Estados Unidos ha revelado finalmente las cifras oficiales de sus operaciones migratorias correspondientes al periodo 2024-2025. El gobierno federal deportó a un total de 442,000 personas entre octubre de 2024 y septiembre de 2025, según datos oficiales proporcionados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) al Congreso. Este número incluye los últimos meses de la administración de Joe Biden. Además, la cifra abarca la mayor parte del primer año del segundo mandato del presidente Donald Trump.
Aunque la agresiva política fronteriza ha sido el pilar de la actual administración republicana, las estadísticas publicadas demuestran que las cifras reales están muy por debajo de lo que Trump prometió fervientemente durante su campaña presidencial. El mandatario había asegurado repetidamente que deportaría a un millón de inmigrantes indocumentados cada año desde la Casa Blanca.
Sin embargo, a pesar de no haber alcanzado su ambiciosa meta inicial, la maquinaria de deportación estadounidense ha acelerado significativamente su ritmo de trabajo. La reciente estadística oficial señala que el gobierno logró deportar a 171,000 personas más que durante el año fiscal anterior. Este notable aumento refleja un endurecimiento real de las medidas de control interno y fronterizo a lo largo de todo el país.
¿Todos los deportados son criminales?
Uno de los debates más intensos sobre la política migratoria actual gira en torno al perfil de las personas que están siendo expulsadas del país. Según los datos oficiales de ICE, de los 442 000 inmigrantes deportados, casi 167,000 tenían antecedentes penales previos. Esto incluye tanto condenas firmes como cargos pendientes ante la justicia.
Esto significa que solo el 38% de todas las deportaciones y devoluciones correspondieron a personas con algún tipo de historial delictivo. Aunque la administración afirma constantemente centrarse en arrestar y expulsar a los “peores de los peores” para proteger la seguridad nacional, las cifras demuestran que la gran mayoría de los deportados —el 62% restante— eran personas sin ningún tipo de antecedente criminal previo.
Por otro lado, la Oficina de Estadísticas de Seguridad Nacional ha afirmado extraoficialmente que más de dos millones de personas se han “autodeportado” (salidas voluntarias por miedo o presión). No obstante, la agencia federal no ha actualizado su base de datos pública desde noviembre de 2024. Esto ha generado fuertes dudas entre las organizaciones de derechos civiles sobre la veracidad y el sustento documental de estas astronómicas cifras de autodeportación.
¿Qué planea ICE para los próximos años?
A pesar de no haber cumplido su promesa inicial, la administración de Trump no tiene intenciones de reducir su agresiva campaña. El informe de justificación presupuestaria enviado por ICE al Congreso señala claramente que el objetivo inamovible para los próximos años fiscales (2026 y 2027) sigue siendo deportar a un millón de personas anualmente.

Sin embargo, sorprendentemente, la agencia migratoria ha solicitado menos recursos financieros regulares para el año fiscal 2027 en comparación con el 2026. En su petición oficial al Congreso, ICE propuso reducir los fondos destinados a las horas extras de sus agentes de campo en 155 millones de dólares.
Además, la agencia estuvo de acuerdo con reducir en 751 millones de dólares el presupuesto base destinado a detener y trasladar a inmigrantes indocumentados. Esta aparente contradicción presupuestaria se debe, según explica el propio documento de ICE, a que la agencia ya cuenta con miles de millones de dólares adicionales que recibió gracias a una ley de financiamiento de emergencia aprobada durante el verano de 2025. Por eso les permite mantener sus operaciones a gran escala sin pedir aumentos en el presupuesto regular.
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