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El mundo observa con atención: en esta nueva era, Trump se declara inocente de cualquier crítica y pregunta quién será el siguiente.
EN PORTADA: ¿QUIÉN SERÁ EL SIGUIENTE? Trump amenaza con tomar Groenlandia "por las malas" y da ultimátum a Cuba, Irán y México.
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Trump amenaza con tomar Groenlandia “por las malas” y da ultimátum a Cuba, Irán y México.

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EN PORTADA: ¿QUIÉN SERÁ EL SIGUIENTE? Trump amenaza con tomar Groenlandia

 

El escenario geopolítico global ha entrado en una fase de incertidumbre sin precedentes. El presidente Donald Trump ha endurecido su retórica expansionista y de intervención directa. Durante los últimos días, el mandatario ha dejado claro que su administración no se detendrá ante tratados internacionales o leyes externas. Bajo el lema “América Primero”, el inquilino de la Casa Blanca ha puesto la mira en objetivos estratégicos que van desde el Ártico hasta el Caribe. Su visión de liderazgo no reconoce límites más que su propia voluntad personal.

En una reciente y extensa entrevista con The New York Times, Trump fue contundente sobre su ejercicio del poder. Afirmó que solo su “propia moralidad” y su “mente” son los factores que limitan sus decisiones. Sentado en el Despacho Oval, el presidente delineó un mundo donde la supremacía nacional estadounidense es la única regla válida. Esta postura ha generado una alarma inmediata en las cancillerías de todo el mundo. Muchos analistas consideran que el orden internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial está siendo desmantelado.

La situación en Groenlandia es el ejemplo más reciente de esta política de presión máxima. Trump insistió en que Estados Unidos debe adquirir este territorio estratégico, actualmente bajo soberanía de Dinamarca. El mandatario advirtió que, si no se logra un acuerdo “por las buenas”, tendrá que actuar “por las malas”. La justificación principal es evitar que potencias como Rusia o China ocupen la isla en el futuro. Para Trump, la propiedad total es la única garantía de seguridad nacional efectiva en la región ártica.

¿Es Groenlandia el próximo objetivo militar de Estados Unidos?

La respuesta desde el territorio autónomo no se hizo esperar. Los líderes de todos los partidos políticos de Groenlandia emitieron un comunicado conjunto rechazando cualquier intento de compra. “No queremos ser estadounidenses, queremos ser groenlandeses”, afirmaron con firmeza. El pueblo de la isla sostiene que su futuro debe ser decidido exclusivamente por sus habitantes. Sin embargo, la Casa Blanca no ha descartado opciones militares para tomar el control de esta zona de importancia estratégica.

Dinamiza la tensión el hecho de que líderes europeos han advertido sobre las consecuencias de una acción unilateral. Francia, Alemania y el Reino Unido señalaron que una intervención en Groenlandia fracturaría la alianza de la OTAN. A pesar de esto, Trump ha calificado la medida como necesaria para la defensa del hemisferio. Mientras los diplomáticos daneses intentan calmar las aguas en Washington, el Parlamento de Groenlandia ha adelantado sesiones para debatir su respuesta oficial. La propiedad, según Trump, tiene un valor psicológico y práctico indispensable para el éxito estadounidense.

Este enfoque de “mano dura” se ha validado internamente tras la operación militar en Venezuela. El mandatario calificó de éxito rotundo la captura de Nicolás Maduro y su esposa en Caracas. Durante la incursión, se utilizó una réplica del complejo presidencial construida en instalaciones militares de Kentucky. Trump comparó este resultado con lo que él denomina fracasos históricos de administraciones previas en Irán o Afganistán. Ahora, el control estadounidense sobre el petróleo venezolano es una realidad que el presidente planea mantener de forma indefinida.

¿Qué pasará con el petróleo y el control en Venezuela?

La estrategia para la nación sudamericana contempla tres fases críticas. Primero, el control total de la venta de crudo; segundo, el apoyo a un gobierno interino; y finalmente, una transición política. El secretario de Estado, Marco Rubio, ya presentó este plan ante el Congreso. Trump aseguró que utilizará el petróleo venezolano para bajar los precios internos y financiar la recuperación de ese país. No obstante, evitó dar plazos para el retiro de las tropas, sugiriendo que la intervención podría durar varios años.

La ofensiva estadounidense no se limita a Sudamérica. En una entrevista con Fox News, Trump anunció el inicio de ataques terrestres contra los carteles del narcotráfico en México. Según el mandatario, estas organizaciones criminales son las que realmente dirigen el país vecino. “Vamos a empezar a atacar en tierra”, afirmó con seguridad. Esta declaración ha tensado al máximo la relación bilateral con el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Trump insiste en que los carteles son responsables de miles de muertes anuales en territorio estadounidense.

La respuesta de México ha sido de cautela pero con una defensa clara de la soberanía nacional. La presidenta Sheinbaum ha declinado las ofertas de intervención militar, apostando por soluciones pacíficas y coordinación inteligente. Sin embargo, Trump ha señalado que ella tiene “miedo” del poder de los grupos delictivos. En el Capitolio, la oposición demócrata ya ha levantado la voz contra estas amenazas. Un grupo de 75 legisladores envió una carta advirtiendo que un bombardeo o incursión en México sería un desastre económico y diplomático.

¿Llegará la intervención terrestre a la frontera mexicana?

Los legisladores demócratas resaltaron que México ha incrementado significativamente su cooperación bajo la administración de Sheinbaum. Cualquier acción unilateral destruiría décadas de esfuerzos compartidos contra el crimen organizado. Además, recordaron que millones de empleos en Estados Unidos dependen del comercio bilateral. Una acción militar aniquilaría la confianza y dificultaría mantener las drogas fuera de las comunidades. Mientras tanto, Trump utiliza el éxito en Venezuela como una advertencia directa para otros gobiernos de la región que no se alineen.

Cuba también está bajo la lupa del ultimátum presidencial. Trump advirtió al Gobierno de la isla que perderá todo el petróleo y dinero proveniente de Venezuela si no alcanza un acuerdo con Washington. El mandatario acusó a La Habana de vivir durante años de los recursos venezolanos a cambio de “servicios de seguridad” para dictadores. “No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. ¡Cero!”, publicó en Truth Social. Esta presión llega en medio de la peor crisis económica que ha enfrentado la isla en décadas.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, respondió a través de sus redes oficiales rechazando estas amenazas de forma tajante. El diplomático aseguró en su cuenta de X que Cuba “nunca ha recibido compensación monetaria por servicios de seguridad”. Acusó a Estados Unidos de comportarse como un “hegemón criminal” que utiliza el chantaje y la coacción militar. Rodríguez defendió el derecho de su país a importar combustible de cualquier mercado dispuesto a venderlo. La tensión escala mientras Trump sugiere que Marco Rubio podría ser el futuro líder de una Cuba transformada.

¿Cómo afectará el ultimátum energético a la isla de Cuba?

La política exterior de Trump se extiende incluso hasta el Medio Oriente. Recientemente, ofreció ayuda para la “libertad” de Irán en medio de protestas sociales por la gestión económica. A través de Truth Social, el mandatario afirmó que su gobierno está listo para intervenir si la violencia contra los manifestantes continúa. El Ejército de Irán ha respondido que enfrentará cualquier complot auspiciado por Washington para desestabilizar la República Islámica. La retórica de intervención se vuelve global y no distingue entre hemisferios.

En el ámbito regional, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, mantuvo una llamada de una hora con Trump. Según informes, Petro expresó su profunda preocupación por la posibilidad de un ataque similar al ocurrido en Venezuela. Aunque el contenido exacto se mantuvo bajo reserva, se sabe que la conversación alivió la tensión de una acción militar inmediata. Trump aprovechó para invitar a Petro a Washington para discutir la situación de las drogas. La operación en Caracas ha servido como un potente recordatorio del alcance del poderío militar actual.

Finalmente, la situación interna en Estados Unidos también refleja esta postura de fuerza. Trump defendió recientemente a un agente de ICE que disparó contra una mujer en Minneapolis, alegando que ella intentó atropellarlo. El presidente insiste en que las autoridades deben actuar de manera defensiva y contundente. Con la Operación PARRIS en marcha para revisar miles de casos de refugiados, el control de la seguridad nacional se vuelve más estricto. El mundo observa con atención: en esta nueva era, Trump se declara inocente de cualquier crítica y pregunta quién será el siguiente.

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