La presión económica y política sobre Cuba alcanzó esta semana un nivel crítico, acercando a la isla a lo que muchos describen como un colapso operativo. En una notificación oficial enviada a las aerolíneas internacionales, las autoridades aeronáuticas cubanas anunciaron que no habrá combustible disponible para repostar en nueve aeropuertos del país, incluidos los de La Habana, Varadero y Santiago de Cuba, al menos hasta el 11 de marzo.
Este anuncio, que paraliza parcialmente el turismo —la principal fuente de ingresos del país—, es el resultado directo de la última ofensiva de la administración de Donald Trump. En enero de 2026, el presidente firmó una orden ejecutiva declarando una “emergencia nacional” respecto a Cuba y amenazando con imponer aranceles a cualquier nación que suministre petróleo a la isla, una medida diseñada para cortar el último salvavidas energético del régimen de La Habana tras la caída de los envíos desde Venezuela.
La respuesta inmediata ha sido el caos logístico. Air Canada suspendió todas sus rutas hacia la isla, enviando aviones vacíos para repatriar a más de 3 000 turistas canadienses varados. Mientras tanto, aerolíneas como Aeroméxico y VivaAerobus intentan mantener sus vuelos cargando combustible extra en origen (“tankering”) o haciendo escalas técnicas en países vecinos, una maniobra costosa que encarece los boletos y alarga los tiempos de viaje.
¿Cómo afecta esta crisis la vida diaria de los cubanos?
Lejos de los aeropuertos, la escasez de combustible está paralizando la vida cotidiana en las ciudades y campos de Cuba. El transporte público, ya de por sí deficiente, ha reducido drásticamente sus frecuencias, obligando a miles de personas a caminar largas distancias o esperar horas bajo el sol por un autobús que quizás nunca llegue. Los apagones eléctricos, que antes eran esporádicos en la capital, ahora son una realidad diaria de hasta 10 horas, afectando la conservación de alimentos y el funcionamiento de hospitales y escuelas.
El gobierno de Miguel Díaz-Canel ha respondido con medidas de “economía de guerra”. Se ha suspendido la venta de gasolina en pesos cubanos, restringiéndola exclusivamente a dólares y con un límite de 20 litros por vehículo, lo que excluye a la inmensa mayoría de la población que no tiene acceso a divisas extranjeras. Además, se han cancelado eventos culturales importantes como la Feria Internacional del Libro de La Habana y se han reducido los horarios de atención en bancos y oficinas estatales para ahorrar electricidad.
La crisis alimentaria también se agrava. Sin diésel para los camiones de distribución, los productos agrícolas se pudren en los campos mientras los mercados en las ciudades permanecen desabastecidos. La ONU ha advertido sobre un posible “colapso humanitario” si no se restablecen los suministros básicos, señalando que la combinación de sanciones externas y mala gestión interna está empujando a la población al límite de la subsistencia.
¿Qué busca Estados Unidos con estas nuevas sanciones?
La estrategia de la Casa Blanca es clara: asfixia total. Al cortar el suministro de petróleo, Washington busca acelerar la caída del régimen comunista, aprovechando la debilidad de sus aliados tradicionales. La orden ejecutiva firmada por Trump justifica las sanciones alegando que Cuba representa una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de EE.UU., acusando al gobierno cubano de apoyar a organizaciones terroristas y de sostener dictaduras en la región, como la de Venezuela.
El impacto geopolítico es inmediato. México, que se había convertido en el principal proveedor de petróleo de la isla en 2025 tras el colapso venezolano, se encuentra ahora en una encrucijada diplomática. Aunque el gobierno mexicano ha enviado buques con ayuda humanitaria y busca vías para mantener el suministro, la amenaza de aranceles estadounidenses sobre sus propias exportaciones pone en riesgo su economía, fuertemente integrada con la de su vecino del norte.
Rusia, por su parte, ha calificado la situación de “crítica” y ha prometido seguir enviando petróleo, pero la logística es compleja. Los envíos rusos, obstaculizados por sanciones y logística, son insuficientes para una isla que depende casi totalmente de generadores diésel.
¿Qué pasará con los viajes y las remesas?
Para la comunidad cubanoamericana y los latinos en Estados Unidos, esta crisis genera una nueva capa de incertidumbre. Aunque los vuelos desde Miami y otras ciudades de EE.UU. siguen operando, lo hacen con restricciones y riesgos de cancelación. Las aerolíneas estadounidenses como American Airlines y JetBlue deben cargar combustible para el viaje de ida y vuelta, lo que limita la cantidad de carga y equipaje que pueden transportar, afectando el envío de medicinas y alimentos que las familias llevan a sus parientes.
El turismo, vital para la captación de divisas, está en caída libre. Con la noticia de que no hay combustible para el regreso, muchos operadores turísticos europeos y canadienses están desviando a sus clientes hacia otros destinos del Caribe como República Dominicana o Cancún. Esto golpea directamente a los emprendedores privados cubanos (dueños de restaurantes, taxistas, y casas de renta) que dependen del flujo de visitantes para sobrevivir.
La siguiente tabla resume el estado actual de las operaciones aéreas en Cuba:
| Aerolínea | Estatus de Vuelos a Cuba | Medidas Tomadas |
|---|---|---|
| Air Canada | Suspendidos | Vuelos vacíos de rescate para turistas; cancelaciones masivas. |
| Aeroméxico | Operando | Carga de combustible extra en México (tankering). |
| VivaAerobus | Operando | Mantiene rutas desde Cancún y Mérida con combustible propio. |
| Air Europa / Iberia | Operando con cambios | Escalas técnicas en República Dominicana para repostar. |
| American Airlines | Operando con riesgo | Monitoreo diario; posibles límites de carga y equipaje. |
¿Existe una salida diplomática a corto plazo?
El panorama diplomático es sombrío. Cuba acepta dialogar sin condiciones previas, postura que choca con la exigencia de Washington de cambios políticos profundos. El canciller cubano ha denunciado el bloqueo como un acto de “genocidio”, mientras que el Departamento de Estado de EE.UU. insiste en que las sanciones son una herramienta para empoderar al pueblo cubano frente a la represión estatal.
La comunidad internacional observa con preocupación. Países como México y Brasil intentan mediar para evitar una catástrofe humanitaria, pero el margen de maniobra es limitado frente a la determinación de la administración Trump. La Unión Europea también ha criticado las sanciones extraterritoriales que afectan a sus empresas y ciudadanos, pero hasta ahora no ha logrado frenar la escalada de tensión.
Mientras tanto, en las calles de La Habana, la gente resuelve el día a día como puede. La “normalización de la crisis”, como la llama el experto Bert Hoffmann, implica una resignación estoica: esperar el autobús que no llega, cocinar con leña cuando se va el gas, y alumbrarse con la pantalla del celular cuando se corta la luz. Pero la pregunta que todos se hacen es cuánto tiempo más podrá resistir la estructura social antes de romperse definitivamente.
Preguntas Frecuentes
¿Es seguro viajar a Cuba ahora mismo?
Si planeas viajar, debes estar preparado para imprevistos. Aunque los vuelos siguen llegando, existe el riesgo de cancelaciones o retrasos por temas de combustible. Además, dentro de la isla, la movilidad es muy limitada debido a la escasez de gasolina para taxis y autos de renta, y los apagones pueden afectar tu estancia en hoteles o casas particulares.
¿Puedo enviar dinero o paquetes a mi familia?
Las remesas y envíos de paquetería siguen permitidos legalmente desde EE.UU., pero la logística interna en Cuba es el problema. La falta de combustible retrasa la distribución de paquetes y hace difícil que los familiares se desplacen a recoger el dinero o las mercancías a las oficinas correspondientes.
¿Qué pasa si tengo un vuelo programado para marzo?
La restricción de combustible en los aeropuertos está vigente oficialmente hasta el 11 de marzo, pero podría extenderse. Contacta a tu aerolínea para confirmar el estado de tu vuelo y pregunta sobre sus políticas de reembolso o cambio en caso de cancelación.
¿Afecta esto a la solicitud de visas o trámites migratorios?
>>>>>>>La embajada de EE.UU. en La Habana sigue operando, pero la crisis afecta la capacidad de los solicitantes de provincias para viajar a la capital a sus entrevistas. Los servicios de transporte interprovincial están muy reducidos, por lo que se recomienda planificar el viaje con mucha antelación si tienes una cita consular.
