EN PORTADA: XI Y TRUMP: ¿IRÁN O TAIWÁN?

Donald Trump y Xi Jinping se reunieron en China entre elogios públicos, amenazas sobre Taiwán y tensión por la guerra en Irán.
EN PORTADA: XI Y TRUMP: ¿IRÁN O TAIWÁN? Xi y Trump exhiben sintonía sobre acciones en Irán, pero Taiwán es la gran línea roja.
Foto: EFE

Xi y Trump exhiben sintonía sobre acciones en Irán, pero Taiwán es la gran línea roja.

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El corazón político de Pekín se convirtió en el epicentro de la diplomacia global. Los presidentes Donald Trump y Xi Jinping protagonizaron una jornada de gran intensidad en el Gran Salón del Pueblo. La reunión, que se extendió por más de dos horas, estuvo cargada de simbolismo y cortesías personales, pero también de advertencias estratégicas. Mientras el republicano busca soluciones para la crisis energética, el líder chino mantiene su mirada fija en la soberanía regional.

La sintonía personal entre ambos líderes fue evidente desde los primeros brindis. Trump no escatimó en elogios, calificando a Xi como un “líder de distinción extraordinaria” y un “gran amigo”. Por su parte, Xi trazó paralelismos históricos entre el “rejuvenecimiento nacional” de China y el movimiento “Make America Great Again”. Según el mandatario asiático, ambos proyectos pueden reforzarse mutuamente para beneficiar al mundo. Sin embargo, detrás de la retórica de amistad, las diferencias sobre Taiwán e Irán marcan el verdadero pulso de la relación.

Esta cumbre ocurre en un momento de vulnerabilidad económica para Estados Unidos debido a la guerra en Oriente Medio. El cierre del estrecho de Ormuz ha disparado los precios de la energía, afectando el bolsillo de los ciudadanos a meses de las elecciones de mitad de mandato. Trump, en un tono desafiante, ha minimizado este impacto financiero, insistiendo en que su única prioridad es evitar que Teherán obtenga armas nucleares. Esta postura ha obligado a su equipo, liderado por JD Vance, a intentar suavizar sus declaraciones ante la prensa.

¿Cómo planea China ayudar en el conflicto con Irán?

Trump reveló este jueves que Xi Jinping le ofreció formalmente su “ayuda” para mediar en la guerra de Irán. La reapertura del estrecho de Ormuz es un interés compartido, ya que por esa vía pasa el 45 % de las importaciones energéticas chinas. “Al presidente Xi le gustaría que se llegara a un acuerdo”, explicó Trump a Fox News. El líder chino se habría comprometido además a no suministrar equipamiento militar a la República Islámica, un anuncio que Washington considera de suma importancia.

A pesar de este compromiso, la relación entre Pekín y Teherán sigue siendo compleja. China es el mayor comprador de petróleo iraní y Xi dejó claro que su país desea mantener ese flujo comercial. Estados Unidos, representado por el secretario de Estado Marco Rubio, sostiene que a Pekín le conviene la estabilidad regional. La crisis energética ha reducido el consumo global, lo que se traduce en una caída de las ventas de productos manufacturados chinos en el extranjero.

La Casa Blanca emitió un comunicado confirmando que ambos países coinciden en que Irán no debe poseer nunca armas nucleares. La necesidad de restablecer el transporte de hidrocarburos sin cobros de derechos de paso es el punto de mayor convergencia. Trump espera que la influencia económica de China sobre Irán sirva como la palanca definitiva para desbloquear el conflicto. Sin embargo, la cooperación china en el Golfo parece tener un precio muy alto en el tablero del Pacífico.

¿Por qué Taiwán sigue siendo la gran línea roja?

Si Irán fue el terreno de la cooperación, Taiwán se confirmó como el muro de la discordia. Xi Jinping fue tajante al advertir que el manejo de la cuestión taiwanesa definirá si la relación bilateral goza de estabilidad o cae en el conflicto. Según el resumen oficial de la agencia Xinhua, Xi alertó sobre el riesgo de choques directos si Washington no gestiona este asunto “adecuadamente”. Para China, cualquier apoyo a la isla es visto como una interferencia inaceptable.

El mandatario chino apeló a la “trampa de Tucídides”, advirtiendo sobre el peligro de una guerra entre una potencia emergente y una consolidada. Pidió a Trump abandonar la lógica de confrontación y tratar a China como un socio en lugar de un rival. No obstante, la administración Trump ya ha aprobado un paquete de asistencia militar para Taiwán valorado en 11.000 millones de dólares. Aunque la entrega del equipo aún no se concreta, la tensión por el control de la isla sigue siendo el mayor obstáculo.

La disputa no es solo territorial, sino también tecnológica y estratégica. Taiwán lidera la producción mundial de circuitos integrados, componentes esenciales para el desarrollo de la inteligencia artificial. Trump busca fortalecer la fabricación de estos chips en territorio estadounidense para reducir la dependencia de la isla. Esta competencia por la supremacía tecnológica marcó la presencia de gigantes empresariales en la delegación de Estados Unidos, subrayando que la economía y la defensa hoy caminan de la mano.

¿Qué papel juegan los líderes tecnológicos en esta cumbre?

La presencia de figuras como Elon Musk y Jensen Huang en Pekín añadió una dimensión corporativa sin precedentes a la visita de Estado. Musk calificó el encuentro como “maravilloso”, mientras que Huang, CEO de Nvidia, elogió la interacción entre los mandatarios. Para Trump, estos “moguls” representan la “magia” del capitalismo estadounidense que busca abrir el mercado chino. Su inclusión en la comitiva subraya que la relación más importante del mundo se juega tanto en los despachos presidenciales como en las sedes de Silicon Valley.

La jornada concluyó con un banquete de honor en el que los empresarios de ambas naciones compartieron mesa con los altos funcionarios. Xi Jinping insistió en que la cooperación beneficia a ambas economías, pidiendo un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias. El objetivo de Washington es que China aumente la compra de productos agrícolas, energía y aviones Boeing para reducir el déficit comercial. Sin embargo, no se anunciaron grandes acuerdos concretos al cierre de esta primera sesión maratónica.

Trump mantendrá este viernes un nuevo encuentro con Xi antes de emprender el regreso a Washington. Se espera que en estas últimas horas se concreten algunos de los foros de inversión y comercio discutidos a puerta cerrada. El éxito de la visita se medirá por la capacidad de Trump para obtener resultados tangibles antes de marcharse. Mientras el mundo espera señales de paz en el Golfo, la sintonía exhibida en Pekín ofrece un respiro temporal, aunque la “línea roja” de Taiwán sigue tan marcada como siempre.

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