando hablamos de hormonas, estamos hablando de todo:

  • Energía
  • Metabolismo
  • Fertilidad
  • Estado de ánimo
  • Inflamación
  • Envejecimiento

Las hormonas regulan una gran cantidad de procesos en el cuerpo, por lo que cualquier alteración en su equilibrio puede tener consecuencias serias para la salud.

La ropa: uno de los mayores peligros para la fertilidad

¿Te envolverías en papel film pintado con derivados del petróleo para tu cita de esta noche? Lo dudo, ¿verdad? Parece broma, pero eso es lo que estamos haciendo. 

Hoy en día, la mayoría de la ropa que usamos está hecha de materiales sintéticos: poliéster, nylon, acrílico, spandex, entre otros… es decir, básicamente plástico.

Pensarás que es inofensivo, no lo estás comiendo, solo lo estás usando, pero déjame decirte que la piel es el órgano más grande que tenemos. Nuestra piel absorbe muchas de las sustancias con las que entra en contacto. Imagina tu cuerpo cubierto de plástico, y de cientos de químicos tóxicos.Tu temperatura corporal hace que estas telas liberen compuestos.Tu piel los absorbe.Además, los inhalas. Peor aún, imagina lo que pasa cuando usas esos leggings tan bonitos y pegados a la piel. Mientras te ejercitas, hay más sudor, más fricción y más calor.Por lo tanto, se dan todas las condiciones para una mayor exposición a esos compuestos.

Las telas sintéticas no son solo “plástico tejido”. Son un producto altamente procesado químicamente. Puede contener:

  • Ftalatos (usados para hacer los materiales más flexibles)
  • PFAS (para hacerla impermeable o resistente a manchas)
  • Colorantes sintéticos con metales pesados
  • Formaldehído (para evitar arrugas y moho)
  • Retardantes de llama
  • Nonylphenol ethoxylates (NPEs) (usados en procesos industriales textiles)

Muchos de estos son disruptores endocrinos comprobados, y lo más probable es que aún no conozcamos el real alcance de sus efectos en nuestra salud a largo plazo.

La ropa sintética es una exposición constante, silenciosa y acumulativa.

¿Cómo afectan realmente al cuerpo?

Una de las áreas donde más se está viendo el impacto de los microplásticos es en la fertilidad. El plástico literalmente está acabando con la humanidad.

Hoy en día, muchas parejas tienen dificultades para concebir sin una causa clara. Y lo que se está empezando a entender es que la exposición constante a estos químicos podría ser una pieza importante del rompecabezas.

En hombres, por ejemplo, se ha comprobado una disminución en la calidad del esperma y cambios en la movilidad espermática.

En mujeres se ven desbalances hormonales, alteraciones en ciclos menstruales, problemas en la implantación. Pero no se queda ahí. Diversos estudios científicos han demostrado que la exposición a ciertos químicos en los microplásticos, como ftalatos y bisfenoles, puede afectar el embarazo. Puede interferir con el desarrollo hormonal del feto masculino, especialmente en etapas muy tempranas. Esto no siempre causa malformaciones visibles al nacer. Sin embargo, puede cambiar la programación del sistema reproductivo. Puede reducir la distancia anogenital, que indica baja exposición a testosterona fetal. También puede alterar el desarrollo del pene. Además, puede causar testículos no descendidos. En algunos casos, aparecen condiciones como la hipospadias.

Todo esto forma parte de un patrón más amplio en el que el cuerpo masculino se desarrolla bajo señales hormonales alteradas, lo que puede manifestarse años después en infertilidad y desequilibrios hormonales.

Pero, ¿qué más?

Los microplásticos también se están asociando con aumento de grasa corporal, resistencia a la insulina, problemas cardiovasculares, disfunción tiroidea e inflamación crónica. Y todo esto tiene algo en común: procesos lentos, silenciosos y acumulativos. 

Pero la buena noticia es que algunos biomarcadores de exposición pueden bajar cuando se reduce el contacto con plásticos.

En estudios donde las personas reducen mucho el contacto con plásticos por un tiempo, se ha visto algo claro. Los niveles de BPA pueden bajar mucho. Algunos marcadores hormonales pueden mejorar. Y el cuerpo puede empezar a “desintoxicarse” de forma natural

¿Dónde están los microplásticos en tu día a día?

  • Envases de comida para llevar
  • Plásticos que se calientan en el microondas
  • Botellas de agua
  • Cápsulas de café
  • Utensilios de cocina (espátulas, tablas de picar, etc)
  • Vajilla 
  • Ropa sintética (una de las fuentes más constantes)
  • Cosméticos y productos de cuidado personal
  • Bolsas, empaques y envolturas
  • Recubrimientos “antiadherentes” o resistentes a grasa
  • Colchón y ropa de cama
  • Alfombras
  • Cortinas
  • Pinturas y recubrimientos
  • Interior del auto
  • Juguetes y accesorios para bebés
  • Incluso el aire dentro de casa puede estar cargado de microplásticos provenientes de textiles, muebles, carteras y accesorios.

Mira a tu alrededor y te darás cuenta de que todo lo que te rodea contiene plástico. Y no, no se trata de vivir con miedo ni de obsesionarse, se trata de hacer cambios simples que marquen la diferencia, se trata de tomar decisiones más conscientes.

¿Qué podemos hacer?

  • Evitar calentar comida en plástico
  • Usar contenedores de vidrio o acero inoxidable en vez de plástico
  • Reemplazar los vasos de plástico por vidrio, usar tazas de cerámica y utensilios de cocina de madera o acero
  • Eliminar el papel film de la cocina y usar telas con cera de abeja
  • Preferir muebles de tiendas de antigüedades en vez de los modernos muebles cargados de toxinas y plástico
  • Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados
  • Elegir productos con ingredientes simples y limpios
  • Filtrar el agua con sistemas de buena calidad
  • Evitar fragancias sintéticas
  • Elegir ropa de fibras naturales como algodón orgánico, lino, lana de oveja o alpaca
  • Evitar ropa sintética especialmente para dormir o hacer ejercicio
  • Usar sábanas y mantas de algodón orgánico o lino

¿La dieta perfecta?

No tienes que hacerlo perfecto. Pero cada pequeño cambio suma. Mira a tu alrededor y cada vez que vayas de compras analiza las alternativas con las que puedas ir poco a poco reemplazando el plástico en tu vida.

No se trata solo de qué comes… sino de todo lo que te rodea. 

Puedes estar comiendo “saludable”. Pero si todo viene envuelto en plástico, el impacto aumenta. Si además lo calientas en plástico, es peor. Y si vives rodeada de materiales sintéticos, suma más. Así, el esfuerzo que haces por un lado se desvanece rápido por el otro.

Más bien, deberíamos enfocar nuestros esfuerzos tecnológicos en reparar los daños causados por la ambición de unos pocos. También deberíamos crear alternativas con materiales no tóxicos en muchos campos. Recuerda que estamos llegando a un punto de no retorno, a un punto donde vamos a dañar tanto nuestros mares, nuestros suelos y el aire que respiramos que no vamos a poder repararlo. ¿Qué legado quieres dejarle a tus hijos y a las futuras generaciones?

¿Quieres saber más sobre Cristy’s Kitchen? Visita su página web.

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