Un cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no detendrá las redadas migratorias del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), y el Gobierno de Trump lo ha dejado claro desde el primer día del cese de actividades. Según declaraciones del “zar” de la frontera Tom Homan a la cadena CNN, las operaciones de deportación continuarán en todo el país a pesar de que los agentes no reciban su salario. Más allá de la incertidumbre presupuestaria en el Congreso, la comunidad inmigrante en Estados Unidos debe entender que las operaciones de campo siguen activas, lo que vuelve urgente conocer los derechos, los riesgos y los recursos legales disponibles.
El segundo cierre parcial del DHS en lo que va de febrero de 2026 comenzó el sábado 14 de febrero, tras el fracaso del Senado en aprobar un proyecto de ley republicano que buscaba financiar al departamento hasta septiembre. Los demócratas bloquearon la medida porque consideran que no incluye límites suficientes a las operaciones del ICE, agencia que ha provocado protestas en todo el país y se ha vinculado con la muerte de 2 ciudadanos estadounidenses durante operativos en Minneapolis, Minnesota. A pesar del receso programado del Congreso y las diferencias internas entre republicanos, el cierre se extiende sin visos de acuerdo inmediato.
El DHS emplea a más de 270 000 personas, y aunque el 90% de ellas se considera personal esencial y continuará trabajando, dejarán de recibir su salario a partir del 18 de febrero, fecha programada para el pago correspondiente a las primeras 2 semanas del mes. Entre ese personal esencial se encuentran miles de agentes de la Patrulla Fronteriza, el ICE, la Guardia Costera, el Servicio Secreto, la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) y la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA).
¿Por qué el Gobierno de Trump dice que las redadas siguen?
Tom Homan, el principal encargado de la política fronteriza de la Administración Trump, ha sido claro al afirmar que el cierre presupuestario no frenará las redadas migratorias. En su intervención del domingo 15 de febrero en CNN, Homan declaró que “los oficiales de ICE no recibirán pago, pero parece que se están acostumbrando”, y añadió que la misión migratoria continúa porque es la razón por la que el presidente Trump fue elegido. Según Homan, Estados Unidos tiene ahora la frontera más segura de su historia, con cifras récord de arrestos y deportaciones que seguirán aumentando.
Este mensaje político busca dejar claro que el cierre administrativo no representa un freno para la política de mano dura contra la inmigración, sino un obstáculo técnico que se sortea reorganizando recursos internos. El ICE ha sido la cara más visible de las políticas antimigratorias de Trump en su segundo mandato, llevando a cabo redadas en ciudades de mayoría demócrata como Minneapolis, Chicago y Los Ángeles. Estas operaciones han generado una gran tensión entre la Administración federal y los gobiernos locales, así como con organizaciones de derechos humanos.
La secretaria del DHS, Kristi Noem, cuenta con amplia libertad para reubicar el dinero dedicado a las operaciones migratorias gracias a la ley presupuestaria y fiscal impulsada por el presidente estadounidense. Esto le permite al ICE y a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) continuar operando con fondos de reserva y partidas ya aprobadas, incluso sin un nuevo presupuesto del Congreso. Por eso, aunque el cierre afecta al presupuesto general del DHS, no paraliza la capacidad operativa de las agencias de seguridad.
¿Qué agencias del DHS siguen operando durante el cierre?
Aunque el cierre afecta al presupuesto de todo el DHS, no todas las funciones se detienen. La mayoría de las agencias bajo su mando se consideran “esenciales” y mantienen operaciones, pero el personal deja de recibir cheques de pago mientras dure el cese. Solo las áreas administrativas y algunos servicios no críticos son los que realmente sufren una paralización completa. Para la comunidad inmigrante, el impacto más visible recae en el ICE y el CBP, que son las agencias encargadas de arrestos, deportaciones y control fronterizo.
A continuación se muestra una tabla con las principales agencias del DHS y cómo se ven afectadas por el cierre parcial:
Tabla 1: Agencias del DHS durante el cierre parcial
| Agencia del DHS | ¿Parte del cierre? | Estado operativo durante el cierre |
|---|---|---|
| Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) | Sí | Redadas y deportaciones continúan; agentes trabajan sin salario temporalmente |
| Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) | Sí | Continúa control de frontera y puntos de inspección; personal esencial sin sueldo |
| Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) | Sí | Procesamiento de visas y beneficios se mantiene, pero puede retrasarse |
| Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) | Sí | Los agentes de seguridad en aeropuertos siguen operando sin pago |
| Guardia Costera | Sí | Mantiene operaciones de rescate y seguridad marítima como personal esencial |
| Servicio Secreto | Sí | Protección de altos funcionarios y operaciones de seguridad sin interrupción |
| Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) | Sí | Respuesta a emergencias naturales continúa, aunque con desgaste financiero |
Este escenario genera inestabilidad tanto para los agentes como para las comunidades, especialmente en estados fronterizos y ciudades con grandes poblaciones latinas. El hecho de que más de 240 000 empleados federales trabajen sin salario también plantea interrogantes sobre la moral y la eficacia a largo plazo de estas operaciones.
¿Los indocumentados y las familias mixtas están en más riesgo ahora?
Sí, el mensaje de Tom Homan y la política de mano dura de Trump indican que el ICE no ralentiza sus operativos, incluso sin fondos claros. La agencia se ha enfocado en ciudades controladas por demócratas, donde se han llevado a cabo redadas masivas en barrios de predominio latino. Las cifras récord de arrestos que menciona Homan se traducen en una mayor presencia de agentes del ICE en comunidades donde antes no se veían tantos operativos.
Para familias mixtas, en las que uno o más miembros son ciudadanos o residentes legales, el riesgo de separación aumenta durante estos cierres porque el sistema migratorio se vuelve más impredecible. Además, la falta de fondos para el USCIS puede provocar demoras en solicitudes de estatus, ajustes de residencia y naturalización, lo que deja a muchos en un limbo legal. Los abogados de inmigración han reportado que los tiempos de procesamiento ya estaban aumentando antes del cierre, y ahora se espera que empeoren.
Organizaciones de derechos civiles como la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) han denunciado que las redadas de ICE violan derechos constitucionales, especialmente cuando se detiene a personas sin órdenes judiciales o con base en perfil racial. La ACLU ha presentado demandas contra el DHS y el ICE por redadas en Idaho y otras zonas del país, donde se han detenido a ciudadanos estadounidenses y a familias enteras durante operativos masivos que involucraron a más de 200 agentes.
¿Qué derechos tienen las personas en caso de una redada de ICE?
La ACLU recuerda que todas las personas tienen derechos garantizados por la Constitución, independientemente de su estatus migratorio. Estos derechos aplican tanto a ciudadanos como a residentes, no ciudadanos y personas indocumentadas, aunque el tratamiento legal puede variar. Conocer estos derechos puede hacer la diferencia en caso de un encuentro con el ICE, porque permite a las personas protegerse y evitar situaciones que pongan en riesgo su estatus legal o su seguridad física.
Entre los derechos más importantes están el derecho a permanecer en silencio y no dar información sobre el estatus migratorio, el derecho a negarse a que entren a la casa sin orden judicial firmada por un juez, el derecho a no abrir la puerta ni a contestar preguntas sin consultar primero con un abogado, y el derecho a solicitar hablar con un abogado antes de firmar cualquier documento con el ICE. La ACLU también recuerda que no es obligatorio decir dónde se nació, ni mostrar identificación, ni acompañar a los agentes sin una orden de arresto válida.
En caso de detención, las organizaciones de defensa migratoria abogan por la creación de “planes de seguridad familiar”, en los que se defina quién cuidará a los hijos, quién puede tomar decisiones legales y quién tendrá acceso a documentos clave. Estos planes permiten a las familias estar preparadas en caso de que uno de los miembros sea detenido por el ICE, lo que reduce el estrés y la incertidumbre en momentos críticos.
¿Cómo se explica que el cierre no pare las deportaciones?
La clave está en el diseño mismo del DHS y en la forma en que se han asignado recursos para el ICE y el CBP. La Administración Trump aprobó una ley de recortes fiscales y de gasto que canalizó miles de millones de dólares a las agencias encargadas de la seguridad fronteriza y la deportación, lo que les permite usar fondos de reserva para mantener operaciones. Esta inyección de recursos previa al cierre explica por qué el ICE puede continuar con redadas y deportaciones sin un presupuesto nuevo.
La secretaria del DHS, Kristi Noem, tiene amplia flexibilidad para reubicar dinero destinado a otras áreas hacia actividades de deportación, lo que permite que el ICE y el CBP continúen operando incluso sin un presupuesto nuevo del Congreso. En la práctica, el cierre parcial impacta más a la administración diaria y a los pagos de salarios que a la capacidad operativa de las agencias de seguridad. Esta flexibilidad presupuestaria es posible gracias a la prioridad política que la Administración Trump ha puesto en la política migratoria.
Por otro lado, el Congreso, dividido entre demócratas y republicanos, mantiene la disputa sobre si deben aprobar un financiamiento anual o una medida provisional para el DHS. Esta lucha por el control político acerca de la inmigración refuerza la política migratoria de mano dura, porque ni un lado quiere ceder ni frenar al ICE si considera que eso afectaría su base electoral. Los demócratas exigen límites a las operaciones del ICE, mientras que los republicanos insisten en financiar al departamento sin restricciones.
¿Qué cambios prácticos puede notar la comunidad inmigrante?
En el día a día, la comunidad inmigrante puede percibir varios cambios claros que afectan su vida cotidiana y su sensación de seguridad. Aunque muchos de estos cambios ya venían ocurriendo antes del cierre del DHS, la situación actual los intensifica y los hace más visibles.
En primer lugar, hay más incertidumbre en los procesos migratorios. Aunque el USCIS siga tramitando visas, green cards y asilo, la falta de fondos puede provocar retrasos o suspensiones temporales, especialmente en categorías ya congestionadas. Los abogados de inmigración han reportado que algunos casos que antes tomaban meses ahora pueden tardar más de un año, lo que deja a las familias en un limbo legal.
En segundo lugar, se observa una mayor presencia del ICE y el CBP en operativos. Estas agencias continúan coordinando redadas en ciudades, a veces con apoyo de policías locales, lo que incrementa la tensión en comunidades latinas. Los operativos se han vuelto más visibles en barrios de predominio latino, lo que genera miedo y desconfianza hacia las autoridades.
Finalmente, hay un desgaste de los agentes y presión sobre el sistema. Alrededor del 90% del personal del DHS trabaja sin salario, lo que puede afectar el clima laboral y la calidad de los servicios, aunque no ha paralizado las operaciones. Este desgaste también puede traducirse en un trato más duro hacia las personas detenidas, porque los agentes están bajo mayor estrés laboral.
Recursos clave para inmigrantes ante cierre del DHS
Tabla 2: Recursos y puntos de apoyo para inmigrantes
| Tipo de recurso | Ejemplo de organización | Servicio básico |
|---|---|---|
| Defensa legal | ACLU (Unión Americana de Libertades Civiles) | Asesoría y demandas contra redadas abusivas y detenciones sin orden judicial |
| Organizaciones comunitarias | Organizaciones locales de apoyo a inmigrantes | Apoyo en “Conoce tus derechos” y plan de seguridad familiar |
| Servicios gubernamentales | USCIS (Servicio de Ciudadanía e Inmigración) | Tramitación de visas, green cards y asilo, aunque puede retrasarse |
| Asistencia legal pro bono | Bufetes y clínicas de inmigración | Asesoría gratuita o de bajo costo para casos de deportación |
Estos factores obligan a muchas familias a preparar “planes de seguridad” para migrantes, incluyendo información sobre abogados, contactos de emergencia y documentos básicos. Las organizaciones comunitarias ofrecen talleres gratuitos sobre cómo conocer los derechos y cómo prepararse para un posible encuentro con el ICE.
Preguntas frecuentes para inmigrantes
¿Puede el ICE entrar a mi casa sin orden judicial?
No. El ICE no puede obligar a entrar a una vivienda sin orden firmada por un juez. Si los agentes no la presentan, se puede negar el acceso.
¿Debo abrir la puerta si el ICE llama?
No es obligatorio abrir la puerta. Se puede hablar por la puerta cerrada y preguntar si tienen una orden judicial.
¿Qué debo hacer si me arrestan?
Se debe permanecer en silencio, pedir hablar con un abogado y no firmar documentos sin consultar primero con un profesional legal.
¿Mi familia está en riesgo si no tengo papeles?
El riesgo aumenta si el ICE está realizando redadas, por eso se recomienda planificar un plan de seguridad familiar con abogados.
¿El cierre del DHS afecta mi visa o green card?
Sí, puede haber retrasos, pero en general el USCIS no se paraliza por completo porque se financia con tarifas.
¿Qué es un plan de seguridad familiar?
Es un documento que define quién cuidará a los hijos, quién puede tomar decisiones legales y quién tendrá acceso a documentos clave en caso de detención.
¿Dónde puedo obtener ayuda legal gratuita?
Organizaciones como la ACLU, clínicas de inmigración y bufetes pro bono ofrecen asesoría gratuita o de bajo costo.
