Varios congresistas republicanos de Estados Unidos exigen sanciones contra Bad Bunny por su show de medio tiempo del Super Bowl LX. Piden a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) que investigue, imponga multas e incluso revise licencias de transmisión a la NFL y NBC.
Los legisladores argumentan que la presentación incluyó lenguaje indecente y escenas sexuales inapropiadas para un evento televisado en horario familiar. La polémica se suma a las fuertes críticas del presidente Donald Trump, quien calificó el espectáculo como “uno de los peores de la historia”.
¿Qué reclaman los republicanos?
El congresista Randy Fine, de Florida, sostiene que el show de Bad Bunny fue “ilegal” bajo las reglas federales de transmisión. Según Fine, la traducción al inglés de algunas letras probaba la presencia de términos que la televisión abierta no permite en horario estelar. En redes, el legislador anunció que enviará una carta al presidente de la FCC, Brendan Carr, para exigir “acciones dramáticas”.
Entre las medidas, plantea multas y revisión de licencias de transmisión contra la NFL, NBC y el propio Bad Bunny por el espectáculo del domingo. Fine destacó palabras como “dick”, “ass” y “fuck” en traducciones de canciones, pese a que muchas no se cantaron literalmente en el escenario. Periodistas que revisaron la retransmisión señalan que varias frases citadas por Fine no se escucharon completas durante el show.
¿Qué otros congresistas se sumaron?
El representante Andy Ogles, de Tennessee, envió una carta al Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes. Pidió una investigación formal sobre la NFL y NBC por “facilitar una transmisión indecente” con el show de Bad Bunny. En su escrito, Ogles aseguró que la música del artista “glorifica la sodomía y otras innombrables depravaciones”. También afirmó que niños fueron expuestos a “muestras explícitas de actos sexuales gay” y a coreografías que consideró abiertamente sexuales.

El congresista calificó los gestos del cantante, como tocarse la ingle y ciertos movimientos de cadera, de ofensivos para el público familiar. Otro legislador republicano, Mark Alford, comparó el episodio con el escándalo del pezón descubierto de Janet Jackson en 2004. Alford dijo que, si se confirman las traducciones de las letras, el caso podría resultar “peor” que aquel incidente histórico del Super Bowl.
¿Qué dice Donald Trump del show?
El presidente Donald Trump reaccionó al medio tiempo de Bad Bunny con un mensaje duro en su red Truth Social.
Calificó el espectáculo como “absolutamente terrible” y “uno de los peores, EVER”, una afrenta a la grandeza de Estados Unidos. Trump afirmó que el show “no representa los estándares de éxito, creatividad o excelencia” que, según él, debería tener el evento.
También criticó que la presentación fuera casi íntegramente en español y dijo que “nadie entendió una palabra”, pese a la audiencia global. Para el presidente, el medio tiempo fue una “bofetada en la cara” del país en un momento en el que presume récords económicos.
¿Qué sigue en la investigación?
Los republicanos aseguran que ya iniciaron gestiones internas en el Congreso para revisar la transmisión del medio tiempo.
Plantean llamar a comparecer a responsables de la NFL, NBCUniversal y, eventualmente, a funcionarios de la FCC sobre la supervisión del espectáculo. Brendan Carr, presidente de la FCC y cercano a la Casa Blanca, ha mostrado antes disposición a presionar a medios que considera contrarios a la Administración.
Ahora deberá decidir si abre un proceso formal por el show de Bad Bunny o mantiene el caso en el terreno político y mediático. Mientras tanto, el debate sobre el límite entre espectáculo, censura y moral pública vuelve a instalarse alrededor del Super Bowl y su medio tiempo estelar.
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