Pese a roces, Sheinbaum y Trump logran llamada “cordial”

Sheinbaum y Trump acuerdan cooperar en seguridad y comercio durante una llamada cordial que busca aliviar las tensiones bilaterales.
“Algo habrá que hacer con México”: Trump presiona a Sheinbaum tras captura de Maduro
Combo de fotografías de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum (i), y el presidente estadounidense, Donald Trump (d). EFE/Mario Guzmán/Chris Kleponis

El complejo tablero de las relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos registró este viernes un episodio de distensión de alto nivel. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sostuvo una conversación telefónica con su homólogo estadounidense, Donald Trump. La llamada ocurre en un momento crucial, caracterizado por fricciones bilaterales en materias sensibles como la seguridad interna y el comercio internacional. Sin embargo, ambos mandatarios expresaron su voluntad de mantener los canales institucionales abiertos para resolver los diferendos.

La propia mandataria mexicana se encargó de difundir el resultado del encuentro a través de un mensaje en sus redes sociales oficiales. Sheinbaum calificó el intercambio de opiniones como una conversación «cordial y excelente». Según la líder mexicana, durante el enlace se reafirmó el compromiso de continuar trabajando de manera coordinada en temas de seguridad. Asimismo, se dio continuidad a las pláticas comerciales que se desarrollan actualmente entre los equipos técnicos de las dos naciones.

Este contacto directo adquiere una relevancia singular dado el contexto político inmediato que envuelve a los dos países vecinos. La llamada telefónica se perfila como un nuevo contacto de alto nivel dentro de la estrategia diplomática del Gobierno mexicano. Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, México ha buscado establecer puentes estables con los nuevos funcionarios de Washington. Estos esfuerzos buscan mitigar las declaraciones estridentes y consolidar un diálogo institucional basado en el respeto mutuo.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, habla en una rueda de prensa, este 9 de febrero de 2026, en el Palacio Nacional en Ciudad de México (México). EFE/Mario Guzmán

¿Cuáles son las tensiones de seguridad que rodean este diálogo bilateral?

La aparente armonía de la llamada telefónica contrasta con los recientes desencuentros generados por las agencias de justicia de Estados Unidos. Las tensiones aumentaron tras las acusaciones formales del Departamento de Justicia estadounidense contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Las autoridades del país vecino señalan al funcionario local y a otros altos cargos estatales por presuntos vínculos con el narcotráfico. En concreto, se les vincula con operaciones ilícitas relacionadas con el poderoso cártel de Sinaloa.

El Gobierno de México ha criticado severamente estas acusaciones públicas, argumentando una alarmante falta de pruebas sustanciales por parte de Washington. La administración de Sheinbaum ha exigido formalmente que cualquier señalamiento judicial sea debidamente sustentado ante los canales legales correspondientes. A este escenario de desconfianza se suma la denuncia mexicana sobre presuntas operaciones encubiertas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en su territorio. Estos eventos han generado un clima de sospecha recíproca que la llamada presidencial intenta suavizar.

La agenda de seguridad entre ambos países ha estado marcada históricamente por el combate al narcotráfico y el fentanilo. El flujo ilegal de esta sustancia sintética hacia el norte sigue siendo la principal prioridad política para la Casa Blanca. En este marco, el gobierno de Sheinbaum se ha reunido previamente con figuras clave de la nueva administración de Trump. Entre ellos destacan el secretario de Estado, Marco Rubio, y el titular de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), Kash Patel.

¿Dónde traza México la línea en la cooperación de seguridad con EE. UU.?

Frente a las presiones de Washington, la presidenta de México ha mantenido una postura firme respecto a la soberanía nacional. Sheinbaum ha reiterado en múltiples ocasiones que su administración acepta la coordinación estratégica y el intercambio fluido de información de inteligencia. Sin embargo, el Estado mexicano rechaza de manera tajante cualquier tipo de operación armada directa por parte de agencias extranjeras en su suelo. Esta postura busca evitar la vulneración del marco constitucional y las leyes locales.

La polémica sobre los límites de la cooperación se encendió recientemente debido a supuestas intervenciones de agentes estadounidenses en el norte de México. Específicamente, se denunció la participación de personal de Estados Unidos en acciones contra laboratorios de droga en el estado de Chihuahua. Estas acciones unilaterales han sido vistas por analistas mexicanos como una injerencia inaceptable dentro del territorio nacional. Por ello, definir las reglas del juego en seguridad es un asunto urgente para la diplomacia mexicana.

El fenómeno de la migración irregular complementa este intrincado panorama de seguridad en la frontera común de más de 3 000 kilómetros. Trump ha insistido en la necesidad de aplicar controles fronterizos más estrictos y ha amenazado con la imposición de aranceles punitivos. México, por su parte, argumenta que se deben atender las causas estructurales del flujo migratorio en Centro y Sudamérica. Encontrar un terreno común en este rubro será vital para evitar crisis humanitarias y comerciales en los próximos meses de 2026.

¿Qué se espera del futuro comercial y la revisión del T-MEC?

El segundo pilar de la conversación presidencial abordó la crucial agenda económica que une indisolublemente a ambas economías norteamericanas. Actualmente, las naciones se preparan para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Este proceso normativo ya ha comenzado a generar debates intensos entre los responsables del comercio internacional de los países firmantes. Los mercados financieros observan con cautela cada declaración oficial, temiendo brotes de proteccionismo comercial.

El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, y el representante de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer, lideran las evaluaciones institucionales. Ambos funcionarios han adelantado que la revisión del acuerdo trilateral no será un proceso sencillo ni rápido para las delegaciones. De hecho, los expertos anticipan una negociación larga y compleja que podría prolongarse fácilmente hasta el año 2027. Los temas más espinosos incluyen las reglas de origen automotriz y las políticas energéticas del gobierno mexicano.

A pesar de las dificultades técnicas, la llamada entre Sheinbaum y Trump envía una señal de calma a los inversionistas internacionales. Mantener el flujo comercial libre de aranceles es fundamental para la estabilidad económica de toda la región de Norteamérica. La mandataria mexicana apuesta por demostrar que la integración económica beneficia la creación de empleos en ambos lados de la frontera. El diálogo directo entre los presidentes será la herramienta clave para destrabar los nudos políticos que surjan en las mesas de negociación.

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