Despliegue militar: Así respondió Maduro a las amenazas de EE.UU.
Fotografía de archivo del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (d), junto al ministro de Interior del país, Diosdado Cabello (i). EFE/ Miguel Gutiérrez

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció esta semana el despliegue de más de 4,5 millones de milicianos en todo el país como respuesta al incremento de la presión por parte de Estados Unidos. La decisión ocurre justo después de que Washington aumentara a 50 millones de dólares la recompensa por información que lleve a la captura del mandatario venezolano.

En un acto televisado, Maduro afirmó que este operativo se trata de un “plan de paz”, aunque su alcance y objetivo muestran la preparación del chavismo ante un escenario de tensión militar en la región. “Voy a activar un plan especial para garantizar la cobertura con más de 4,5 millones de milicianos en todo el territorio nacional”, declaró el mandatario, al tiempo que instó a la Milicia Nacional Bolivariana a mantenerse “preparada, activada y armada”.

El despliegue militar de Venezuela y la presencia de EE.UU. en la región

La medida de Maduro coincide con la intensificación del despliegue militar estadounidense en el Caribe y Latinoamérica. El Pentágono envió alrededor de 4.000 efectivos, en su mayoría infantes de Marina, acompañados de aviones, buques de guerra y sistemas de lanzamisiles. Según fuentes de defensa citadas por CNN y confirmadas por medios locales, la operación busca frenar las actividades del narcotráfico en la zona.

La acción de Washington fue interpretada en Caracas como un movimiento de presión directa contra el gobierno venezolano. El ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, declaró que las fuerzas militares de Venezuela ya se encuentran desplegadas en las aguas nacionales para responder ante cualquier incursión extranjera.

Este incremento de la tensión revive los señalamientos de la administración estadounidense contra Maduro, a quien desde el primer mandato del presidente Donald Trump se acusa de liderar, junto a altos funcionarios, el denominado Cártel de los Soles. Washington sostiene que el gobierno venezolano estaría vinculado al narcotráfico y al terrorismo, acusaciones que el chavismo rechaza y califica de “montajes políticos”.

Estados Unidos intensifica la presión sobre Nicolás Maduro

La ofensiva diplomática y judicial de EE.UU. contra Maduro no es nueva, pero se ha intensificado en los últimos meses. La fiscal general estadounidense, Pam Bondi, informó recientemente de la confiscación de 700 millones de dólares en bienes relacionados con supuestas operaciones ilícitas de Maduro y su entorno cercano.

La recompensa de 50 millones de dólares por su captura, anunciada por el Departamento de Estado, refuerza el mensaje de que Washington considera al mandatario venezolano no solo un líder autoritario, sino un actor central en actividades delictivas transnacionales. Analistas internacionales señalan que la administración de Donald Trump, en su segundo mandato iniciado en enero de 2025, busca combinar sanciones económicas, presión judicial y presencia militar para forzar cambios en Caracas.

Maduro ordena el despliegue de 4,5 millones de milicianos tras el anuncio de recompensa de EE.UU.Fotografía de archivo de un soldado de la Milicia bolivariana, en Caracas (Venezuela). EFE/ Ronald Peña R

Países de la región piden evitar la intervención

Mientras tanto, líderes latinoamericanos han expresado preocupación por la escalada militar en el Caribe. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fue una de las primeras en pronunciarse, reafirmando su postura de no intervención en los asuntos internos de Venezuela. “No al intervencionismo. Eso no solamente es convicción, sino que está en la Constitución mexicana”, subrayó la mandataria en su conferencia de prensa.

Otros gobiernos de la región también han hecho llamados a la cautela, recordando los riesgos de que la tensión entre Estados Unidos y Venezuela derive en un conflicto de mayores dimensiones. Los expertos señalan que un enfrentamiento directo tendría un impacto humanitario severo, especialmente en un país que atraviesa una de las crisis migratorias más grandes de América Latina.

Maduro y la estrategia de resistencia interna

El despliegue militar anunciado por Maduro no solo busca proyectar fuerza hacia el exterior, sino también reforzar el control interno. Con más de 4,5 millones de milicianos movilizados, el chavismo intenta mostrar cohesión y capacidad de respuesta frente a lo que considera una “agresión imperialista”.

La estrategia también tiene un componente político interno: mantener a la base chavista movilizada y leal en un contexto de crisis económica y descontento social. Maduro insiste en que la Milicia Bolivariana es un pilar de la defensa nacional y del proyecto revolucionario, pero críticos sostienen que se trata de un mecanismo de control político y social más que de defensa legítima.

La tensión en Venezuela continúa escalando, marcada por el despliegue militar de Maduro y la creciente presión de Estados Unidos, lo que mantiene a la región en alerta sobre un posible choque de consecuencias imprevisibles.

Compartir:

Sigue leyendo

Regístrate y recibe nuestro boletín semanal

Empieza tu día con ventaja

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

Para estar al día de las últimas noticias