Desde esta medianoche, un cuarto de millón de venezolanos queda expuesto a la deportación por la expiración del Estatus de Protección Temporal (TPS). Este programa permitía a los beneficiarios vivir y trabajar legalmente en Estados Unidos, pero su vencimiento tras la decisión del gobierno deja a muchas familias en una situación incierta. Quienes pierden el TPS enfrentan la pérdida inmediata del permiso de trabajo y la amenaza de quedar en la clandestinidad para evitar el regreso a Venezuela.
Muchos migrantes, como Oriana, madre de una adolescente y residente en EE.UU. desde hace más de cinco años, prefieren adaptarse a una nueva realidad en silencio. Tras la revocación del amparo por parte del gobierno, miles consideran mudarse de estado, desconectar sus teléfonos y establecerse en la clandestinidad dentro del país antes que regresar a Venezuela, donde dicen que “no queda nada”.
El impacto y la lucha legal por el TPS
El TPS ha protegido a decenas de miles de venezolanos de la deportación y les ha otorgado derecho al trabajo en Estados Unidos. José Palma, coordinador de la Alianza TPS, encabeza una demanda contra el gobierno para preservar este beneficio. Actualmente, el caso sigue abierto en el Noveno Circuito de Apelaciones. La demanda agrupa dos grupos afectados: los 250.000 venezolanos de 2021, cuyo amparo termina hoy, y los 350.000 de la extensión de 2023, desprotegidos desde el mes pasado.

La batalla legal está lejos de resolverse. Aunque la última decisión del Tribunal Supremo permitió al gobierno seguir adelante con la revocación, la lucha continúa. Palma señala que aún existen opciones legales y que, si es necesario, volverán al Supremo para defender a los beneficiarios del TPS.
Consecuencias inmediatas y alternativas migratorias
Con la expiración del TPS, hasta 600.000 venezolanos corren riesgo de detención y deportación inmediata en Estados Unidos. Este es el mayor número de personas afectadas en toda la historia del programa. El abogado Fernando Romo advierte que quienes tenían una orden de deportación previa son los más vulnerables. Al perder el TPS, estas órdenes se reactivan y los migrantes pueden ser buscados por agentes migratorios.

A pesar de la gravedad del momento, quienes pierden el TPS aún pueden solicitar asilo, aunque el proceso es complejo y no siempre garantiza la permanencia. También hay proyectos de ley en el Congreso estadounidense, con apoyo bipartidista, que buscan otorgar legalización permanente a los beneficiarios de TPS de varios países. Estos esfuerzos, sin embargo, tomarán tiempo y requieren apoyo institucional.
En las últimas horas, las asociaciones de migrantes y activistas han intensificado su llamado a permanecer atentos y buscar asesoría legal. “No hay que perder las esperanzas y hay que aguantar hasta donde más se pueda”, dicen líderes comunitarios. Para muchos inmigrantes venezolanos, el fin del TPS significa el comienzo de una nueva etapa de incertidumbre y resiliencia, mientras la batalla por un estatus legal perdurable se libra en tribunales y en el Congreso estadounidense.
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