Familia exige liberar a padre detenido por el ICE en arresto

Una parada de tráfico en Texas derivó en la detención migratoria de Gerardo Reyes, dejando a su familia al borde de perder su hogar.
Familia exige liberar a padre detenido por el ICE en arresto
Fotografía cedida por la familia Reyes donde se muestra a Gerardo Reyes (c) junto a su esposa Sanjuana Escalante y sus hijos. EFE/ Familia Reyes

La vida de Gerardo Reyes dio un giro brusco el pasado 14 de marzo. Durante una parada de tránsito en San Marcos, Texas, la policía local lo arrestó junto a su hijo menor de edad. Aunque los cargos iniciales en su contra fueron desestimados al poco tiempo, Reyes no volvió a casa. En cambio, pasó directamente a custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). Allí permanece desde hace casi 2 meses bajo amenaza de deportación.

Hoy, la historia de este padre de familia de 45 años se ha convertido en un reflejo de las crecientes tensiones entre las comunidades inmigrantes y las autoridades locales en Texas. Su caso ha movilizado a su familia, a activistas y a líderes locales. Además, exigen su liberación y cuestionan la legalidad del arresto inicial que detonó su proceso migratorio.

Desde un centro de detención en Texas, Reyes enfrenta no solo la incertidumbre legal, sino también condiciones de encierro difíciles. Según relató en una videollamada citada en el contenido base, el frío en las instalaciones es extremo, la lluvia entra por las ventanas y se le ha negado atención médica adecuada para un fuerte dolor de muelas. Sin embargo, su mayor preocupación no está dentro del centro. Por el contrario, está en el exterior, donde su familia enfrenta el peso de su ausencia.

¿Cómo ocurrió el arresto de Gerardo Reyes?

El incidente que originó la detención comenzó como un viaje familiar rutinario. Reyes acompañó a su hijo Esteban a dejar unas pertenencias a la entonces novia del joven. Cuando regresaban a casa, un agente de la policía local detuvo el vehículo. Les exigió que bajaran sin explicar el motivo inicial, de acuerdo con testimonios y un video compartido por la propia familia.

El menor, quien iba al volante, se negó a salir del auto y exigió conocer la razón de la parada. En ese momento, Reyes puso un brazo sobre el pecho de su hijo para protegerlo e insistió en que era menor de edad. Esa acción provocó que las autoridades lo acusaran de interferir en una detención policial, aunque más tarde se comprobó que el reporte original contra ellos era falso y el cargo fue formalmente desestimado.

A pesar de que el sistema judicial local desechó las acusaciones, la policía ya había notificado a las autoridades de inmigración. Como resultado, Reyes fue entregado al ICE. Para su esposa, Sanjuana Escalante, ciudadana estadounidense, todo el proceso fue injusto. “Todo fue por un reporte falso”, aseguró, señalando que la intervención policial nunca debió terminar en una detención migratoria prolongada.

¿Qué impacto tiene su detención en la familia?

La prolongada ausencia de Reyes ha dejado a su hogar en una situación sumamente frágil. Él no solo es padre de 8 hijos e hijastros, sino también el principal cuidador de su esposa. Ella quedó discapacitada tras sufrir un grave accidente automovilístico. Antes del arresto, Reyes mantenía 2 trabajos simultáneos para cubrir todos los gastos del hogar. Además, laboraba reparando salones de belleza durante el día y como cocinero por las noches.

Sin sus ingresos, la familia enfrenta la posibilidad real de perder su vivienda. Actualmente, el único sustento económico estable es el cheque de discapacidad del seguro social que recibe Escalante. Este apenas supera los 1 000 dólares mensuales. Guadalupe Sarinana, una de las hijastras de Reyes, confesó que todos en casa están asumiendo horas extra de trabajo para intentar cubrir los pagos. No obstante, la carga financiera los está agotando rápidamente.

El caso no ha pasado desapercibido en la comunidad. El juez del condado de Hays, Ruben Becerra, envió una carta el 2 de abril expresando estar “extremadamente perturbado” por las circunstancias que rodearon el arresto. Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional confirmó la detención de Reyes. Justificó la acción al señalar que el hombre tiene 2 condenas previas por conducir bajo la influencia del alcohol. Estas ocurrieron hace 20 años, en 2004 y 2005.

¿Por qué este caso genera tanta alerta?

La situación de Gerardo Reyes ilustra un problema estructural mucho más profundo. Laura Flores, abogada de la organización American Gateways, explicó que este caso es el resultado directo de la intensificación de los acuerdos de colaboración entre los departamentos de policía locales y las agencias federales de inmigración bajo el actual gobierno.

Esta red de cooperación significa que cualquier contacto rutinario con la policía local, como una simple infracción de tránsito, puede escalar rápidamente hasta convertirse en un proceso de deportación. Esto ocurre independientemente de que la persona sea hallada culpable o inocente en el sistema penal. Flores advirtió que muchas personas sin antecedentes penales recientes pasan diariamente de las cárceles del condado a los centros de detención migratoria.

Reyes, quien tiene una audiencia migratoria programada para este martes, no ha pisado México en más de 20 años. Para él, una orden de deportación no significaría regresar a casa. Más bien, sería llegar a un territorio completamente desconocido, dejando atrás a su esposa y a sus 8 hijos. “Espero que me dejen aquí. Es lo que deseo con todo mi corazón. En dado caso de que yo me vaya para allá, es perder todo”, concluyó el padre de familia.

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