El verdadero Marshmallow: de medicina sagrada a golosina ultraprocesada

El Marshmallow (Althaea officinalis) es una planta herbácea eurasiática, cultivada desde la antigüedad por sus propiedades medicinales.
El verdadero Marshmallow de medicina sagrada a golosina ultraprocesada

Cuando pensamos en marshmallows, casi siempre nos viene a la mente lo mismo: fogata, chocolate, galletitas, una nube blanca que se tosta y se derrite. Pero la historia real del marshmallow no empezó en una fábrica de dulces… sino en un pantano, con una planta medicinal viscosa y profundamente terapéutica: Althaea officinalis, el verdadero marshmallow.

Volvamos en el tiempo para ver cómo una planta medicinal para la garganta y el estómago se convirtió en una golosina industrial cargada de toxinas y analicemos cómo podemos recuperar sus beneficios medicinales disfrutando de una textura esponjosa y deliciosa.

El Marshmallow (Althaea officinalis) es una planta herbácea eurasiática, cultivada desde la antigüedad por sus propiedades medicinales. Crece en zonas húmedas de Europa, Norte de África y Asia. En la Antigüedad, especialmente en Egipto, se usaba la raíz para calmar la tos, suavizar la garganta e incluso cicatrizar heridas. Se mezclaba la raíz con miel hasta obtener una pasta espesa y pegajosa que se reservaba, según algunas fuentes, para reyes y dioses.

Es decir: el primer “marshmallow” no era una nube blanca de azúcar, sino una pasta medicinal dulce de raíz y miel.

Durante siglos, la planta siguió siendo principalmente medicina, y no tenía nada que ver con las bolsitas de colores del supermercado.

Francia y la pâte de guimauve: cuando la farmacia se volvió pastelería

En los siglos XVIII–XIX, Francia hace lo que Francia hace mejor: convierte la medicina en alta confitería. Los boticarios y confiteros franceses empezaron a batir extracto o decocción de raíz de marshmallow con azúcar, agua y claras de huevo, a veces con un poco de goma arábiga (fibra de acacia) para dar más cuerpo.

A esa mezcla esponjosa se le llamó pâte de guimauve. Era básicamente un merengue gomoso sin hornear que se saborizaba con agua de rosas o agua de azahar y que se secaba en barritas o pastillas; se vendía como dulce y, al mismo tiempo, como remedio para la tos y la irritación de garganta.

Era un producto laborioso: extraer el mucílago de la raíz tardaba al menos 12 horas, hervirlo con azúcar hasta “punto de bola”, batir con las claras, secar muchas horas por cada lado… Un proceso de al menos dos días.

Más tarde se añadió goma arábiga para estabilizar mejor la textura. Pero había un problema: la goma arábiga era cara, la raíz de marshmallow era lenta de trabajar… y la demanda de golosinas iba en aumento.

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El marshmallow moderno: el nombre se quedó, la planta no

A finales del siglo XIX, la industrialización de este dulce reemplazó la raíz de marshmallow por gelatina (más barata, más estable). Empezaron a usar el sistema starch mogul, en el que unas bandejas de almidón de maíz modificado se prensaban con un molde para crear cavidades en el almidón. Luego esas cavidades se llenaban con la mezcla de marshmallow y se dejaban enfriar o endurecer. Después vino el sistema de extrusión, donde la masa se hacía pasar por tubos, se cortaba en cilindros y se envasaba.

Lamentablemente, la planta de marshmallow y sus propósitos medicinales desaparecieron por completo de la ecuación, dejando hoy en día un dulce industrial hecho con sirope de maíz, dextrosa, almidones modificados genéticamente, preservantes, colorantes y saborizantes. Podemos decir que de ser un dulce medicinal pasó a ser un dulce veneno.

El verdadero Marshmallow: de medicina sagrada a golosina ultraprocesada

Volver a la raíz: qué hace medicinal al marshmallow root

La parte verdaderamente medicinal de Althaea officinalis está en su raíz, que es muy rica en mucílagos, polisacáridos ácidos de alto peso molecular, solubles en agua. Puedes imaginarlos como largas cadenas de azúcares complejos (galacturónico, rhamnosa, glucosa, etc.) que, al hidratarse, forman un gel espeso y resbaloso.

Ese “gel” cubre y protege las mucosas de la garganta, esófago y estómago; ayuda a calmar la tos seca, la acidez, el ardor gástrico y se usa también en fórmulas para el sistema urinario y digestivo, donde actúa como un recubrimiento suave de superficies inflamadas.

En fitoterapia se le llama planta demulcente: una especie de bálsamo interno que no fuerza al cuerpo, sino que lo envuelve y lo calma.

Frío vs calor: qué pasa con los mucílagos

Es como cuando cocinas algo muy delicado: si usas demasiado calor, se estropea. Los estudios de laboratorio han visto que, si calientas la raíz a unos 60 °C durante varias horas, sacas mucha cantidad de estos polisacáridos; pero si pasas de 70 °C y la hierves fuerte, esas fibras empiezan a romperse y el gel pierde parte de su textura y de su efecto calmante.

Por eso los herbolarios dejan la raíz en agua fría o tibia varias horas, para que se hinche despacito y forme un líquido espeso, menos amargo y que mantenga mejor sus propiedades medicinales.

Es decir, si lo que quieres es el máximo “gel protector”, el método estrella es el macerado en frío largo, y no hervirla como si fuera un té cualquiera.

El dilema histórico: ¿la pâte de guimauve era realmente medicinal?

Analicemos la receta de la pâte de guimauve. La idea con esta receta era lograr una textura bien esponjosa y estable, y para eso el proceso era así: primero se extraía el mucílago de la raíz de marshmallow (muchas veces usando calor), luego se cocinaba con azúcar hasta “punto de bola” (unos 115–121 °C), ese jarabe hirviendo se vertía sobre claras montadas mientras se batía, y después se dejaba secar muchas horas.

Desde el lado de la textura, perfecto: el mucílago ya medio degradado ayudaba a estabilizar la espuma de clara, actuaba como una goma natural y dejaba una sensación suave en la garganta. Pero desde el lado medicinal, esas temperaturas altas con azúcar concentrado rompían muchas cadenas de mucílago, hacían el gel menos espeso y reducían su capacidad de formar esa película protectora tan característica.

El resultado: la pâte de guimauve todavía suavizaba un poco la garganta y mantenía la fama de “buena para el pecho”, pero ya no tenía todos los beneficios que se consiguen cuando la raíz se prepara en maceración fría. En resumen, era un punto medio: un híbrido entre medicina y golosina.

¿Podemos lograr un marshmallow delicioso pero además que sea realmente medicinal?

Mi objetivo es crear una versión de este dulce que cumpla con todos los requisitos: que sea medicinal, pero también delicioso y con una textura de nubecita perfecta. Así que para esta receta quiero combinar varios ingredientes que ayuden al sistema respiratorio e inmunológico. Para esto vamos a usar elderberries (apoyan al sistema inmune en resfríos y gripe, poderosos antioxidantes y antiinflamatorios), echinacea (tiene un efecto inmunoestimulante, ayuda en la reducción e intensidad de los resfriados), jengibre (antiinflamatorio, antioxidante, ayuda con la digestión) y nuestro ingrediente estrella, la raíz de marshmallow.

Ahora ya sabemos que el mucílago del marshmallow root se conserva mejor a temperaturas suaves, mientras que otras plantas como el elderberry, la echinacea o el jengibre sí necesitan calor para soltar sus compuestos.

Entonces la idea es separar funciones: usar el fuego solo para esas otras hierbas, y dejar la raíz de marshmallow en un macerado frío largo, sin hervirla, incorporándola luego a la mezcla de merengue/gelatina cuando ya está fría.

Si además usamos endulzantes reales como miel de maple, una buena gelatina grass-fed para la estructura y extractos de frutos y raíces que apoyen el sistema inmune, el marshmallow deja de ser solo una golosina nostálgica y se convierte en un dulce alto en proteínas y con propiedades medicinales. ¿Vamos con la receta?

Marshmallows Medicinales

Ingredientes

Para las infusiones:

  • 40 g de elderberries secos
  • 20 g de raíz de echinacea seca
  • 15 g de jengibre fresco rallado
  • 750 ml de agua
  • 30 g de raíz de marshmallow

Para el marshmallow:

  • 300 g de miel de maple pura
  • 30 g de gelatina en polvo grass-fed
  • 2 claras de huevo a temperatura ambiente
  • 10 g de fibra de acacia
  • ¼ cdta. de cremor tártaro
  • 1 cdta. de extracto puro de vainilla (opcional)

Preparación

  1. Prepara un molde de 8 x 8 inches con papel manteca y espolvórale encima arrowroot.
  2. Coloca en una olla los elderberries secos, la echinacea, el jengibre rallado y el agua filtrada. Lleva a ebullición, tapa y baja el fuego al mínimo, dejando hervir la mezcla por 30 minutos. Deja enfriar completamente.
  3. Cuela la preparación y separa en un vaso 195 g de esta infusión, donde le agregarás la raíz de marshmallow. Mezcla bien y deja reposar durante 12 horas como mínimo para extraer los mucílagos del marshmallow.
  4. Una vez extraídos los mucílagos, cuela bien la preparación y a este líquido viscoso agrégale en forma de lluvia la gelatina en polvo, revolviendo bien. Deja hidratar.
  5. En otra olla pon 200 g de la infusión herbal inicial (si te sobra infusión tómala caliente como un tecito), agrega la miel de maple y, en forma de lluvia y revolviendo constantemente, echa la fibra de acacia hasta disolver.
  6. Lleva esta mezcla a cocción a fuego medio hasta alcanzar una temperatura entre 235 y 239 °F.
  7. Mientras tanto, coloca en el bowl de la batidora las dos claras a temperatura ambiente, el cremor tártaro y bate hasta punto de nieve.
  8. En otra olla coloca agua caliente y encima (a modo de baño maría) pon el bowl con la gelatina hidratada para que esta se disuelva lentamente. Recuerda que no debe superar los 60 °C para mantener las propiedades medicinales de la raíz de marshmallow.
  9. Cuando la temperatura de la mezcla de miel de maple alcance los 235 °F, viértela en forma de hilo en el bowl de la batidora mientras las claras se siguen batiendo a velocidad máxima.

¿Qué sigue?

  1. Continúa batiendo hasta que la mezcla tome temperatura ambiente; esto tomará algunos minutos.
  2. Una vez que la mezcla esté a temperatura ambiente (para no afectar los mucílagos del marshmallow), y sin dejar de batir, agrega lentamente la mezcla de gelatina disuelta (recuerda, es importante que la gelatina se haya disuelto por completo) y continúa batiendo hasta integrar completamente. Aquí puedes agregar el extracto de vainilla o algún otro aromatizante; incluso puedes usar agua de rosas o de azahar, como se usaba en la receta original.
  3. Vierte la preparación en el molde y alisa bien la superficie para que quede pareja.
  4. Deja secar tus marshmallows al menos 12 horas.
  5. Espolvorea encima un poco más de arrowroot y desmolda.
  6. Corta con una tijera los cubos de marshmallow y pásalos por arrowroot por todos lados; esto evitará que se peguen entre ellos.
  7. Guárdalos en un recipiente de vidrio en la refri por varios días.

Nota

Si te parece que el sabor es un poco amargo podrías reducir un poco la cantidad de echinacea.

Si eres como yo y no te gusta tanto el dulce, puedes reducir un poco la cantidad de miel de maple; podría ser a 230–250 g.

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